Tsunavidad

Poema  “Tsunavidad“ por Marae.

Marae es muchas cosas pero sobre todo escritora. Lo que hace, lo que dice y hasta su trabajo actual tienen mucho que ver con la necesidad absoluta de abarcar el mundo a través de las palabras. Marae escribe a contragolpes con finales rotundos. Como ella misma dice “Escribo porque escribo, porque pienso y porque a veces un soneto es mejor que un sudoku“.

Nacida en Galicia, dijo su primera palabra con seis meses, para protestar porque su abuelo le había dado una chaparreta. El mismo abuelo que la enseñó a leer con tres años, en cuanto se recuperó del susto.

Con cuatro la metieron en clases de inglés y cuando cumplió los seis la enseñaron a contar (hasta seis) en francés. A los diez escribió su primer poema, sobre un bebé que lloraba y llamaba a su madre, señal de que la chaparreta la había traumatizado. A los doce se puso seria y ganó un concurso con un relato sobre el apartheid en Sudáfrica, descubriendo que para escribir hace falta documentarse. Y hace veinte años era difícil porque la wikipedia aún no se había inventado.

A los catorce descubre que los sonetos son una estupenda manera de fumarse las clases sin moverse del sitio y sin que te confisquen la Gameboy. Tras pasar COU con honores y la Selectividad sin pena ni gloria, Marae llega a la universidad y empieza a unirse a grupos de poetas que se deshacen en cuanto llega ella: Ollo, Pozo de ideas… así que tras un Erasmus sin Orgasmus en Francia los cambia por el grupo de teatro Enxebre.

En esa época recibe varios premios universitarios de poesía y narrativa y hasta le alisan el pelo y la visten de mujer formal para ir a recoger uno al Colegio Mayor Fonseca. De vez cuando publican sus poemas en gallego en “A Xanela” y “O Correo Galego”.

Entre 2002 y 2007 atraviesa una crisis que la aleja de la escritura y de su casa, cambiando de país y/o ciudad de residencia casi cada año. En 2007 nace el blog “Nos pasos” recomendado por “Poemas del Alma” y hoy extinto. En este año gana el 2º premio en el certamen Derechos Ciudadanos en Galicia 2006, promovido por el Mpdc con el trabajo La protección de datos en Galicia: la deslocalización del telemarketing.

A partir de 2007 colabora esporádicamente con otros blogs y publicaciones electrónicas como Kebrantaversos, Fernando Sarria, El Pais, Poesias.es, La Vanguardia, Microrrelatos sobre Abogados, Relatos del Andurrial, Girapoema, etc… En 2009 se instala en Francia para trabajar o para estar más cerca de la cigüeña, todavía no lo tiene muy claro.

Cuando Marae descubre que las publicaciones electrónicas no solo tienen lectores, sino gente con corazón y con patas, se anima a enviar sus obras a concursos, y en 2010 comienza una racha de reconocimientos variados: Finalista en el Certamen “Cuentos Infantiles” de Ediciones Fergutson en  2010. En el 2011, finalista en varios certámenes, como el Concurso “Contra Toda Violencia hacia la Mujer”, el premio “Biblioteca Fimba”, el certamen de poesía “El mundo lleva Alas”, el Concurso LITERARIO MARIHUANA EN 100 Y 1 PALABRAS, el concurso “La Cesta de las Palabras”, el “VIII Concurso Anual de Poesía de La Librería Mediática y Tvlecturas”, y el concurso online de la Asociación Colegial de Escritores de España. Y, por último, finalista en los certámenes de Microrrelatos de MundoPalabras  e Hipálage de en 2012.

Actualmente se pelea con el mundo en el blog “Esto no es Yugoslaviahttp://estonoesyugoslavia.wordpress.com/mientras intenta dar a luz una serie de álbumes para niños, que es más fácil, dice, que parir a los niños en sí mismos. Podéis encontrarla también en Twitter como @maraeterei.

A  continuación, nos cede en primicia, este poema sobre la Navidad, titulado: Tsunavidad.

Tsunavidad

Ayer fue Navidad y anteanoche, Nochebuena.

La muerte sonríe en la playa de arenas doradas.

Va segando cadáveres entre las olas mientras pasea,

sin importarle si ostentan pocos años

o muchas arrugas.

La tormenta lleva de la mano cirros negros

y el cielo es un cúmulo lóbrego de  nubes.

Dios ha nacido.

Dios se ha ido de vacaciones

y  Lucifer  despacha como si nada el vaivén del mundo,

en una barra donde sólo se sirven cócteles molotov.

La tierra tiembla unas quinientas veces al día

con intensidades aún no recogidas por Richter y sus sucesores.

Un rayo terrible ha hendido la cabeza del último ángel de la guarda.

Deshidratados ojos lloran lágrimas de hambre

y vírgenes  recién paridas amamantan a sus hijos

para que estén bien cebados cuando llegue la hora de comérselos.

El mundo circula a doscientos millones de años luz por segundo

y ha perdido el sur y el norte por el camino

y ya le han multado veinte veces los guardias del tráfico sideral

que imponen la ley del silencio en la Vía Láctea.

El mar devora kilómetros de costa.

Los peces vomitan en el rio.

Las campanas se desgañitan.

El sol y la luna han alquilado un jet que les aleje de la debacle

al destino seguro que ya han tomado antes las estrellas,

con lo que sobre la tierra reina la oscuridad más absoluta.

Gritos estentóreos rompen los silencios mortíferos

mientras todo lo mortal se aleja a no se sabe dónde.

Nadie habla de paz ni de tranquilidad

porque hay un estado de emergencia tal,

que se prohíbe decir mentiras,

aún incluso después de la publicidad.

 

 

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1 thought on “Tsunavidad”

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