El enredo de la bolsa y la vida

El enredo de la bolsa y la vida. Eduardo Mendoza. Seix barral.

Cuarta novela de la serie protagonizada por el detective loco y sin nombre. (Novelas anteriores ‘El misterio de la cripta embrujada’, ‘El laberinto de las aceitunas’ y ‘La aventura del tocador de señoras’)

Nuestro detective anónimo y peluquero de señoras,  se embarca esta vez en la búsqueda de su amigo ‘Rómulo el Guapo’, desaparecido misteriosamente. Para ello, se hará ayudar por un equipo de lo más variopinto: dos estatuas vivientes, ‘el Pollo Morgan‘, timador reformado,  y ‘el Juli‘ , africano albino. Una estalinista que se dedica a tocar el acordeón por los restaurantes, ‘la Moski’. (Poned atención a los motivos que la impulsaron a quedarse en una ciudad como Barcelona).  También integran el grupo una adolescente un poco boba, pero muy puesta al día, llamada ‘Quesito‘, un repartidor de pizzas y el dueño del restaurante ‘Se vende perro’.

Buscando a Rómulo, que por lo visto en sus tiempos de camaradas del manicomio éste era tan guapo como Tony Curtis, descubren que un importante terrorista internacional,Alí Aarón Pilila’, prepara un atentado contra Angela Merkel  en su inminente llegada a Barcelona.

Eduardo Mendoza aprovecha esta trama divertidísima, para adentrarnos en una Barcelona muy marcada y hundida por la crisis, bastante cutre y que pasa de estereotipos como el de ‘marca Barcelona‘. Nos muestra la realidad, en clave de humor,  en la que se encuentra sumergida actualmente la ciudad: llena de comercios con el cartel ‘en traspaso’, centros dedicados a la relajación o bazares chinos.

Hablando de bazares chinos, atención al personaje que creo es el más logrado y más hilarante de todos los que aparecen en la novela: el abuelo Siau y sus frases lapidarias.  El abuelo Siau, de la familia Siau,  pertenece a la familia que regenta un gran bazar chino justo enfrente de la peluquería del detective y que acabará comprando la peluquería para poner un restaurante chino.

Novela cargada de humor y de sátira relatada con un lenguaje muy rico en prosa, picaresco y de situaciones esperpénticas. Relato que nos llevará de carcajada en carcajada ya que tal y como asegura el propio Mendoza de ella ‘hay que tomarla como una patochada  y leerla en clave de absurdo’.

Será absurda pero está excelentemente ambientada, con un riquísimo lenguaje y de una definición y desarrollo casi matemático. No olvidemos que Eduardo Mendoza es el autor de obras tan fantásticas como ‘La ciudad de los prodigios’ o ‘Riña de gatos’ y aunque se considera a esta saga del detective loco de obra menor por estar relatada en clave humorística, a ver quién es el que se atreve a escribir como los ángeles, a hacernos reír gracias a unos diálogos imaginativos y riquísimos, a escribir con un humor finísimo y en absoluto burdo y realizando guiños constantes a la actual crisis y a la clase política. Pues eso. A ver quién se atreve.

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