Gatas salvajes

gatas_salvajesGatas salvajes. Julián Ibáñez. Cuadernos del laberinto.

Julián Ibáñez. (Santander, 1940). Considerado uno de los padres de la novela negra española junto a Andreu Martín y Juan Madrid.

Autor de culto para los mejores aficionados al género negro, quienes admiran sus personajes, tallados con cincel, versiones del mismo tipo duro y patético que no se preocupa más que del presente, y para cuyo retrato siguió el consejo de Chandler: «analiza e imita».

Ganó en 2009 el prestigioso Premio L’H Confidencial y en el 2015 le fue concedido el Premio Novelpol Honorífico por toda su obra. Ha sido miembro del jurado del Premio Hammett.

Entre sus novelas de género negro destacan La triple dama (1980), Mi nombre es Novoa (1986), ¿A ti dónde te entierro, hermano? (1994), Entre trago y trago (2001), La miel y el cuchillo (2003), Que siga el baile (2006), El invierno oscuro (2008) Perro vagabundo (2009), Giley (2010) o El viejo muere, la niña vive (2014) y Todas las mujeres son peligrosas (2015), estas últimas pertenecientes a la serie Bellón, publicadas en Cuadernos del Laberinto.

Sinopsis:

Bellón tiene un problema, y ese problema se llama Ángela, una rumana de dieciocho años que se gana la vida parando coches al borde de una acera. Contrata a Bellón como chófer para un viaje a un pueblo del Norte, Mataporquera. No le informa de los motivos ni de por qué le necesita. Pero a Bellón le da igual, ya que es incapaz de reconocer que tipos como él también se enamoran.

Una vez allí, la rumana dice que espere y desaparece. Horas más tarde Bellón ve a unos hombres que obligan a la joven a subir a un coche negro. Y sospecha que todo tiene que ver con un club de alterne abandonado: el GATAS SALVAJES. Tenía que proteger a Ángela y ha fallado. Pero Bellón no va a dejar las cosas así.

A veces, uno abre puertas que es mejor que permanezcan cerradas porque, tras ellas, se ocultan cosas que cambian nuestra vida de forma irremediable. Y nada hay más irreversible que la muerte.

El maestro Julián Ibáñez —y su personaje Bellón— nos traen una de las más trepidantes y adictivas novelas del género negro, llamada a convertirse en un clásico.

Reseña:

En el mundo de Bellón el amor es un lujo, un síntoma de debilidad. Y las debilidades se pagan caras, muy caras.

Bellón es un tipo especial… No es el típico perdedor sino que es un buscavidas, alguien que no piensa en el mañana sino en el día a día y vivir así, ya le sirve. Su hábitat es el extrarradio de Madrid y puede moverse entre el bien el mal de manera segura y, cómo no, dispone de sus propias reglas morales. Hace encargos que necesitan de su “profesionalidad” como cobrar a morosos o vigilar aparcamientos. También es un soplón o, en su último trabajo, ejerce de guardián en una zona de prostitución y vela para que nadie moleste a las chicas mientras trabajan pero… ¡Ay! Existe una muchacha que hace la calle de dieciocho años, rumana, llamada Ángela que es preciosa y… Bellón se encapricha más de la cuenta. ¿Amor? Quizás es una palabra que a Bellón le viene demasiado grande pero si no lo es, se le acerca demasiado…

Tiraba a melancólica. Con ese aire de otro mundo que yo me esforzaba en no confundir con despego. Con aquel cuerpo menudo y aquel par de coletas negras rozándole los hombros, los tíos soñaban que recuperaban el tiempo perdido cuando pedaleaban sin manos.

Ángela le pedirá un día que le haga de chófer y la acompañe a cierto lugar del norte. Una vez llegados a destino, en un pueblo llamado Mataporquera, Ángela tiene que hacer un encargo y regresará al cabo de unas horas. El tiempo corre y Bellón, impaciente, va en busca de la chica pero de repente ve de lejos como es secuestrada por tres hombres que la obligan a subir a un coche. El pueblo de Mataporquera tiene un club de alterne abandonado que se llama Gatas Salvajes. Bellón relacionará lo sucedido con Ángela y el club, e iniciará su propia investigación para hallarla.

Gatas salvajes dispone del mejor ritmo de novela que se le puede pedir a un libro. Con 175 páginas, uno leerá a Julián Ibáñez y su última entrega de Bellón de una atacada. Narrada por Bellón en primera persona, el autor domina los tiempos y el ritmo de manera magistral. Con una disposición de lugares, diálogos, situaciones y personajes, crea pequeñas joyas como Gatas salvajes con una engañosa apariencia de sencillez que hace aún más satisfactoria la lectura. En la marginalidad, referente siempre, sabe moverse como pez en el agua y el realismo es muy efectivo. Dicen de él que es el mejor escritor de hardboiled  de este país.

La novela cuenta con capítulos muy cortos y dispondrá de diversas tramas paralelas que en su mayoría harán referencia a los “trabajos” de Bellón y que conferirán velocidad a la novela. También aparecerán varios personajes y serán diversas las interacciones de éstos con el personaje principal, Bellón, por lo que se reafirma que la apariencia de simplicidad del libro es totalmente ilusoria.

El estilo narrativo es natural pero muy cuidado y, aunque la trama se desenvuelve en ambientes marginales, Julián Ibáñez sabe ser muy elegante a la hora de escribir y no cae en redacciones grotescas o irrisorias sino que destaca por una solidez muy atractiva.

El conjunto de Gatas salvajes es muy bueno. Una novela para disfrutar y pasar un rato más que ameno y que deja al lector la seguridad de haber leído a un autor y a un libro de mucha calidad en su género.

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