A mi lado estás Liviana Eterna Mujer

Ignacio Mora Tilleman. A mi lado estás Pesada Liviana Eterna Mujer.

Biografía: Llegué al mundo un 22 de junio de 1991. Si las incubadoras no hubiesen existido, yo tampoco. Santiasco ha sido el lugar de mayor permanencia. Genéticamente mi descendencia es de sangre artística. Un padre audio visual, un tío arquitecto, una prima cineasta y un tatarabuelo  fabricador de guitarras y muebles. Yo quise romper el esquema, pero no fui capaz.
Desde pequeño amante de la pintura, los dibujos. En la primaria ganaba concursos cada año.La creatividad afloraba sin pensar. Adornaba la casa, como diría mi madre: “colocaba todo a patas pa’ arriba”. Nada me importaba, ambientaba circos, mansiones siniestras, bibliotecas, consulta médica, un bar, cine, reparación, sala de juegos. Todos pensaban que sería cineasta o algo por el estilo.
En la secundaria conocí el mundo de la ciencia. Siempre me costó biología, la amaba, pero las calificaciones decían otra cosa. Era víctima de mofas producto a que estudiaba más que nadie y los resultados eran mediocres.
Con artes era diferente. Desde que tengo uso de razón, este ramo lo he cursado con la nota máxima de principio a fin.
La ciencia lo explica todo, decía impaciente. Mi anhelo era entrar a la facultad de medicina, dejar de lado mi instinto creador.
Fue así que me negué a reproducir cualquier obra artística  durante dos años, los cuales cursé la carrera de Bachillerato en ciencias siendo conducente al primer año de medicina. En el cuarto semestre los poros de mi piel necesitaban nutrirse de creación,
me sentía como un pez fuera de su pecera. Fue cuando empecé a asistir a clases, no a tomar apuntes como un autómata, sino que a dibujar la anatomía humana. Me he decidido a dejarme llevar por la naturaleza misionera que se me ha impuesto en mi vida, crear y nada más que crear. Debe existir poca gente que se da cuenta de su misión en esta tierra.
La mía, es dejar una huella de creación.

A mi lado estás Pesada Liviana Eterna Mujer

Un hombre vivía solo.
Esperaba dentro de casa la llegada de un ser especial.
Abre la puerta para encontrar nada.
De un punto en el espacio nace un dragón rojo tragando arena del rojizo desierto lleno de no sal.
Decide salir por vez primera de la apretada prensa metálica que oprimía su varicoso corazón.
Observa el cielo y piensa:
“Mi soledad se ha ido”.
Camina hacia el infinito para nunca regresar,
debido a su oído + ombligo que ha perdido con pesar.
La armónica oxidada tocada por el tata ha expirado.
Por eso el abandono de la morada con moras bajo el brazo,
deseando colocar alarmas en los baños.
Un electrolito aterriza en la ventana  moviendo sus alas.
Se percata que solo estaba.
Vuela.
Regresa y entra.
Era un hombre convertido en electrón.

-¡Ya!-
Responde el hombre grande con voz grave.
Las dos mujeres se arrodillan para besar de sus pies.
El desplazamiento involucra bisagras disecadas en un invierno Zigurat.
Espero sentado a que te sientes.
El olor a pan quemado se presenta al escuchar el raspado.
Me gusta el pan quemado raspado.
No lo raspes tanto, ves que se reduce lo querido.
También lo quemado.
Al deglutir, mi lengua se suelta arrastrando mi intestino y vientre expulsando gusanos amarillos queriendo besar mi ser.
Me desangro siendo tu inverso aditivo.
Cuando para ti, sombra soy, no me queda más que ser tu promedio azul.
¿Y dónde queda la circunstancia?
En la expresión. Siendo no claro en tu comprensión.
A veces pienso que no soy humano.
Me invade la ciencia y la sensibilidad.
No hay un juicio claro.
No me culpes por bajas calificaciones.
Soy un mero comprendedor de mentes.
Tú eres el conocimiento.
Una limpia y clara mente real.
Siendo la reflexión de algo + algo que parte de un objeto
para llegar a la perfección.
Eres elemento finito por ser mujer.
Si recuerdas el presente,
olvidas el ayer.
Eres humana y divina,
más te quiero conocer.
El orden es universal por reflejar una virtud.
Posees una virtud que no confesaré.
De mi boca salen improperios que confundes al diagnosticar un por qué de no sé qué.
Eso no soy…
Eso tampoco.
Esto soy…
Cuando sonríes por lo que te doy.

Ahora me vienen a buscar para ir a amar
¿A quién le gusta amar?
A quien lo niega de forma alterada.
Sufre el monito de goma que es llavero de la puerta rota,
azotado por la abuela autóctona llena de rosas.

Para recibir mis abrazos debes abrir y cerrar tus ojos
como la llave que se introduce en un lugar frío y oscuro
dando vueltas y sonando como lo harían tus gemidos
sobre los míos.
Ahogado en vacuolas saturadas de chaquetas ajustadas
sobre plantas en plasmólisis con marquitas en la cara.
Sí, esas marquitas que sólo se notan en un lindo dibujo.
Yo soy el ahogado.

El optimismo se relaciona  con el presente y no con un supuesto suspiro.
En estos momentos estoy solo.
Mi optimismo es neutro como eterno.
Si pienso que estarás a mi lado,
mi presente será optimista debido a una proyección escalonada
de los saltos que damos en la cama.
Es estar en un mundo maravilloso.
Se siente satisfacción sólo por trabajar la imaginación.

Cuando logro estar contigo atemorizo lo aterrizado en lo real entregando elemento surreal.

Miras, me miras, miras, luego no miras para luego seguir mirando mi mirada que sigue tus ojos multiplicados gracias a tu aporte biológico y pasional.

Si te vas, tu mirada seguirá.
Si tu mira migra primero,
seguirás, pero con otra mirada.

Confieso a través de lamentos:
Tu mirada concuerda con tu actuar, es decir, con tu comportamiento.
Llena de virtudes y clara alma.
No como aquellos rostros oscuros donde los ojos castaños son rodeados por el color sintomático de renales problemas o hepáticos tal vez, pero ojalá pancreáticos.
Quizás colores.
Quizás cannabis.
¡No!
cannabis combina con rojo, felicidad y buena onda.
Por lo que ese ser se conforma con llenar sus bolas con humo,
lentas progresiones geométricas + presagios pesares con abandonos y renovaciones afectivas delatadas por la kawésqar contextura horripilante de su estatura orejeada oculta aprovechando educar y encuevar actitudes café, negro, blanco y taza en mano con muchos años carreteados dentro de un burdel.

¡Esa mirada no!
Esa mirada asusta.
Por eso es pasajera  la armonía cuando retorno espiritual al entablar una conversa para sólo tus ojos mirar.

Quisiera conquistar el mundo sentado en uno de mis dos escritorios.
Esta idea nace porque la gran Masa ha dejado de visitarme con aconteceres.
Ahora yo la visito pero no le hablo.
Nunca le he hablado.
Miedo daba cuando por las noches febriles me visitaba.
¡Era soñar despierto mujer!
La hominización estaba en su pleno apogeo.

¡Ojos grandes!
Ahora preparo café + leche + 2azúcar + 2chocolate para distinto probar y saber a miel cuando conmigo estás linda linda carrusel.

Y ahí está el osito alemán con varicela contrastada por el frío compás que sigo cuando visito el mar. Sentado está en un hueso de vaca recogido por un monarca.

Es inevitable tener miradas en el hogar.
Alguien me vigila.
¡Alguien me vigila!
¡Vigilan me!
Me me…
Vig
Vig
Vig
Nervioso estoy al escribir pensando en…
Mejor no…
Sí, mejor sí…
No me dejes de mirar…
Así un día contemplaré a través de mi lengua atravesando mi perforada pelotita que debo fijar su volumen para que vuelva a dar vote en la calle Lumen.
¿Pero qué contemplaré?
Me gusta divisar la conversación cuando ansías por leer tu nombre al final de este horizonte.
No será fácil.
Primero otras llaves…
Pero obvio…
Es aquí donde…
Sí…
Hay más de una pensando en ser la única de sacristán.
Si lo percibes con tu mirar, creas la tela que he de armar.

El sen de cero es cero.
El cos de cero es uno.
El sen de noventa es uno.
El cos de noventa es cero.

Esto es suficiente para impresionar y estar en tu habitación.
Si ya todo lo sabes,
invítame sólo para escuchar tus cantares en alguna canción.
Ves que quiero presenciarte desde un altar.
Como lo hacían los dioses
desnudos para impresionar.

 

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