Maximilien Heller

Maximilien-HellerMaximilien Heller. Henry Cauvain. dÉpoca Editorial.

Henry Cauvain (1847-1899) llevó una doble vida como alto funcionario y escritor. Su carrera como novelista comenzó con «Maximilien Heller», publicada por primera vez en 1871, que obtuvo un éxito considerable y fue reimpresa repetidamente en años posteriores.

Seguidamente publicó una serie de novelas históricas entre las que destacan «Le chariot d’or» (1875), «Le Roi de Gand» (1877) y «Le Grand Vaincu» (1883); y escribió, así mismo, otras novelas de misterio entre las que podemos destacar «Un cas de folie» (1882) y «La Main sanglante» (1886).

Cauvain también colaboró con varios periódicos a lo largo de su vida, aunque su actividad principal siempre fue la de alto funcionario de Hacienda, carrera que concluyó como tesorero general en Annecy y Evreux. Murió en Lausana en
1899, a los 52 años.

Sinopsis:

Imaginemos la larga silueta de un joven. Es un detective privado prodigiosamente dotado para la observación y la deducción lógica, misántropo, adicto a las drogas y experto en química y en las ciencias forenses de la época. Así mismo, es un gran maestro en el arte del disfraz y sus audaces hazañas son narradas por su amigo y confidente, un médico. Otro doctor aterroriza y fascina por igual a nuestro héroe. El joven se ve involucrado en un caso de asesinato cuando su vecino, Jean-Louis Guérin, es acusado de haber envenenado con arsénico a su señor, el banquero Bréhat-Lenoir.

Contrariamente a las apariencias, este retrato no es el de Sherlock Holmes, ni tampoco nos referimos al Dr. Watson o al Dr. Moriarty. El retrato describe al héroe de la novela «Maximilien Heller», publicada en Francia en 1871, casi dos décadas antes de que vieran la luz las primeras investigaciones de Sherlock Holmes en 1887.

Reseña:

Un libro que publicado en 1871 -y conocido por los expertos de la literatura policial-, despierte el interés del gran público en general gracias a la buena campaña de marketing d’Época Editorial en prensa, anunciando con polémica incluida las similitudes entre los detectives Maximilien Heller (1871) de Henry Cauvain, detective del intelecto, frente al Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle cuya primera aparición como detective asesor se realiza en la novela Estudio en escarlata (1887) dieciséis años después de Maximilien Heller, siempre es bueno y reactiva el panorama literario criminal.

Las similitudes entre los personajes protagonistas de la novela Maximilien Heller (1871) de Henry Cauvain y el Holmes de Conan Doyle, son evidentes: físicamente casi iguales -altos y delgados-, intelectualmente inquietos, de razonamiento deductivo, expertos en la utilización del disfraz, adeptos a algunas drogas, hazañas relatadas en primera persona por un confidente médico…  Incluso un conato de los Irregulares en Maximilien Heller. Sí. Las semejanzas entre ambos son indiscutibles aunque para poder hablar antes de esta novela en sí, deberíamos remitirnos a la excelente introducción que hace la propia editorial en el libro de Maximilien Heller: un prefacio indispensable que nos orientará sobre los orígenes de las novelas de detectives desde Edipo Rey de Sófocles (aproximadamente en el 420 a.C.), pasando por el Hamlet de Shakespeare (s. XVII), por El juez Di (s. XVIII) y por más autores del género criminal y policial.

Hay que destacar que está comúnmente aceptado por los estudiosos del tema, atribuir a Edgar Allan Poe con su personaje Dupin, el origen de la novela policíaca clásica y del relato detectivesco en la década de los cuarenta del s. XIX: Los crímenes de la calle Morge (1841), El misterio de Marie Rogêt (1843) y La carta robada (1844) anteriores a las publicaciones de Maximilien Heller y Sherlok Holmes.

Este resumen -muy somero aquí pero realizado en profundidad en el libro-, nos hablará de las diferencias entre la figura del detective solitario y extremadamente inteligente con el resto de investigadores de la literatura llegando a diferenciar a las novelas policíacas en diversas ramas o familias según sus protagonistas. En la rama de novela policíaca clásica se encontrarían, y por año de edición a: Dupin, de Edgar Allan Poe, a Maximilien Heller, de Henry Cauvain, y a Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle.

Para terminar de completar todo el círculo y tener una visión más amplia -y gracias al consejo de un maestro en el tema-, he realizado un relectura de Estudio en escarlata –la primera novela de Arthur Conan Doyle y donde aparece Holmes como protagonista-, y que, además de disfrutarla nuevamente, he podido comprobar que existe un guiño muy divertido que realiza el propio Doyle poniéndolo en boca de Watson y Holmes -desapercibido por mí en todas las lecturas anteriores-, y que es realmente interesante ya que se hace referencia a los personajes de Edgar Allan Poe, Dupin y  Lecoq de Émile Gaboriau, obviando, imagino que deliberadamente, a Heller de Cauvain. ¿Quería mandarnos algún mensaje Arthur Conan Doyle? ¿A qué se debe esta omisión, supongo, intencionada sobre Heller? ¿Los padres de Sherlock fueron, definitivamente, Dupin y  Lecoq?

Por último y para terminar de liarlo todo un poco más, las declaraciones de Thierry Saint-Joanis, Presidente de la Sociedad Sherlock Holmes en Francia, y donde declara que «Maximilien Heller y el detective de Baker Street, Sherlock Holmes, son una misma persona, y la novela de 1871 la primera investigación del detective inglés». No voy a ser yo quien lo asegure, no siendo experta, la aseveración del presidente pero sí da mucho en qué pensar.

Después de este preámbulo, algo extenso, hay que entrar ya en el propio libro y también en el protagonista:

No existen apenas referencias sobre Maximilien Heller -o al menos yo no he sabido encontrarlas-, ya que según todas las informaciones que aparecen es que este libro se publicó en 1871 pero sin especificar si fue directamente como volumen o por entregas en algún diario de la época. En un principio parece ser que fue en libro pero no deja de sorprender que se publicara así -en aquel tiempo comprar un libro era extremadamente costoso por lo que eran habituales los episodios por entregas en periódicos o revistas para alcanzar al gran público-, y porque, para mi humilde entender, los capítulos son bastante desiguales cosa que sería normal si hubieran estado publicados de esta manera.

El libro se encuentra compuesto por una primera y segunda parte, divididas en catorce capítulos; para finalizar, un epílogo. Como ya he comentado, los capítulos me han parecido desiguales en intensidad; narrado en primer persona por un médico confidente de Heller, el parecido con el entrañable Watson se reduce aquí por ser la voz del relato y la misma profesión.

El personaje de Heller es excesivamente histriónico -más que Holmes que ya es mucho decir-, y es también excesivamente depresivo pero, sobre todo, es un hipocondríaco incorregible: característica esta última que provoca algo de pesadez.

Los discursos no son tan hábiles como los extensos monólogos de Dupin y la narrativa es algo dispar: a Heller se le denomina tan repetidamente ‘filósofo’ que produce incluso malestar. 

La trama, algo rocambolesca, se encuentra bien elaborada, con una imaginación desmedida y muy bien resuelta y, quizás, con muchas conexiones no sólo ya con el personaje del detective sino también con las posteriores novelas de Conan Doyle El signo de los cuatro y El sabueso de los Baskerville. 

Este libro dispone de un gran valor y se basa en poder conocer a un ¿nuevo? detective del razonamiento del s. XIX. El argumento es entretenido y eso mismo hace que se lea con suma rapidez y con ganas. 

Es necesario destacar que no existen más aventuras de Maximilien Heller ya que fue el único libro que escribió Henry Cauvain con este protagonista, algo bastante extraño ya que tuvo el suficiente éxito por lo que parece fuera de lugar que no hubiera continuidad.

¿Similitudes? Sí; muchas, y para nada casuales. Respecto a la calidad de la narrativa, Estudio en escarlata ganaría por goleada a Maximilien Heller aunque éste se asemeja mucho a las novelas posteriores a Estudio. Retomando nuevamente las declaraciones de Thierry Saint-Joanis  sobre si Heller y Homes son la misma persona:  ¿Podría ser que Henry Cauvain publicara este libro sin haber sido él el autor directo y más teniendo en cuenta que no hubieron más casos de Heller? ¿Lo escribió Cauvain pero le pasó el testigo a Doyle para que él siguiera con su detective?

Vuelvo a remitirme a los especialistas del tema ya que yo, por desgracia, no tengo las soluciones.

Por último, es de recibo destacar la buena edición de d’Epoca Editorial con un excelente formato con ilustraciones, una muy correcta traducción y notas a pié de página y una introducción que dan una gran calidad al libro. Enhorabuena.

¿Recomendar Maximilien Heller? Sí, por supuesto, y además imprescindible para terminar de completar la rueda de la rama de la novela policial clásica. Todo un lujo y un misterio que para mi entender, queda sin resolver en un caso abierto y fascinante.

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