Anónimos

ANONIMOSAnónimos. Carlos Tejero. Cuadernos del laberinto.

Carlos Tejero, Madrid 1958, es profesor de secundaria de Lengua castellana y Literatura en un instituto público de Pinto. Ha realizado trabajos de investigación para la Sociedad Española de Estudios Literarios de Cultura Popular (SELICUP) recopilando junto a Isabel Gutiérrez materiales de literatura oral de la Axarquía malagueña.

Gracias a la iniciativa de su amigo y poeta Jesús Urceloy, se editó su primer libro de poemas, El disfraz de los paisajes (2012), en Ediciones Amargord y publicó así algunos textos que solo conocían unos pocos amigos. Motivado por esa publicación, presenta ahora Anónimos, creado con antiguos y nuevos poemas donde homenajea a aquellas personas capaces de ofrecer a los demás todo cuanto tienen de la forma más honesta y sin reclamar ninguna compensación.

Sinopsis

Anónimos se hace con el fin de homenajear a aquellas personas que humildemente ofrecieron todo su conocimiento y quehacer de forma generosa sin pedir nada a cambio. Bertold Brecht recordaba que la historia de los héroes y de los reyes descansa sobre esclavos y súbditos, sobre obreros que podrían cobrar conciencia de su anonimato si leyeran críticamente la épica oficial.

Carlos Tejero devuelve a los anónimos la dignidad asociada al nombre propio. A los autores y transmisores de literatura popular, sin que esta pierda su arraigo en el común. A los costaleros de las imágenes que desfilan por los libros de historia, dándoles identidad en sus propios poemas. Escribe para ellos, por ellos.

Reseña

Anónimos es un poemario dedicado a todos aquellos desconocidos que ofrecen su ayuda a los demás sin pedir nada a cambio. Carlos Tejero, su autor, lo ha construido para sacudir las conciencias de los lectores, también anónimos, y para que gracias a los versos, se pueda llegar a la reflexión sobre aquello que sucede, o ha sucedido, a nuestro alrededor.  

Anónimos,

sin nombres, sin premios,

sutiles trabajadores del silencio,

cómodos en su rutina,

sin reproches, asienten

resignadamente su condición

de eternos pasajeros de la nada.

 

Con un gran componente de crítica social, en Anónimos se hace un recuerdo también a la memoria dedicando versos, por ejemplo, a los maestros republicanos —Carlos Tejero ejerce en un instituto—. También hallaremos poemas de amor o de miedo, aunque todos con un claro elemento contemporáneo.

La poesía de Carlos Tejero es reflexiva y no entra apenas en especulaciones. Compone un mundo real, para nada abstracto, y  el lector se siente cómodo ahondando en Anónimos. Aunque expuesto con decisión, el lirismo no escapa a la ternura de las palabras escritas.

En medio de la ausencia de palabras

te abro mis brazos para que arrojes

el dolor que se hunde en tus entrañas,

la miseria que anega tus ojos,

la tristeza que ciega el color de tu mirada.

La poesía de Anónimos es una arma solidaria y humanista, una poesía que conecta con las personas, con aquellos cómplices que haciendo actos de entendimiento con los que sufren, demuestran el valor de la ética y del compromiso.  

Anónimos no es un canto a la esperanza ni tampoco a los finales felices; más bien se trata de un emblema para concienciar a hombres y mujeres del deber social que puede, y debe, ser adoptado por la comunidad. Para los que saben arriesgar y responsabilizarse también con la voz del poeta, en ése punto de referencia que es Anónimos.

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