El balcón en invierno

el-balcon-en-inviernoEl balcón en invierno. Luis Landero. Tusquets editores.

Por Cristina de @abrirunlibro

Esta reseña fue publicada el 20 de enero de 2015 en Revista Vísperas.

«Por el simple hecho de ser diferentes, todos estamos condenados a ser originales». Así destacaba y encabezaba un periódico de tirada nacional una entrevista a Luis Landero, para hablar sobre el último libro del autor, El balcón en invierno, publicado hace cuatro meses por Tusquets Editores. Hermosa historia con la que he tenido la suerte de echar el cierre lector al año 2014 después de algunas lecturas más o menos afortunadas.

En esta frase, el autor hacía referencia a las primeras páginas de El balcón en invierno donde un día, un Luis Landero abatido e insatisfecho con la novela que está escribiendo y en la cual no cree —¡Oh, no, Dios mío, otra novela no, otra vez no!—, a pesar que tendremos unas breves pinceladas de una ficción explicada con mucho ingenio, viendo que la vida está en la calle y no en su cuarto, con su atril, su acacia y rodeado de plumas, lápices y libros, se asomará al balcón de la casa y allí se planteará el destino de la literatura y el suyo propio.

Libro autobiográfico, poco a poco le irán asaltando los recuerdos sobre los deseos de convertirse en poeta durante su adolescencia, sus orígenes, y nos explicará cómo un descendiente de hojalateros que deseaba transformarse en “un hombre de provecho” cuando fue haciéndose mayor, terminó siendo escritor, a pesar que en la casa donde vivía con su familia existía un único y solitario libro. Hablándonos también sobre el desencanto y el desamor que siente actualmente sobre la novela de ficción -con sus trucos retóricos o su prosa engañosa-, se mostrará desesperanzado ante la casi inexistencia de narrativa literaria, diferenciando, en su razonamiento, la novela y la novela literaria. Planteándose tanto el destino de las letras como el suyo propio, un tierno, humorístico y agudo Luis Landero, irá relatándonos sus años de formación nocturna por las academias de Madrid, la compra de su primer libro, o su bautizo en el mundo laboral como aprendiz de mecánico; e incluso, de sus bolos como guitarrista profesional.

A partir de ahí, y asaltándole las dudas sobre seguir con una ficción más o plasmar sus recuerdos en un nuevo libro, llegará a preguntarse si el carácter imaginario que siempre la caracterizó le llevará a crear una novela plagada de patrañas.

Con cierto aire nostálgico y melancólico, el autor rememora, valientemente, los recuerdos de la infancia y los orígenes de su familia labradora en Alburquerque, Extremadura. Del piso en Madrid, de sus hermanas y de sus padres. De su abuela, una cuentista oral. Y de la memoria.

«[…] Y sin embargo, tantos datos como atesoramos de políticos, militares, escritores, filósofos, científicos, profetas y magnates, y a veces apenas sabemos nada, ni nos preocupamos por saberlo, quizás porque damos por sabidas, de las personas que tenemos cerca, y a las que queremos, y que un día cuando mueren y transcurren los años, y cuando ya es tarde para remendar los rotos del olvido, descubrimos con pena y estupor que no conocemos casi nada de ellas, y entonces nos preguntamos por qué no indagamos más en sus vidas cuando aún era tiempo de hacerlo, y no sólo por nosotros, sino también por las generaciones venideras».

Narración breve e intimista, El balcón en invierno dispone del sello de Luis Landero: una prosa brillante, párrafos largos y fluidos, frases inteligentes no exentas de lirismo… Un seductor de las palabras que no duda en explicarnos casi toda su vida —aunque pasando levemente por amigos y amores—, y relatando de manera sincera, por ejemplo, los grandes desencuentros que tuvo con su padre en vida y que le marcaron profundamente. Un autor quizás más cansado y triste aunque, ¿quién no se sentiría algo melancólico recordando su pasado?

El libro no dispone de un orden cronológico sino que irá haciendo saltos en la historia al igual que sucede con nuestros pensamientos: así, desordenados pero encadenados por esa línea imaginaria que nos lleva de un suceso a otro. Ya he dicho de ella que es una historia íntima aunque debo añadir que no sentimental si nos referimos al uso expreso de emociones para exagerar o querer llegar fácilmente al lector con artificios conmovedores; el autor hace un empleo inteligente —el propio Landero nos cuenta que ésta es una novela de hechos verídicos-, de su vida, con una ironía a veces tan pragmática -por ejemplo cuando habla del miedo—, que llegará un momento en que tanto nos dará si nos narra una historia real o una historia inventada con lances falseados. Seguramente, el autor habrá realizado algún guiño o alguna fantasía entre las páginas de este libro pero El balcón en invierno se disfruta y se lee con verdadero deleite.

Un libro que finalmente no nos importará si es ficción o biografía, pero de lo que sí estaremos seguros es que es una pieza que debería estar en las estanterías de las casas de aquellos lectores a los que les gustan las letras bien escritas. Un libro que nos renueva las esperanzas sobre el futuro de la narrativa.    

El balcón de invierno. Luis Landero. Tusquets Editores, narrativa. Septiembre 2014. ISBN 9788483839294. 248 páginas.

 

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