Otra vuelta de tuerca

otra-vuelta-de-tuercaOtra vuelta de tuerca. Henry James. Penguin clásicos.

Henry James (Nueva York, 1843-Londres, 1916) nació en el seno de una adinerada y culta familia de origen irlandés. Recibió una educación ecléctica y cosmopolita, que se desarrolló mayoritariamente en Europa. En 1875 se estableció en Inglaterra después de publicar en Estados Unidos sus primeros relatos. El conflicto entre la cultura europea y la estadounidense está en el centro de muchas de sus obras, desde su primera novela, Roderick Hudson (1875), hasta la trilogía con la cual culmina su carrera: Las alas de la paloma (1902), Los embajadores (1903) y La copa dorada (1904). Maestro de la novela breve, algunos de sus logros más celebrados se hallan en este género: Otra vuelta de tuerca (1898), En la jaula (1898) o Los periódicos (1903). Cerca del final de su vida se nacionalizó inglés. En palabras de Gore Vidal, «no había nada que James hiciera como un inglés, ni tampoco como un estadounidense. Él mismo era su gran realidad, un nuevo mundo, una terra incognita cuyo mapa tardaría el resto de sus días en trazar para todos nosotros».

Sinopsis:

Henry James consigue trazar una imponente novela de suspense en la que lo natural y lo fantasmagórico se confunden en el misterio. Protagonizada por una joven institutriz al cuidado de dos niños en una mansión victoriana, a lo largo de la narración intervienen presencias y personajes tal vez sobrenaturales. La anterior institutriz y el sirviente murieron en extrañas circunstancias. ¿Cuál es el secreto que se oculta entre los muros de la mansión?

Este crescendo de intriga, sostenido y desasosegante, se abre con el prefacio que el propio Henry James le dedicó en la edición estadounidense de sus obras, publicadas en veinticuatro volúmenes entre 1907 y 1909. Cierran la novela un epílogo a cargo de David Bromwich, que proporciona nuevas claves de lectura, y una cronología jamesiana.

Reseña:

[…] no existe un mal absoluto que podamos elegir; depende de innumerables elementos distintos; es una cuestión de apreciación, especulación e imaginación y demás, totalmente en función de la experiencia del espectador, del crítico, del lector. 

(Parte del texto que reproduce el prefacio de Henry James en Otra vuelta de tuerca publicada en el volumen XII de la New York Edition, que contiene Los papeles de Aspern, Otra vuelta de tuerca, El mentiroso y el relato Las dos caras. Nota Penguin Clásicos).

Ambigua e inquietante por todo lo que no se dice explícitamente, en esta narración Henry James juega a insinuar y a dejar que el lector interprete libremente las sombras que se plantean. Publicada por primera vez por entregas en la revista Colliers Weekly en 1898, Otra vuelta de tuerca es una historia de fantasmas cuyos estudios  pueden ser -y han sido-, múltiples, diversos y oscuros.

El libro se inicia como una historia de fantasmas más, contada alrededor de una chimenea durante la época de Navidad. Douglas, uno de los reunidos, dice conocer una historia de fantasmas muy truculenta donde están involucrados unos niños. Los  oyentes le instan a contarla y, con una misteriosa puesta en escena, se inicia una narración en primera persona de una mujer que ha sido institutriz.
 
Una joven de veinte años de la que no conoceremos nunca el nombre, responde a una oferta de trabajo. Un joven que se ha convertido en el tutor de dos niños -Miles, de diez años que se encuentra en un internado, y Flora, de ocho años, y que residen en una casa de campo en el condado de Essex, Inglaterra-, desea contratarla por un generoso sueldo. A cambio, como condición, nunca podrá ponerse en contacto con él -reside en Londres-, ni le molestará bajo ningún concepto.
 …
La joven, que queda deslumbrada por la elegancia y belleza del joven, aceptará la oferta para ejercer de institutriz e iniciará su viaje para encontrarse con sus alumnos.
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Recuerdo con especial agrado la gran fachada clara, con las ventanas abiertas, las cortinas de colores fuertes, y el par de doncellas asomadas; recuerdo el prado y las flores brillantes, y el crujido de las ruedas sobre la gravilla, y las arracimadas copas de los árboles sobre las trazaban círculos y graznaban las cornejas.
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Cuando llega a Bly, que es el nombre de la finca, conocerá a Flora, una niña dulce, bella, inteligente y encantadora. Poco después, conocerá también a Miles que ha sido expulsado del colegio donde estudiaba pero que para su alivio, es igual de cautivador que su hermana.
 …
Todo parece ir maravillosamente bien hasta que la joven empieza a observar a dos extrañas presencias que aparecen o bien en la casa o bien en el jardín y que por lo visto son la antigua institutriz de los niños y un antiguo empleado de la casa, ambos ya muertos, y que habrían mantenido una relación sexual. A partir de este momento, la institutriz -que es la única que puede verlos-, empezará a convencerse de que los niños son conscientes de estas presencias y que no son tan ingenuos ni tan buenos como aparentan.
 …
Y así se inicia una historia de la que nunca tendremos la certeza absoluta de saber qué es lo que está ocurriendo con los fantasmas, ni del papel que juegan los niños, ni qué relación mantuvieron éstos con los antiguos empleados. ¿Será todo imaginación de la institutriz? ¿Los niños pueden ver a los fantasmas? ¿Qué extraña intimidad mantuvieron con ellos cuando trabajaban en la casa? Por otro lado, la personalidad de la institutriz es muy ambigua ya que llegaremos a dudar también de sus intenciones y de su cordura debido a que parece estar obsesionada con el tutor de los niños y con las responsabilidades adquiridas con él.
Henry James construye en Otra vuelta de tuerca, un relato sutil por todo lo que se intuye pero no se expresa y por la singularidad de la protagonista principal: una mujer que lleva su misión a extremos límites y que ejerce como salvaguardia de la mansión y de los niños.
Toda la ambientación es muy inquietante y muy gótica. Los diálogos, los personajes, el entorno, juegan un papel claustrofóbico. El estilo de Henry James es de largas oraciones y párrafos construidos con una gran belleza y de gran calidad.
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Novela con gran componente psicológico que, sin ser una novela de terror al uso por no existir sobresaltos ni excesivos tintes fantásticos, está repleta de misterio por sus contenidos no explícitos y por los estímulos emocionales que produce. Penguin Cásicos ha editado esta obra con una nueva traducción de Antonio J. Desmonts Gutiérrez y con una magnífica cubierta este septiembre de 2015. Libro extraño e inquietante el de Henry James.

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