Pensamientos para sonreir moderadamente

pensamientos-para-sonreir_moderadamentePensamientos para sonreir moderadamente. Carlos Leal Solar. Ediciones Dauro, colección OroLibros.

Carlos Leal Solar nace en Bergara (Gipuzkoa). Titulado en guitarra clásica, imparte clases en diversas localidades guipuzcoanas. En el año 1998 se traslada a Granada donde continúa con su labor docente, así como con su faceta de intérprete formando dúo con el violinista de música celta José Antonio Rodríguez.

Paralelamente a la actividad musical, despliega sus inquietudes literarias, pero siempre en un discreto segundo plano.

Durante años se ha dedicado a consignar, en todo tipo de soportes, pensamientos y ocurrencias propias, que quedan plasmados en esta primera obra: Pensamientos para sonreír moderadamente.

Sinopsis:

Pensamientos para sonreír moderadamente, miscelánea de pensamientos, ocurrencias e ideas (algunas descabelladas y extravagantes, otras de más hondo calado), conversaciones y diálogos surrealistas… conforman el entramado de este singular libro.

Al alejarse de convencionalismos, el autor propicia que los lectores observen aspectos y situaciones de la vida desde una perspectiva nunca antes planteada.

Pensar y sonreír es lo que nos propone Carlos Leal Solar, y lo consigue.

Nuestra reseña:

Recibí este libro de forma sorpresiva ya que ni lo esperaba, ni conocía al autor. Cuando abrí el sobre que lo contenía, además del libro, había… ¡una carta! Puedo decir que me quedé fuera de juego. ¡Hacía años que yo no recibía una carta! Ésta, estaba mecanografiada pulcramente y, de forma muy educada, se disculpaba por el atrevimiento y me pedía que, por favor, leyera su libro. Como fórmula de tratamiento, Carlos Leal Solar, empleaba el usted, y me dejaba su teléfono y su correo electrónico. ¿Cómo negarme con semejante corrección y delicadeza?

Después de la primera sorpresa y de leer la biografía del autor y de la sinopsis, abrí el libro y vi que contenía, tal y como expresa el título, diversas frases, ocurrencias y pensamientos diversos. Y pensé: esto me va a llevar tiempo. Y quizás así fue. O quizás no: ahora no toca hablar sobre la relatividad del tiempo. Lo que sí es cierto es que es un libro para leer con calma, ahondar en alguna frase más de lo debido y hasta quedarse en plan contemplativo cual monje de esta tierra o de otras más lejanas. Y tiene la gran ventaja de que puedes tomarlo, dejarlo y hasta llevarlo contigo a todas partes sin seguir un orden establecido. En algunas ocasiones, con algunas sentencias, sonreiremos; en otras, soltaremos más de una carcajada; en otras… en otras se nota la añoranza; la sensibilidad; la ternura. Pero también, y mucho, encontraremos la ironía; la burla, la guasa… Y así podríamos ir poniendo todos los adjetivos que nos pasaran por la cabeza.

Pensamientos para sonreír moderadamente está bien escrito. Se nota que su autor le ha puesto corazón. Y estas cosas se agradecen y dicen mucho de la persona que ha estado detrás, dedicándole ganas y esfuerzo.

Pero ¿qué mejor que unos ejemplos? Atención: no están todos los que son ni son todos los que están. Hemos escogido aquellos que se identifican más con nosotros, o sea, con Abrir un Libro. El libro dispone de 156 páginas, que no es poco, y tampoco puedo hacer una muestra extensa pero sí la puedo hacer concentrada. Ahí van:

Mira el reloj y exclama:

― ¡Qué tarde es!

Alguien contesta:

― la tarde del 6 de abril.

***

Llegó a Andalucía y se hizo fumador, porque las volutas de humo le recordaban los jirones de nubes de su tierra.

***

Aquella tribu tenía quinientas maneras diferentes de nombrar  el sentimiento del amor según su naturaleza y su contexto, y una sola para definir el odio. Y llegaron los blancos e implantaron las escuelas, y con ellas las calificaciones. En dos generaciones se había olvidado de la rica variedad de vocablos y sus acepciones, y sólo se oía la palabra que definía el odio: nadie quería cometer errores gramaticales ni ortográficos en las conversaciones y en los escritos, y echaban mano del sentimiento con el que estaban seguros de no errar.

***

En la Torre de Babel no existían cotilleos.

***

La persona activa es aquella con desgana de no hacer nada.

***

ALTERIO: Me ha dicho que me quiere tanto como a su vida.
DIEGO: ¿También te ha dicho que ha intentado suicidarse varias veces?

***

Me lo he pasado muy bien leyéndolo. Y aunque haya tardado lo mío, lo he leído con mucho respeto y hasta con mucho apego porque se nota, y mucho, cuando alguien es generoso y cuando no. ¿Cuántas veces habré hablado de los escritores generosos y de los escritores tacaños? Montones de veces. ¡Pero se nota tanto cuando el escritor lo hace de forma cicatera! Y, evidentemente, Carlos Leal Solar, no lo es porque si no, no me habría molestado en pasar ni de la segunda página.

Divertido, entretenido y singular.

El libro puede encontrarse en librerías, Ediciones Dauro y en Amazon.

 

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1 thought on “Pensamientos para sonreir moderadamente”

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