Un cadáver en el jardín

un-cadaver-en-el-jardinUn cadáver en el jardín. María Lang. Ediciones B.

Maria Lang, seudónimo de Dagmar Lange, escribió 42 novelas de misterio. Su debut en 1949 fue seguido de un nuevo libro cada año, hasta 1991.

Doctora en Literatura, trabajó como directora de estudios y profesora en la Escuela Primaria para Chicas de Estocolmo, desde 1948 hasta 1974. Nacida en la ciudad de Nora en 1914, fue uno de los primeros miembros de la Academia Sueca de Escritores de Novela Criminal. Falleció en 1991.

Regresa la Dama del Cozy Crime. María Lang también conocida como la Agatha Christie sueca.

Sinopsis:

Recién casados, Puck y Einar Bure deciden pasar las vacaciones junto con el padre de Puck, Johannes Ekstedt, catedrático excéntrico de Egiptología en la Universidad de Upsala, en el idílico y pequeño pueblo de Skoga. Pero justo en el primer día de estas plácidas vacaciones, Johannes –guiado por la inteligencia de un gato blanco de aires egipcios al que le han puesto el nombre de Tutmosis- encuentra un cadáver en el jardín de la casa en que se alojan.

Será entonces cuando nuestra intrépida heroína, Puck, comience a escudriñar en la pequeña sociedad de Skoga, entre cuyos habitantes descubrirá una sospechosa conexión basada en el odio, los celos y la crueldad siempre acechando bajo la superficie de una impostada apariencia agradable. 

Reseña:

Primero confesar que jamás había oído hablar de María Lang, la Agatha Christie sueca, hasta que leí una reseña del escritor Ricardo Bosque en la revista Calibre 38 sobre la novela recuperada por Ediciones B en el verano del 2013. La muerte te espera, editada en su país en 1955, pertenece a una de las 42 novelas de misterio que escribió la sueca Maria Lang desde 1949 hasta 1991, que fue el año en que la escritora falleció.

No me gustan, y lo he dicho varias veces, la utilización de escritores de renombre para dar a conocer a un autor poco conocido pero decidí hacerle caso a Ricardo Bosque después de leer su crítica y que encontraréis aquí, y, haciendo también aquello que no se debe hacer y que es saltarse el orden cronológico en novelas seriales, me lancé alegremente a por la segunda editada por Ediciones B este verano y que traigo ahora: Un cadáver en el jardín.

Pues bien. Maria Lang me ha gustado y, además, me ha recordado mucho a Agatha Christie. Explico el porqué.

El matrimonio Puck y Einar Bure, recién casados, deciden pasar sus vacaciones en el pueblo de Skoga, en la casa de una tía de Einar, acompañados por el padre de Puck, prestigioso profesor de egiptología y la gata Tutmosis III.  Pero lo que parecían unas tranquilas vacaciones en un pueblecito sueco, éstas se van al traste al aparecer el primer día un cadáver en el jardín de la casa.

Leer esta novela ha sido como retroceder en el tiempo y volver a recordar aquellas ambientaciones y puestas en escena de Agatha Christie en un bucólico pueblo inglés, pero, en esta ocasión, en un pueblo sueco con una nomenclatura más complicada. Está claro que también se pueden adaptar libros de intriga en entornos campestres y poéticos suecos en temporada veraniega, sin desmerecer la trama por la inexistencia de nieve y hielo.

Esta es una novela que capta la atención desde el primer momento ya que partimos casi, desde el inicio, con un cadáver. Los habitantes del pueblo, escasos, tendrán o mostrarán alguna que otra oscura razón como los celos, la envidia o el chantaje, para cometer un asesinato. Todo un misterio que parece indisoluble. SPOILER La historia se complica  al asumir cuatro personas el asesinato, ejecutado por un único individuo, de Tommy (el muerto), por lo que podéis daros una idea de los giros que hay en Un cadáver en el jardín. FIN SPOLIER.

Los diálogos y las reflexiones de la protagonista, explicados por la propia Puck, son de un maravilloso léxico de la época pero con aquel lenguaje que tanto puede ser puritano como, de repente, capaz de relatar un execrable motivo, por ejemplo familiar, lo suficientemente importante como para sesgar la vida a alguien.

La investigación se desarrolla dando toda la información posible al lector y sin sorpresas de última hora. Será el lector quien deberá jugar con Maria Lang al juego de elucubrar y lanzar hipótesis así como otear el jardín y las casas de los vecinos, muy a lo Miss Marple, intentando encontrar a algún sospechoso en un renuncio.

Siempre es agradable hacer una regresión, literariamente hablando, y encontrar nuevas novelas de detectives y de intriga similares a las que leímos en nuestra adolescencia. Si además, encontramos a una autora que nos implica en la investigación desde la página cero, pues bienvenida sea. ¡A jugar al Cluedo!

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