Los buenos suicidas

Los buenos suicidas. Toni Hill. DeBolsillo.

Toni Hill (es su verdadero nombre no es un seudónimo),  es licenciado en psicología. Lleva más de diez años dedicado a la traducción literaria y a la colaboración editorial en distintos ámbitos.

‘Los buenos suicidas’ es su segunda novela después de la sorprendente revelación del autor con su ópera prima  ‘El verano de los juguetes muertos’.  Ambas tienen como protagonista principal a Héctor Salgado, un inspector argentino de los Mossos d’Esquadra (policía catalana) y están ambientadas en la ciudad de Barcelona.  De su primera novela  han sido vendidos los derechos de autor a varios países y con esta segunda que acabamos de leer, nos atrevemos a pronosticar un excelente futuro y a confirmar la consolidación de esta saga.

Así como en ‘El verano de los juguetes muertos’ la climatología tenía un peso importante en la novela, verano tórrido y bochornoso en la ciudad, con ‘Los buenos suicidas’ nos encontramos como fondo a una Barcelona en pleno invierno, fría, lluviosa y  con amenaza de nieve.

Hace poco terminó Navidad. Sumida en plena crisis económica, Barcelona es ahora una ciudad más fría y lluviosa. La desaparición de Ruth, su ex mujer, obsesiona a Héctor Salgado y quizá el caso que le acaban de asignar puede hacerle olvidar por momentos su caída en desgracia.

El director financiero de una compañía de cosméticos mata a su esposa y luego se suicida. Lo que paree un caso de violencia doméstica llevado al extremo se revela como algo mucho más complejo al hallarse indicios que lo relacionan con otra muerte. En el mundo de la empresa, las mentiras son sólo la fachada de un mal mayor.

Mientras, encerrada en casa por una prematura baja médica, Leire Castro, la pareja de investigación de Héctor, sigue la pista perdida de Ruth y no sospecha que puede destapar peligros que nadie había imaginado.

Novela excelentemente planteada donde la trama es el eje central de todo. En esta ocasión Toni Hill abordará, en un segundo plano, la crisis económica y familiar. Seguiremos con un Héctor Salgado con tendencia a la agresividad según sus superiores y psicólogo, y obsesionado por la desaparición de su ex mujer y retirado del caso por razones obvias.  En esta ocasión se encargará de la investigación de un suicidio en el metro de la ciudad pero, poco a poco, irá destapando una trama criminal donde se verán involucrados varios ejecutivos de una misma compañía familiar de cosméticos.

Prosa ágil sin afectaciones, con grandes dosis de ingenio e intriga y con una trama perfectamente desarrollada. Con un estilo sencillo y muy sobrio, nos veremos con la nariz pegada al libro sin despegarnos de él.  Final sorprendente que nos dejará con los ojos abiertos y elucubrando sobre la próxima entrega.  ¿Falta mucho para ello, Toni Hill?

Pues lo dicho: consolidación de la saga del inspector Héctor Salgado y consolidación de un autor de novela policíaca con mayúsculas.

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