Los asesinos del emperador

Los asesinos del emperador. Santiago Posteguillo. Planeta.

Cuarta novela del autor, después de su trilogía sobre ‘Escipión el Africano’.

Esta es una novela histórica, ‘Los asesinos del emperador’  de más de 1000 páginas y es la primera entrega de otra trilogía épica sobre el emperador Trajano.

Novela histórica ambientada entre los años 63 y 99 d.C  relata el declive de Roma tras y durante el reinado de Domiciano, donde una Roma muerta debe reinventarse con el primer emperador no romano de la historia: Trajano.

La novela narra de forma profunda y visual (muy visual: como si nosotros estuviéramos participando), los años convulsos de la dinastía Flavia donde se describe de una manera brutal el largo reinado de Tito Flavio Domiciano durante 15 años: un emperador paranoico y despiadado que no dudó en avasallar, repudiar y asesinar a todos aquellos de los que tenía la más mínima sospecha de traición y que llegó a nombrarse así mismo en vida ‘domminus et deus’, dejando al senado de Roma en una posición muy indigna ya que durante su gobierno el senado quedó totalmente anulado.

Esta novela relata batallas increíbles como el asedio a Jerusalén por Trajano padre, guerras entre fronteras, la guardia pretoriana, gladiadores, la construcción y remodelación del Anfiteatro Flavio, la erupción del Vesubio y los últimos días de Pompeya; la persecución y tortura a los cristianos destacando la tortura al último apóstol Juan… Atención especialmente a la ‘batalla de Tapae’ de las guerras Dacias y a la descripción de la emboscada a las legiones romanas y su posterior derrota. Descripción muy cruel  pero muy real y de una gran hermosura.

Este es un gran, gran libro. Un libro descomunal, crudo y terrible donde se describen escenas totalmente estremecedoras.  Pero también es un libro poético y valiente con muchísimos personajes y situaciones que nos envuelven y nos hacen retroceder a una época convulsa pero admirable: una Roma muerta que vuelve a resurgir de sus cenizas y nace para reinventarse nuevamente. Nada que objetar. Absolutamente nada. Al contrario: recomendar encarecidamente su lectura.

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