Una cama terriblemente extraña

una-cama-terriblemente-extrañaUna cama terriblemente extraña. Wilkie Collins.

Por Cristina de @abrirunlibro

Wilkie Collins está considerado uno de los máximos exponentes de la literatura inglesa del s. XIX y se le valora como a uno de los creadores del género policíaco y de suspense. Nacido en Londres en 1824, este dramaturgo y novelista cuenta entre sus obras más famosas La dama de blanco (1860) y La piedra lunar (1868) con el sargento Cuff, policía profesional, como protagonista. Wilkie Collins, enfermo de gota, acudió al láudano para aliviar sus dolores confesando posteriormente que las alucinaciones provocadas le hacían olvidar mucho de lo que había escrito; sufrió, a causa del opio, estados de delirio e ilusiones obsesivas. Murió en 1889 a la edad de 65 años.

Gran amigo de Charles Dickens, aunque nunca llegó a alcanzar su fama, varias de sus obras fueron publicadas en la revista Household Words en la década de 1850 y cuyo editor era el propio Dickens. Su primera contribución a la revista fue el cuento Una cama terriblemente extraña (1852); posteriormente, este mismo relato, apareció junto otros cinco más en una recopilación de cuentos llamada After Dark en 1856, disponiendo todos un nexo común ya que son cuentos relatados por diferentes personas a un mismo oyente, un pintor, que mientras realiza los retratos de los narradores, éstos le contarán alguna historia.  

El protagonista de Una cama terriblemente extraña se llama Faulkner y nos contará en primera persona una experiencia de juventud en una casa de juego de un barrio poco recomendable de París. Una noche, después de romper la banca jugando al Rouge et Noir y ebrio de excitación, un ‘supuesto’ amigo al que acaba de conocer y tras varias botellas de champagne, le recomienda hospedarse en la misma casa de juego -disponen de habitaciones-, aludiendo que sería peligroso adentrarse en la noche de París con tal cantidad de dinero.

Una vez en la habitación y muy nervioso, intentará dormir en la cama con dosel que dispone el aposento pero pronto observará que algo muy extraño está sucediendo.

Este es un cuento a modo epistolar, de apenas treinta páginas muy dinámico y con un suspense final muy bien logrado además de tener una explicación física muy certera. Wilkie Collins, en tan poco espacio, consigue realizar una introducción, desarrollo y desenlace de manera muy amena, con un estilo fluido, en un cuento que resultará entre inquietante y divertido amén de imaginativo. Un relato minucioso muy bien estructurado que deja la sensación de ‘trabajo bien hecho’, ocurrente y entretenido. Muy agradable.

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