La novela de Rebeca

la-novela-de-rebecaLa novela de Rebeca. Mikel Alvira. Ediciones B.

Mikel Alvira, inquieto creador multidisciplinar, alterna la producción literaria con las manifestaciones plásticas y la redacción de guiones.

Ha publicado varios ensayos, poemarios y novelas, entre estas últimas el best seller El silencio de las hayas.

“Soy escritor y todo cuanto hago tiene que ver con lo que escribo. Si tuviera que resumir mi perfil, diría que no sé no escribir.”

Sinopsis:

Solo un escritor tramposo puede escribir la novela perfecta.

Simón Lugar es un autor de éxito que, encerrado en su apartamento de la costa vasca, lucha por dar forma a su primera novela negra. Melancólico y misántropo, se siente presionado por su agente literaria y sus cientos de miles de lectores. Buscando la inspiración en un largo paseo por la playa, conoce a M., una joven enigmática que influirá en él de un modo inesperado al tiempo que una serie de sangrientos asesinatos van conformando la trama del libro dentro de su cabeza.

Reseña:

 ¿Una vuelta de tuerca a la novela negra? ¿Una novela ‘matrioska’? La novela de Rebeca es todo ello y mucho más: una novela atípica que sorprende y que desconcierta al lector gracias a un inteligente trabajo con un guión muy bien ejecutado; además, posee un final sorprendente que será como recibir un puñetazo en pleno rostro. La novela de Rebeca publicada este verano, debería dar mucho que hablar durante los próximos meses.

“Hay que ser valiente para escribir una novela como ésta. […] Sencillamente, magistral.” dice Víctor del Árbol para presentar la novela de Mikel Alvira.

Y qué menos que estar totalmente de acuerdo. Una novela con una estructura a base de flashbacks que sorprenderá al lector y que le llevarán por terrenos extraños y oscuros y que, sin saber qué es lo que está sucediendo exactamente pero gracias a un estilo narrativo insólito, seguirá la lectura hipnotizado.  

Simón Lugar es un escritor misántropo de best sellers que decide pasarse a la novela negra. Acosado por su agente literaria para que termine de escribir el nuevo libro, buscando un día inspiración mientras pasea por la playa conocerá a M: una extraña muchacha que le influirá de una manera sorprendente.

La temporalidad es la clave de los veintiocho capítulos que componen La novela de Rebeca; ella, y los títulos de los enunciados que serán de gran utilidad al lector: hay que advertir que durante la primera fase del libro apenas descubriremos cuál es la verdadera trama: si la real o la imaginaria; o ambas. Simón pergeñará asesinatos -algunos muy crueles y los recreará con detalle-, e iremos leyendo la novela dentro de la propia novela al ir avanzando Simón con la trama de su libro. Hallaremos pasajes de su propia vida mientras nos adentramos en la de los protagonistas de la ficción. Entretanto, nos iremos preguntando qué habrá detrás de todos ellos. ¿Metaficción? El escritor, el verdadero, Mikel Alvira, ¿está jugando con nosotros? ¿Quién es Rebeca? ¿Qué quiere explicarnos a través de la voz de Simón?

La novela se encuentra ambientada en su mayoría en la costa vasca durante el invierno y seremos capaces de sentir el frío y el ambiente gris de una playa cantábrica. Simón, se nos presenta como un personaje maniático con una gran capacidad de trabajo y muy obsesionado con lo que escribe y cómo lo escribe:

Escribir, escribir, escribir. Escribir hasta la fatiga. Escribir a pesar de que las tripas anuncien su vacío; a pesar de que la vejiga obligue a cruzar las piernas; a pesar de que los ojos reclamen un receso. Escribir contra el viento. Escribir más que respirar. […] Escribir o morir y morir por no saber escribir.

La prosa de Miker Alvira es seria, dura; otras, lírica y muy intimista. Una combinación que deja perplejo al lector ya que dispone de una gran hermosura y, a la vez, contiene un dolor casi intenso.

Poco a poco, a medida que vayamos avanzando en la lectura, todo se irá ciñendo y ajustando a una trama de 270 páginas muy bien aprovechadas y donde todo tendrá su explicación y su por qué, dejando huella en la mente del lector.

La novela de Rebeca se sale de la novela previsible gracias al juego del despiste constante. Algunos les llamaría a ésto, hacer trampas. Otros, entre los que me incluyo, un buen trabajo. Si además la novela se interrumpe para hablar de literatura, es un juego divertido y apasionante que cualquier lector agradece. Una novela que suma puntos. Si a eso añadimos un final de cum laudae, mejor que mejor.

Share on Facebook81Share on Google+0Pin on Pinterest1Email this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *