Perdimos la luz de los viejos días

perdimos_la_luz_de_los_viejos_diasPerdimos la luz de los viejos días. Isaac Belmar. Ediciones Irreverentes.

Isaac Belmar, valenciano, publicó sus primeros relatos en 2007 en la Antología 13 para el 21 de nuevos escritores. Desde entonces ha publicado multitud de historias breves en diversas antologías y editoriales. Destacan entre otros sus relatos “El cuervo” (2009), “He vuelto” (2010) o “De hombres y héroes” (2013).

En 2012 fue finalista del Premio Wilkie Collins de novela negra con la obra 7 días.

Perdimos la luz de los viejos días, su última obra hasta ahora, le valió el Accésit del premio Oscar Wilde de Novela Breve en 2014. Se pueden conocer todos los detalles de la misma en la web del libro http://www.hojaenblanco.com/perdimos y seguir al autor a través de Twitter en http://www.twitter.com/hojaenblanco1

Sinopsis:

Ella se marchó, así empiezan las historias que merecen contarse. Se marchó de la mano de la enfermedad dejando solo a un hombre pequeño, al que no le queda nada excepto vengarse de la vida que se la arrebató. O al menos, de los que la hicieron sufrir a ella. Pero ese hombre pequeño nunca se vengó de nadie, ni levantó la voz, ni robó nada cuando era crío. Así que busca a quienes sí son capaces de hacerlo, a un extraño Papa que reina en un agujero de la ciudad llamado las Cien Puertas, con sus secuaces tatuados y llenos de pendientes de oro. También encontrará en ese camino a un extraño asesor, que le guía en todos los pasos de su contrato de venganza.

Y como siempre en su vida, las cosas no salen bien. Ella empieza a aparecerse en sueños y él va perdiendo la cordura. Además, algo raro le ha sucedido al mundo, ha perdido la luz que tenía. Así que ese hombre pequeño tendrá que averiguar qué pasa en realidad, mientras intenta escapar de sus tratos con el diablo.

Reseña:

Fascinante novela que transita entre el mundo del sueño y de la realidad y donde ‘un hombre pequeño’, como se define a sí mismo el protagonista de esta novela, al perder a Miriam, la persona que más quiso, decide vengarse de todo aquello o de aquellos que le hicieron daño en vida.

[…] Ella se fue y hay quien dice que algunas de las mejores historias empiezan con esas tres palabras. Pero eso será en los libros, porque en la vida real destroza.

Definir el género literario de Perdimos la luz de los viejos días podría ser complicado ya que esta novela se mueve entre diversas naturalezas como es la narrativa íntima y onírica con un punto de fantasía, pero también tiene mucho de novela negra por ser el personaje un hombre derrotado que desea cobrarse todo el dolor infringido a Miriam, y también a él, de la manera más violenta y terrible posible.

El resarcimiento como motor y la fuerza como motivación personal, es parte de las fases de duelo del protagonista que irá pasando por etapas de negación, ira o depresión. La voz, narrada en primera persona, llena de dolor y de angustia, desencadenará una catarata de sentimientos como el miedo, la culpa, la desazón. Isaac Belmar expone las razones que impulsarán al protagonista a tomar el camino de la venganza pero también, y ahí está mi parte favorita del libro, ‘el hombre pequeño’ se asustará en el momento en que Miriam se le aparece en sueños y le recrimina no reconocerle a causa de la actitud tomada. ‘El hombre pequeño’, no queriendo causar más dolor a Miriam allá donde esté -sí, Miriam está muerta pero el protagonista la siente muy viva en sus sueños-, es realmente conmovedora.

Yo era un hombre pequeño que se estaba volviendo loco y decepcionando a todos, porque había cambiado y ahora caminaba un cabrón más por el mundo.

Novela corta pero intensa, algo más de 120 páginas, dispone de otros personajes sorprendentes y cuenta con una ambientación muy bien lograda. El toque de fantasía que el autor ha imprimido a Perdimos la luz de los viejos días es algo que sorprende pero que casa a la perfección con la trama – sin poder desvelar nada más de la novela para no causar perjuicio al futuro lector o al propio autor-, así como sorprendente también es el final, llegando a cerrarse el círculo.

Isaac Belmar consigue en esta ficción, además de relatar de manera muy real la vivencia de un hombre que siempre ha pasado desapercibido – un hombre gris al que todo el mundo obvia-, transmitir y recrear a la perfección la transformación de este hombre en un vengador.

Perdimos la luz de los viejos días le ha valido al autor este año 2014, el Accésit del III Premio Oscar Wilde de Novela Breve. No he leído la novela ganadora pero sólo puedo decir que esta narración breve dispone de una gran calidad y de una atractiva ficción que nos hará pensar y recrear algún pasaje del libro, en más de una ocasión. Este es otro libro que suma puntos en el haber personal de cada uno. Y esto no sucede a menudo.

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