Pensión Leonardo

pension-leonardoPensión Leonardo. Rosa Ribas. Ediciones Siruela.

Por Cristina de @abrirunlibro

Esta reseña se publicó el 25 de junio del 2015 en Revista Vísperas.

En un barrio humilde de la Barcelona de los años sesenta, de calles empinadas y ropa tendida en los balcones y en las mismas calles que vieron nacer a Joan Manuel Serrat, el noi del Poble Sec -el chico del Pueblo Seco-, sitúa su nueva novela, Pensión Leonardo, la escritora Rosa Ribas. Un barrio popular que gracias a la llegada de inmigrantes y extranjeros aún puede presumir de tener un enriquecedor mestizaje cultural. El Poble Sec, situado estratégicamente entre la montaña de Montjuïc, el Puerto, el Barrio Chino, y la histórica Avenida del Paral·lel -Paralelo-, zona de cabarets y teatros y eje neurálgico de una Barcelona ya casi desaparecida, con una mirada imaginativa y a la vez realista, Lali, una niña de doce años, nos irá contando de primera mano y de manera aún inocente, la vida en su barrio, sus amigos, la vida en la pensión que regentan sus padres y donde vive la familia, y los huéspedes que allí recalan.

Si ya sabíamos que Rosa Ribas en sus anteriores libros de novela negra es capaz de dar color a fotogramas muy oscuros, aquí, alejándose en esta ocasión del crimen, nos relatará con generosa calidez aquel tiempo de hombres con billetes sólo de ida y que montados en los vagones de los trenes llamados ‘trenes de la esperanza’, guardaban sus sueños en maletas de cartón piedra.

“Crecen de noche
y en el día se derrumban
los sueños que el olvido mece
por rumbas
en tanto llegue
el día de los elegidos
cuando el eco los devuelva
del olvido.”

(Párrafo de la canción “Caminito de la obra”. Joan Manuel Serrat)

Hombres con sentimiento de desarraigo al igual que los padres de Lali, también inmigrantes, y que no quieren hablar de su pasado. A Lali le gusta imaginarse a sus abuelos y siempre pregunta, de mil maneras posibles, algo sobre ellos pero sólo obtiene silencio como única respuesta: es como si la vida de sus padres hubiera empezado con Pensión Leonardo, una pensión limpia y modesta donde los huéspedes tienen derecho a plato en Comidas Luciano. Algunos de esos huéspedes son fijos. Excepto la habitación 22, que parece tener mal fario.

Le gusta leer libros y tebeos que compra e intercambia en el mercado de segunda mano de Sant Antoni los domingos. Es imaginativa gracias a ellos y es también una narradora oral que le gusta descubrir historias para contarlas ella después a sus amigos en el patio del colegio: de qué pueblo son los huéspedes, de qué trabajan. Incluso reconocerá por las noches, desde su habitación, quién es quién por el ruido que hacen las suelas de los zapatos mientras los clientes suben los peldaños de las escaleras. Ella se siente la guardiana de un mundo aún por conquistar y donde las historias se agolpan detrás de cada gesto, de cada mirada, y detrás de cada puerta de la pensión.

Rosa Ribas es una escritora con una sensibilidad especial para contar historias muy visuales y sabe cómo hacerlo. Las puede narrar a través de la comisaria Cornelia Weber-Tejedor o la periodista Ana Martí, e incluso lo sabe hacer en la voz de la súper-heroína Miss Fifty. Ahora también lo hace con Lali. La autora puede crear una imagen con sus oraciones y hacérnosla llegar de manera nítida con ternura, ironía o hasta con crudeza si es necesario. En Pensión Leonardo, una historia intimista -aunque no exenta de misterio a causa del silencio sobre los abuelos de Lali-, y de la mano de una futura mujercita de doce años, nos transportará con delicadeza y sentimiento a un mundo que, aunque conocido, lo veremos como algo nuevo como si se nos relatara por vez primera, tal como lo viviría cualquier niña perspicaz e intuitiva. Con detalles cotidianos como el olor a limpio de unas toallas, un botón de terciopelo o figuritas de cerámica de Lladró, consigue hacer resurgir recuerdos que el tiempo casi ha borrado y que vuelven a despertar haciéndonos partícipes del pasado de nuestra historia.   

La prosa intimista y suave hará de Pensión Leonardo una lectura amigable no exenta también del dolor de la adolescencia donde cualquier novedad puede terminar en una catástrofe. Curiosamente, y a pesar de leer el libro desde una edad adulta, la narración consigue que la angustia llegue también al lector con un lejano eco de nostalgia y añoranza; y eso, sólo se puede lograr desde una escritura de honradez sin subterfugios ni engaños, tan fáciles de percibir en otros escritores por los lectores asiduos. Hay géneros literarios que pueden ser más arduos que otros y el de la narrativa íntima puede ser uno de ellos si no se trata con el debido respeto.

Muchos han sido los escritores que han hablado sobre los años sesenta y sobre la inmigración en las grandes ciudades. Algunos con mejor o peor suerte. Aquí, en Pensión Leonardo de Rosa Ribas, gran parte del encanto de la novela radica en la voz “limpia” de Lali y sus vivencias en el micro-cosmos de la pensión. Un mundo que, aunque diferente al nuestro, es entrañable. Como este libro.

 

Share on Facebook2Share on Google+0Pin on Pinterest2Email this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *