Lolita

lolita-nabokovLolita. Vladimir Nabokov. Anagrama.

Vladimir Nabokov (1899-1977) nació en San Petersburgo, en una acomodada familia aristocrática. En 1919, a consecuencia de la revolución rusa, abandonó su país para siempre. Tras estudiar en Cambridge, se instaló en Berlín, donde empezó a publicar sus novelas en ruso con el pseudónimo de V. Sirin. En 1937 se trasladó a París y en 1940 a los Estados Unidos, donde fue profesor de literatura en varias universidades. En 1960, gracias al gran éxito comercial de Lolita, pudo abandonar la docencia y poco después se trasladó a Montreux, donde residió, junto con su esposa, Véra, hasta su muerte.

En Anagrama se han publicado también los dos tomos de la biografía de Brian Boyd: Vladimir Nabokov. Los años rusos y Vladimir Nabokov. Los años americanos.

Sinopsis:

La historia de la obsesión de Humbert Humbert, un profesor cuarentón, por la doceañera Lolita es una extraordinaria novela de amor en la que intervienen dos componentes explosivos: la atracción «perversa» por las nínfulas y el incesto. Un itinerario a través de la locura y la muerte, que desemboca en una estilizadísima violencia, narrado, a la vez con autoironía y lirismo desenfrenado, por el propio Humbert Humbert. “Lolita” es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel. En resumen, una exhibición deslumbrante de talento y humor a cargo de un escritor que confesó que le hubiera encantado filmar los pic-nics de Lewis Carrol.

Reseña:

Un profesor de mediana edad, Humbert Humbert, decide viajar de Europa a los EUA, recalando en una localidad llamada Ramsdale, en el estado de New Hampshire, buscando alojamiento. Mientras visita una casa donde alquilar una habitación, conocerá a la hija de la propietaria, Lolita, de doce años de edad, quedando absolutamente prendado de ella.

Lolita (1955) está clasificada como lo que se denomina “la gran novela americana” -aquella que muestra la cultura de los EUA-,  a pesar de que su autor, Vladimir Nabokov, en realidad fuera ruso. El término de Lolita, a raíz de esta novela, se utiliza para describir a pre-adolescentes seductoras.

Un libro, leído en diferentes etapas de la vida, además de poder producir diversos sentimientos al lector gracias a las diferentes lecturas, puede ocasionar más aceptación o incluso, más rechazo. También ese mismo lector llega a fijarse en distintos parámetros que componen la narrativa como por ejemplo el estilo, la trama, la ambientación, etc., y haciendo de cada ocasión que se relee, una visión nueva -siempre, claro, que el libro sea lo suficientemente bueno como para permitir ser releído en distintas ocasiones, como es éste el caso-, y una nueva perspectiva sobre el libro casi como si fuera una pieza tridimensional. 

Y es que Nabokov, en esta tercera lectura, me ha parecido un genio. A pesar de hablar en Lolita sobre el incesto, la pedofilia, el romanticismo con niñas –nínfulas-, doble moralidad y otros muchos aspectos sobre los que se podría estar haciendo una reseña inmensa -y que nadie leería-, despierta tantos sentimientos que pasearse por un libro que puede inducir desde conmoción hasta tristeza, pasando por desprecio y horror, y tan absolutamente bien narrado -a través de la voz y en primera persona del profesor Humbert Humbert -, no queda más que callar y dejar hablar por si sólo al propio libro.  Añadir que esta novela ha sido leída en tres etapas bien distanciadas en el tiempo y lógicamente a medida que uno va avanzando en edad, ésta produce más choque y repudio, como es en mi caso. Con un sarcasmo y una ironía que raya el histrionismo, la pareja que forman Lolita y Humbert Humbert es una locura que se introduce en el alma del lector dejando no un regusto amargo, sino una turbación difícil de olvidar y una animadversión visceral hacia el profesor de poesía, pedófilo.

Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

Repleta de dobles sentidos, curiosamente no sabremos qué piensa Lolita sobre su situación ni cuáles son sus sentimientos: siempre veremos a la niña-mujer bajo el prisma de H.H. lo que tergiversará nuestra percepción de lololita-film que no deja de ser una pareja profundamente desigual, al presentarnos a una pre-adolescente de doce años como una seductora y caprichosa niña, con la pobre excusa de que no era virgen.

La novela fue llevada al cine en 1962 por Stanley Kubrick, protagonizada por James Mason como el profesor y a Sue Lyon como Lolita, aunque se elevó la edad de doce a dieciséis años presentando a una adolescente en vez de a una niña para no provocar polémica, cosa harto difícil.

Este es de aquellos libros que, aunque imprescindibles, dejan una huella inclasificable debido a su temática. Un libro muy polémico pero con una narrativa brillante muy difícil de igualar y una ambientación soberbia. De cualquier modo, un libro imprescindible.


Share on Facebook0Share on Google+4Pin on Pinterest1Email this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *