Cabaret Biarritz

cabaret-biarrtizCabaret Biarritz. José C. Valdes. Editorial Destino.

Por Cristina de @abrirunlibro

Este reseña se publicó el 24 de marzo de 2015 para Revista Vísperas.

La agitada vida en la Biarritz de los años veinte, como ciudad cosmopolita estival, sugiere inmediatamente varias imágenes en tonos color sepia donde el alegre y desenfrenado modus vivendi de habitantes y veraneantes dispuestos a olvidar la Gran Guerra, en las terrazas de los hoteles bailando al son de las orquestas, ha quedado representado como uno de los lugares favoritos de la nobleza de aquella época. Un tiempo donde las flappers -mujeres valientes y modernas que bebían, fumaban, conducían coches y tenían un comportamiento similar al de los hombres-, utilizaban los primeros maillots de lana para el baño. Imágenes de largas playas de arena fina como la de Côte des Basques y lujosos comercios como la joyería Boucheron, lugares misteriosos como la gótica Villa Belza, o el aristocrático Hôtel du Palais, hablan de una sociedad de nobles, pero también de vividores, ávida de emociones y donde el incansable descorche, silencioso y sugerente, de botellas de buen vino espumoso francés en copas de fino cristal tallado, despertaban el entusiasmo de una población bulliciosa y ávida de emociones. Todo esto, y más, sería el Biarritz licencioso y lujurioso de los años de entre guerras; y es en este tiempo y lugar, donde se ambienta la novela ganadora del último Nadal, el más prestigioso de todos los premios literarios de este país, con Cabaret Biarritz de José C. Valdes: Una comedia literaria en el Biarritz efervescente de los años 20, como la define la editorial del autor. Una novela muy elaborada, con una puesta a punto ideal, con una gran calidad y que, al igual que el champagne, no gustará a todos por un igual aunque el pedigrí y la clase, sean incuestionables.

Un periodista de tres al cuarto, recibe el encargo de escribir una novela “seria” para su editorial, sobre los trágicos sucesos acaecidos quince años atrás durante el verano de 1925 en Biarritz, donde tras una noche de tormenta la ciudad amanece con el cadáver de una joven aprendiza de una librería flotando en el agua y sujeto a una argolla en el muelle. (Ya es trágico y curioso que además del cierre de librerías que sufrimos actualmente, el autor decida que la muerta, en esta novela, sea una librera).

George Miet, así se llama el periodista, se trasladará a Biarritz y mantendrá una serie de entrevistas con diversos personajes que estuvieron relacionados, de alguna manera, con la fallecida. A través de los testimonios de los entrevistados -de diversos estratos sociales-, se irá destapando una investigación que fue silenciada por la policía, pero que, en cambio, sí fue desvelada ese verano por otro periodista, Paul Villequeau, apodado Vilko, su fotógrafo Galet, especialista en fotografía erótica, y por el amor de juventud de Vilko, la hermosa y descarada Beatrix Ross.

Con una estructura muy original, Cabaret Biarrit se mueve entre el género detectivesco y la novela negra pero con un prisma burlesco de pantomima ya que todos los personajes que cuentan su historia al periodista Miet –una treintena-, la adaptarán o la tergiversarán según su conveniencia: son monólogos ricos en colores y matices protagonizados por los más dispares personajes, -desde un lanzador de cuchillos hasta bailarinas artísticas en dudosas representaciones-, y donde Jose C. Valdes realiza un trabajo extraordinario y divertido, confiriendo personalidad propia a cada uno de ellos, amén de desarrollar una laboriosa trama a través de sus declaraciones. Con la voz de estos personajes, el autor no duda en cargar contra diversos entornos como el de la literatura, los críticos literarios, el periodismo, la prensa sensacionalista, y un sinfín de ámbitos donde, de manera muy sutil, se impone una ironía rica en tonalidades y con la que es imposible no sucumbir ante su brillantez.

—Entrevista a Lili. Bailarina en Les Sirènes à Biarritz.

«En Les Sirènes à Biarritz teníamos tres números muy fundamentales […] Salíamos cantando las tres una canción muy melodiosa y Tessa salía vestida de novia, pero un poco picante, y entonces Krystyne y yo la tumbábamos con mucho cariño en una mesa, donde había pasteles y pastas, y crema de canela y nata, y tartas y miel y muchas cosas así de dulces exquisitos, y le íbamos quitando la ropa mientras los violinistas tacaban un vals. Y entonces luego le poníamos miel, y cremas, y natas y gelatinas por encima y luego nos las comíamos […] pero a mi ese espectáculo no me gustaba mucho porque, aunque todo estaba delicioso, al final me empalagaba un poco».

—Entrevista a Midas Trémonceau. Maître bijoutier (Maestro joyero):

«La fuente de toda mi felicidad es la vanidad ajena.

Dicho esto, que es mote y lema de mi discurrir por la vida, debo recordarle lo que se decía antaño: Inops, potentem dum vult imitari, perit. (El pobre, cuando quiere imitar al rico, se pierde). Y puedo asegurarle que es ésta una verdad que si  no se acerca al axioma, poco le falta».

Si la estructura, el lenguaje o los personajes, es original, lo más destacable de esta trama es que, además de conocer los engaños y embustes de los entrevistados, el lector tendrá una visión global del argumento e irá colocando las piezas de un rompecabezas reconociendo las mentiras y colocándose en posición privilegiada al ser consciente de los tejemanejes de todos ellos: un juego dentro de la trama que, para el lector, además divertido, será muy satisfactorio al poder reconocer en primera persona quién es quién y la importancia de su papel en los sucesos. 

El autor dota a la novela de una perfecta y visual ambientación y perfila de manera deliciosa a sus personajes con lo que permite asistir con la lectura, y con todo lujo de detalles, a los más singulares desenfrenos y moralidades de diversa catadura acorde a los protagonistas. Atención especial merece el personaje de Beatrix Ross, como mujer libre y moderna que tendrá un peso muy importante en todo el libro.

Jose C. Vales, con el mismo argumento y el mismo escenario, podría haber urdido una novela negra clásica –y posiblemente con tintes góticos-, ya que el entorno y la época son ideales; pero al dibujarla con un cariz divertido hará que, probablemente, no guste a los puristas del género. Jose C. Valdes  hace de Cabaret Biarritz un libro festivo con el que desdramatiza el propio argumento y compone un espectáculo de calidad y divertimento muy difícil de elaborar. Una novela milimétricamente pensada y ejecutada con mucha autoridad y que, en opinión de quien suscribe esta reseña, confirma el merecimiento del Nadal. Un placer.

 Cabaret Biarritz. José C. Vales. Destino. 456 páginas, 20€.

 

Share on Facebook0Share on Google+0Pin on Pinterest1Email this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *