Camino de ida

camino-de-idaCamino de ida. Carlos Salem. Navona Negra.

Carlos Salem Sola nació en Buenos Aires, y reside en España. Ha publicado sus obras en español, francés, Alemán e Italiano. Es profesor del Centro de Formación de Novelistas de Madrid y dicta talleres de narrativa en España y Suiza, además de realizar asesoría de novela por video conferencia con diferentes países. Novela: Camino de ida (2007, Premio de la Semana Negra de Gijón y finalista del Prix 813 en Francia), Matar y guardar la ropa (2008, Premio Novelpol y Premio Paris Noir), Pero sigo siendo el rey (2009, Finalista del Prix SCNF,finalista Premio Dashiell Hammett y ganadora del Premio Mandarache), Cracovia sin ti (2010, Premio Intenacional Seseña de Novela), Un Jamon Calibre 45 (2011, Finalista del Premio Dashiel Hammett), El huevo Izquierdo del talento (2013),  El hijo del Tigre blanco (2013). Relatos: Yo también puedo escribir una jodida historia de amor (2008). Yo lloré con Terminator 2 (Relatos de Cerveza-Ficción, 2009). Poesía: Foto borrosa con mochila (2006), Si dios me pide un bloody mary (2008), Orgía de andar por casa (2009). Memorias circulares del hombre-peonza (2010), El animal (2013). Teatro: El torturador arrepentido (2011).

Sinopsis

Cuando Dorita, su pequeña y tiránica mujer, muere durante la siesta en un hotel de Marrakesh “para terminar de amargarme las vacaciones”, el apocado Octavio Rincón experimenta dos cambios radicales: deberá comenzar a tomar decisiones, por primera vez en su vida, y su sexo parece haber crecido de un modo descomunal. Lo malo es que Dorita no parece muerta de muerte natural y Octavio teme que le acusen de haber hecho lo que soñó durante veinte años de matrimonio. Mientras decide qué hacer, conoce a Soldati, un ex-guerrillero argentino que se presenta como “revolucionario y empresario” y que ofrece ayudarlo a llevar el cadáver hasta España. Comienza así una delirante huída por un desierto súper poblado, en el que se cruzará con personajes tan dispares como un novelista legendario a punto de recibir el Nobel aunque jamás ha escrito una línea, un sospechoso agente secreto boliviano, un director de cine empeñado en dirigir la realidad, y un viejo hipppie que asegura ser Carlos Gardel, inmortal en el olvido en virtud de un pacto sellado con Caruso, que quiere volver para matar a Julio Iglesias por destrozar los tangos que lo hicieron famoso. Perseguido por una nube rencorosa que tiene la forma del cuerpo de Dorita, Octavio aprenderá que la única forma de perdonarse es dejar de pedir perdón por todo. Y que no hay segundas oportunidades, porque la vida es un camino de ida.
Reseña
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Premio ‘Memorial Silverio Cañada’ de la Semana Negra de Gijón 2007, Camino de ida ha sido recuperada por la editorial Navona el pasado noviembre para su colección de novela negra.
Personalmente, si debo de definir el género para esta novela, me gustan las palabras de su autor, Carlos Salem, cuando dice de ella que es una historia tierna, delirante y canalla: un maravilloso recorrido loco y divertido, no exento de poesía, donde un hombre es perseguido por matones y donde una extraña nube no abandonará al protagonista durante todo el viaje.

Camino de ida, contada en primera persona, nos narra la huida por la cordillera del Atlas de Octavio Rincón cuando da por muerta a su déspota mujer, Dorita, en la habitación de un hotel de Marrakech donde pasan las vacaciones. (Curioso nombre el de Dorita ya que en esta historia de Salem, buscando comparaciones, la Dorita del Mago de Oz sería Octavio en esta novela). Durante su viaje, Octavio se cruzará con los más extraños personajes y vivirá desde experiencias hilarantes como descubrir el nuevo tamaño de su sexo, hasta persecuciones por eriales, y a punta de pistola, por unos mafiosos. Todo ello acompañado de unos recientes y lunáticos amigos: uno de ellos, guerrillero y ex-revolucionario, vendedor de helados en el desierto; el otro, un cantante que asegura ser Carlos Gardel. De fondo, para acabar de completar el cuadro, el ambiente inflamado de un hipotético mundial de fútbol en un año par de este siglo.

Si Carlos Salem en los capítulos narrados por Octavio, con todas las locuras que he expuesto -y de muchas otras-,  salemya ha sabido imprimir momentos de nostalgia y ciñe a su personaje de una ternura casi infantil que lo hace merecedor a que el lector sienta un impulso protector hacia él, será en unos capítulos intercalados con otra voz, donde el autor desplegará sus dotes líricas y emotivas, provocando que la narrativa de este libro, además de una travesía alocada e iniciática, se convierta en un libro firme y resistente:

Falta poco para el atardecer, pero el sol todavía está ahí y lo empuja por las Ramblas, como los recuerdos. Tiene que volver al estudio y repetir esas tomas […] Observa a lo lejos la estatua de Colón que señala el regreso a casa, pero sabe que cada vez los retornos son más breves y a los pocos meses sentirá la urgencia de salir, como si huyera, de esa mujer exigente y caprichosa que se llama Buenos Aires.

Entre tango y tango, persecuciones, gritos de hinchas de futbol, puestas de sol, y amaneceres en Marrakech, la lectura de Camino de ida se convierte en una novela especial muy sólida y bien desarrollada, con un toque intimista y, sí, con un rasgo noir muy apetecible. Carlos Salem ha sabido crear una narrativa distinta, desmedida en ficciones, y un relato fresco, descarado y apetitoso. Libro que supera con creces el simple entretenimiento y del que vale la pena conocer a los personajes y a las situaciones por las que se mueven.

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