Esa puta tan distinguida

esa-puta-tan-distinguidaEsa puta tan distinguida. Juan Marsé. Lumen.

Juan Marsé nació en Barcelona en 1933. En 1960 publicó su primera novela, Encerrados en un solo juguete, y en 1962 apareció Esta cara de la luna. Le siguieron Últimas tardes con Teresa, que en 1966 obtuvo el Premio Biblioteca Breve, La oscura historia de la prima Montse en 1970, y Si te dicen que caí en 1973. La muchacha de las bragas de oro le valió el Premio Planeta en 1978. Cuatro años más tarde aparecía Un día volveré, seguida de Ronda de Guinardó en 1984, y la colección de relatos Teniente Bravo en 1986. El embrujo de Shanghai recibió el Premio Nacional de la Crítica en 1994, y en el año 2000 se publicó Rabos de lagartija, que obtuvo tanto el Premio Nacional de la Crítica como el de Literatura. En 2005 se publicó Canciones de amor en Lolita´s club, en 2011 Caligrafía de los sueños y en 2015 la novela breve Noticias felices en aviones de papel, ilustrada por María Hergueta. En 2009 se le concedió el Premio Cervantes de las Letras Españolas. Esa puta tan distinguida es su novela más reciente.

Sinopsis

Es una tarde de enero de 1949 y Carol se acerca caminando con desgana al cine Delicias. Lleva tacón alto, medias negras y una gabardina a medio abrochar. La platea está abarrotada: en los carteles se anuncia la reposición de Gilda, y hay cola para disfrutar de ese cuerpo de mujer hecho de curvas y sonrisas, pero a Carol eso poco le importa. En vez de sumarse al público, sube a la cabina de proyección. Allí la espera Fermín Sicart, el encargado, que a cambio de unas monedas y una triste merienda, va a disfrutar de sus encantos. No es la primera vez que Carol y Fermín se encuentran entre bobinas y vasos sucios, pero hoy algo se tuerce y Carol no saldrá viva del encuentro.

Cuando ya han pasado más de treinta años, en el verano de 1982 alguien se empeña en convertir en película estos hechos escabrosos. Los expedientes hablan claro: hubo un crimen, una víctima y un asesino. Fermín, reo confieso, recuerda muy bien cómo estranguló a su querida Carol con un cinta de celuloide, pero ya no sabe por qué. Al hilo de esta pregunta Juan Marsé construye una espléndida novela que nos guía por los callejones de la memoria y el olvido, sabiendo muy bien que a veces los recuerdos son bombones envenenados.

Reseña

En un caluroso verano de 1982, en una Barcelona que aún nadie presagiaba que moriría de éxito una década después, un escritor y guionista acepta el encargo de realizar un guión cinematográfico sobre el asesinato de Carol, prostituta, ocurrido un día de enero del año 1949 en el cine Delicias y donde la mujer, que había ido a reunirse con Fermín Sicart como en otras tantas ocasiones al solicitar éste sus servicios, morirá estrangulada con una cinta de celuloide de la mano de Fermín en la cabina de proyección de la sala.

Hace pocos días, leyendo la reseña de Matías Néspolo para El Mundo, el periodista calificaba al libro de Esa puta tan distinguida de “trampantojo”, lo que vendría a ser en el lenguaje del bloguero, “nada es lo que parece”. Y es cierto. En realidad, Esa puta tan distinguida sería la escenificación de otro crimen, esta vez real, de Carmen Broto en la calle Legalidad de Barcelona, el mismo día del asesinato de la protagonista, Carol, en la ficción de Esa puta tan distinguida. El asesino de Carmen Broto, Jesús Navarro, y que había leído la novela de Juan Marsé Si te dicen que caí, mientras cumplía su condena en la cárcel —novela donde Marsé ficcionaba los hechos ocurridos aquel día sobre el crimen de la calle Legalidad—, una vez cumplida la condena, Navarro quiso reunirse con el escritor para darle “su versión” de los hechos. Después de contarle al escritor una “película” repleta de despropósitos y de “trampantojos”, Juan Marsé recupera aquel momento y lo extrapola a su nueva novela bajo el personaje de Fermin Sicart. 

Aunque los personajes son diferentes, y el asesinato otro, la verdadera protagonista de Esa puta tan distinguida no serán ni Carol, ni Carmen Broto, ni Jesús Navarro ni Fermín Sicart sino la memoria: esa dama tan distinguida que nos cambiará los hechos verídicos dependiendo de quién los narra y de los recuerdos que aún disponga cada uno. Demostrándonos una vez más, que hay tantas memorias como personas y tantas historias como memorias; como una caja de Pandora, cada uno ve y recuerda imágenes a su parecer y conveniencia. Y todos recordamos según nos apetece, cuándo y cómo. 

Y de eso habla Juan Marsé que, además de contarnos una historia llena de dobles intenciones, realizará también un juego contándonos una historia de la boca de un hombre que ya no quiere o no puede recordar y que, con los años, él también ha manipulado su propia historia.

Leer a Juan Marsé ha sido y es, siempre, un gran placer: esa intencionalidad en todo lo que dice, la ambientación de una Barcelona que también muchos llegaremos a olvidar, el estilo potente, la sátira, los guiños constantes, la irreverencia… En Esa puta tan distinguida Marsé no dejará a títere con cabeza hablando del cine de la transición y de sus destapes apolillados; de la incongruencia de los guiones; de Vallejo-Nájera y “el gen rojo”; del franquismo. Incluso, hará una crítica a la novela negra actual. Satirizará a personajes reconocibles, bajo otro nombre, de la sociedad catalana. Nos hablará y paseará por lugares que ya no existen como el cine Delicias, el cine Moderno… Nos recordará una Barcelona que los barceloneses añoramos mucho cuando leemos a Juan Marsé ya que la recuerda muy hermosa. 

Juan Marsé es un escritor brillante. Con una narrativa fluída y una ambientación magnífica, será como regresar a casa, a ese lugar tan conocido, pero sin la frente marchita ni con las sienes plateadas. Marsé no tiene nada de dramático ni trágico. Es una voz burlona y divertida al que se lee con verdadera ansia, como esta servidora, y dónde lo de menos ha sido la trama en sí. Un verdadero placer.

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