Johnny empuñó su fusil

johnny-empuñó-su-fusilJohnny empuñó su fusil. Dalton Trumbo. Editorial Navona.

Por Cristina de @abrirunlibro

Este reseña fue publicada el 18 de febrero de 2015 para Revista Vísperas.

Johnny get your gun, get your gun, get your gun… —Johnny consigue su arma, consigue su arma, consigue su arma…—, era el inicio de una canción propagandística titulada Over There —Por ahí—, escrita por George M. Cohan en 1917 y utilizada por el gobierno americano para convocar a los jóvenes estadounidenses al alistamiento voluntario. De ahí, Dalton Trumbo en 1939, tomó el nombre para su novela Johnny Got His Gun, Johnny cogió su fusil en castellano, haciendo alusión a lo que le sucedió a Johnny una vez decidió sostener un fusil. Editorial Navona recupera la novela este febrero del 2015 bajo el nombre Johnny empuñó su fusil, cambiando el verbo por otro más amable para todos los mercados, el nacional y el mercado editorial suramericano.

Tras recibir el impacto de un obús, Joe Bonham de apenas veinte años, soldado estadounidense en la Primera Guerra Mundial, despierta en la cama de un hospital y descubre gradualmente -primero asombrado y después horrorizado-, que no posee extremidades, no puede ver, oír, ni tampoco hablar. Atrapado en un cuerpo mutilado pero con el cerebro intacto, tan sólo dispone de sus recuerdos: su infancia y juventud en Shale City -un pueblo de Colorado-, su novia Kareen -hermosísimo el pasaje de la despedida la noche anterior a su marcha-, y, poco a poco, ante la imposibilidad de suicidarse, irá ideando un plan para poder comunicarse y recuperar, en lo posible, algo de humanidad.

Por este sobrecogedor relato antibelicista que le granjeó el National Book Awards a su autor Dalton Trumbo, también le valió ser perseguido en los años cincuenta por el macarthismo al ser incluido en la tristemente famosa “lista negra”. Dalton Trumbo fue acusado de obstrucción a la investigación de posibles comunistas en la industria del cine estadounidense, al negarse a testificar en los famosos juicios de “la caza de brujas”. Fue encarcelado y posteriormente se exilió a México donde siguió escribiendo guiones bajo seudónimo y con la complicidad de sus compañeros. Considerado uno de los mejores guionistas cinematográficos de Hollywood, dispone de trabajos tan dispares y excelentes como Espartaco, Vacaciones en Roma o Papillon, y adaptó Johnny Got His Gun al cine en 1971 como director y guionista.  

Hay momentos en que inconscientemente podemos utilizar adjetivos que, sin cambiar el significado de una frase, pueden crear cierta atmósfera más suave y hasta apacible. Para ello, en vez de hablar de novela “antibelicista”, se podría decir que Johnny empuñó su fusil es una novela “pacifista”. Prácticamente es lo mismo pero la voz de Joe, en el hospital, debe ser entendida como lo qué es: un joven desahuciado que no volverá a caminar, abrazar, hablar, ni ver ni oír. Un hombre que no puede respirar ni comer sin asistencia. Un hombre joven que tiene mucho miedo. (Dalton Trumbo se basó en un hecho similar real en el momento de escribir este libro).

Johnny empuñó su fusil está dividido en dos partes, El Libro I, Los muertos, y El Libro II, Los vivos: Una primera parte donde Joe relata crudamente la guerra y hará memoria sobre su vida, y una segunda más humana y esperanzadora. Las dos piezas de este libro, hartamente imprescindible, dispone de unos argumentos tan devastadores sobre sus experiencias que no sería posible introducir, en esta reseña, adjetivos menos firmes para una lectura que no estando exenta de belleza y lirismo, produce dolor y vértigo al mismo tiempo.

Este es un libro atemporal aunque esté ambientado durante la Gran Guerra. Curiosamente, su aparición en el mercado americano coincidió con la eclosión de la Segunda Guerra Mundial y posteriormente la película se estrenó en 1971, últimos años del conflicto de Vietnam; pero hablar de Johnny y hablar de la Primera Guerra Mundial, significa también contar los muertos y mutilados de una fría estadística: más de 9.000.000 de personas fallecidas y más de 6.000.000 de imposibilitados. Hablar de Johnny empuñó su fusil es reconocer que hubieron jóvenes olvidados en habitaciones de hospitales, muertos en vida para el mundo. Hablar de Johnny es pensar también en aquellos cuyos cadáveres bien pudieron sufrir las más absurdas degradaciones -existe una descripción muy impactante de un soldado fallecido, incrustado en una alambrada-, y es hablar de jóvenes asustados sin experiencia militar; jóvenes casi adolescentes, muchos de ellos procedentes de la América rural, embelesados por las propagandas patrióticas y que se preguntaron después –si es que hubo un después-, una y mil veces por qué se dejaron influenciar y abandonaron todo -familia, novia o trabajo-, para empuñar un fusil.     

La narrativa de Trumbo, sin apenas signos de puntuación, hará de la lectura de este libro prácticamente una incesante escucha. Los alegatos de Joe se vivirán, gracias a esas frases sin interrupciones, de manera mucho más impactante y verosímil; los recuerdos, más enternecedores si cabe.  

«Siempre ves a gente que está deseando sacrificar la vida de otro. Hacen mucho ruido y hablan sin parar. Puedes encontrártelos en iglesias y escuelas y periódicos y legislaturas y congresos. Es su negocio. Suenan de maravilla. La muerte antes que el deshonor. Esta tierra santificada por la sangre. Estos hombres que murieron con tanta gloria. No habrán muerto en vano. Nuestros nobles muertos.

[…] Pero ¿qué dicen nuestros muertos? ¿Alguno de ellos volvió de entre los muertos uno sólo de los millones que murieron ha vuelto uno sólo de ellos para decir por Dios santo estoy encantado».

El libro dispone de una introducción de Dalton Trumbo donde explica la “puesta en escena” de la Primera Guerra Mundial en los EUA y narra que comenzó como un festival de verano. Es un prólogo imperdible; pero es que después de esta entrada encontraremos un apéndice datado en 1970, donde el autor hablará de la deshumanización de la guerra de Vietnam. Por último, y para cerrar la obra, se halla el análisis de Johnny empuñó su fusil de la mano de Javier García Sánchez. Son agregados que hacen aun más apetecible todo el conjunto.  

Hay que resaltar de esta nueva edición de Navona, una cubierta casi minimalista con la imagen de una amapola en la portada; será en la contra donde descubriremos el por qué: In Flanders fields the poppies blow/ between the crosses, ro won row… Es la referencia al poema de John McCrae “En los campos de Flandes”, poema homenaje a los caídos en la Gran Guerra donde recordaba la creencia, ya desde la época napoleónica, que en los campos teñidos de sangre después crecían las amapolas.

Johnny empuñó su fusil bien podría ser la lectura de una pesadilla de 271 páginas pero, contrariamente, -y ahí está la magia de un buen escritor-, Dalton Trumbo convierte esta novela en una prueba constatable de que las pesadillas no sólo sí existen sino que además de ser crueles y reales, pueden llegar ser hermosas. Tan hermosas como una amapola solitaria o un hombre postrado en una cama que no renuncia a la vida ni a comunicarse con el exterior. Un mensaje esperanzador en un libro irrebatible.

Johnny empuñó su fusil. Dalton Trumbo. Traducción y notas de José Luis Piquero. Epílogo de Javier García Sanchez. Navona, ficciones. Febrero 2015. ISBN 9788416259045. 271 páginas.

 

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