El silencio del pantano

el-silencio-del-pantanoEl silencio del pantano. Juanjo Braulio. Ediciones B.

Juanjo Braulio nació en Valencia en 1972. Está graduado en Enseñanzas Artísticas por la Sankt Eskils Skola de Eskilstuna (Suecia) y licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Politécnica de Valencia. Periodista y escritor, empezó su carrera en la delegación valenciana de Diario 16,  desde el que pasó a Las Provincias, donde fue redactor de Medio Ambiente, Municipal, Política y jefe de Opinión.

Posteriormente fue jefe de Informativos de Ràdio Nou y colaborador del Suplemento Semanal (Grupo Vocento), la agencia Colpisa y el diario Abc. Un compendio de sus columnas de opinión fue publicado en forma de libro con el título La escalera de Jacob (2004). También es autor de En Ítaca hace frío (2014), un libro de viajes sobre Suecia.

Después de años contando verdades que parecían mentira, con El silencio del pantano, su primera novela, decidió que era tiempo de contar mentiras para decir verdades.

Sinopsis:

En esta deslumbrante novela negra, la poderosa voz de Juanjo Braulio nos sumerge en una historia de muerte, codicia y falta de escrúpulos, dejando al lector sin aliento y con la sensación de haber leído una obra maestra.

La trama arranca con el hallazgo de un cadáver en un recodo del río Turia. El asesino parece recrear un antiguo ritual romano reservado a los reos culpables de parricidio. El crimen salpica a los poderosos de la sociedad valenciana, que pronto dejarán al descubierto el pantano silencioso, símbolo de la decadencia y la corrupción, sobre el que se alza la ciudad. La investigación se verá envuelta en este fango cada vez más escondido y peligroso, desvelando oscuros episodios de nuestro pasado. 

Lleno de referencias literarias, con ecos de Rafael Chirbes y guiños a Patricia Highsmith y Paul Auster, el adictivo debut literario de Juanjo Braulio lo tiene todo para convertirse en uno de los acontecimientos editoriales del año.

Reseña:

Los de siempre, los que van cambiando de nombre pero nunca de intereses; aquellos que desean presidir el poder político y financiero para ejercer su influencia sobre la sociedad y corromper todo lo que tocan en beneficio propio; una carrera de ratas carroñeras que aún roen y roen lo poco que les queda ya al resto de mortales de este país que sobreviven como pueden. Esos. Los de siempre.

El silencio del pantano nos habla de ellos y Juanjo Braulio, a pesar de todo lo feo que nos cuenta, escribe bonito. Utilizando el paisaje de Valencia y a “Q”, como protagonista,  (un escritor que ha creado una serie policial cuyo personaje principal es David Grau, un brigada de la Guardia Civil homosexual que aún no ha salido del armario), nos ofrecerá dos caras de una misma moneda con sus dos personajes principales: “Q” y David Grau. Y vaya moneda porque Juanjo Braulio ha escrito una novela negra donde corrupción, asesinatos y metaliteratura -gracias a dos tramas, una dentro de la otra-, se mezclan para narrar una historia muy dura y contemporánea.

Únicamente un escritor puede hacer eso. Y ello le convierte en el ser más poderoso de todos. El creador de historias tiene la potestad, ante su página en blanco, de ejecutar cualquier cosa: que hablen las piedras, que la luna cure el mal de amores, que canten las flores, que se vuelque el cielo, que el mar se evapore o que la tarde se cambie de sitio. Un asesino tiene otra clase de dominio. No crea nada y su arte de destrucción lleva implícito lo que una persona era, es y será. La víctima -como la obra literaria-, queda terminada y, para el victimario, queda inútil. Ya no sirve para nada. Pueden quedar algunas consecuencias enojosas como deshacerse del cadáver, pero todo el potencial de la persona que ha muerto desaparece con él. Brahma y Shiva. Creación y destrucción.

Este libro tiene fuerza. El autor sabe lo que se hace. (Ha sido jefe de informativos de Ràdio Nou, y sabe de lo que habla). Él mismo ha dicho que ahora con esta novela cuenta mentiras para decir verdades. Una historia bien entrelazada y urdida con verdades como puños; de esas que duelen. Historias que pueden darse -y se han dado-, en cualquier parte del país y no sólo en Valencia.

He de reconocer que en una primera instancia, al leer la sinopsis de El silencio del pantano, no me sentí a gusto con el libro. (La sinopsis junto con la portada es mi primera impresión). Aludir el descubrimiento de un cadáver en el Turia recreando una ejecución ritual romana y decir, antes o después, que era la mejor novela negra del año, no me cuadraba.

Por este mismo motivo, a medida que avanzaba con la lectura, tuve que ir haciendo un cambio de chip porque sin pretenderlo iba mentalizada para leer una cosa pero me estaba encontrando y leyendo otra. No era una novela procedimental o policial pero sí una novela negra que hablaba de marginalidad, mafias, drogas y corruptos, con una buena trama y un buen desarrollo, y todo ello bien narrado con ese punto oscuro y contaminado de algo muy real.

Hay veces en que los libros nos despistan, nos hacen pensar una cosa y en realidad son otra. El silencio del pantano no es un thriller ni una novela que sólo investiga asesinatos -aunque también, porque da para mucho-. Aquí hay fango y es muy sucio. Un libro que sorprende por su estilo narrativo -el autor hace un buen trabajo-, y que nos muestra un protagonista ambiguo y muy extraño. Un tipo con el que no se empatiza, todo lo contrario que ocurre con su personaje literario ficticio, el brigada David Grau. Una novela singular y dura que combina varios géneros, varios perfiles, pero donde finalmente predomina el color negro. Y engancha.

Posiblemente vendrán más libros de “Q”. Y los leeré. Porque me gusta leer mentiras que cuentan verdades.


 


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