La muerte abrió la leyenda

la-muerte-abrio-la-leyendaLa muerte abrió la leyenda. Alejandro M. Gallo. Reino de Cordelia.

Alejandro M. Gallo, León 1962, es licenciado en Filosofía, Ciencias Políticas y Ciencias de la Educación. Fue oficial del Ejército, jefe de la Policía Local de Astorga y de Langreo y, actualmente, es el comisario-jefe de la Policía Local de Gijón, labor por la que en 2010 fue distinguido con la Medalla al Mérito Policial por el Ministerio del Interior. Su pasión por el estudio de la Memoria Histórica, tanto en el ámbito de la revolución rusa como en el de la guerrilla antifranquista española, se refleja en la mayoría de sus novelas desde que en 2004 apareció la primera de ellas, Asesinato de un trotskista, finalista del Premio Internacional de Novela Negra Umbriel. Le han seguido Una mina llamada infierno (2005) y Última fosa. Revolución del 34: caso abierto (2008), ambas protagonizadas por el mismo personaje, el inspector Ramalho da Costa, alias el Trini, y adaptadas por el propio Gallo a la novela gráfica con dibujos de Julio Cangialosi y Vicente Cifuentes. Sus últimos títulos han sido Caballeros de la muerte (2007), Operación Exterminio (2009), Seis meses con el comisario Gorgonio (2011), Asesinato en el Kremlin, con la que obtuvo en 2011 el XIV Premio Francisco García Pavón de Narrativa Policíaca, Morir bajo dos banderas (2012), finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León, y Oración sangrienta en ValleKas (2014).

Sinopsis

Durante la primavera de 1972, el joven subinspector de Policía Gorgonio Llaneza se incorpora a su primer destino, la Brigada de Investigación Criminal de Castellón de la Plana, dominada por los agentes de la temida Brigada Político-Social. Su primer caso es un mero trámite, certificar el fallecimiento de un ingeniero chileno en un accidente de tráfico ocurrido en Sueca, a treinta kilómetros de Valencia. Pero cuando Gorgonio llega al lugar del siniestro todo se complica: en la guantera del vehículo accidentado descubre que la víctima posee una doble identidad. Es también Amado Granell, natural de la localidad castellonense de Burriana y héroe de Francia, que le nombró oficial de la Legión de Honor por haber liberado París de la ocupación nazi. A partir de ese momento la investigación policial intenta arrojar luz, luchando contra una oscura red de intereses que pretende encubrir un más que probable asesinato.

Reseña

“Satisfacción” es la primera palabra que se te ocurre cuando por fin descubres a un autor que tenías pendiente como es Alejandro M. Gallo; si además, te puedes permitir el lujo de empezar un libro y no soltarlo hasta que lo terminas —no siempre se dan las circunstancias adecuadas para que esto ocurra—, es ya una fiesta doblemente disfrutada y celebrada porque La muerte abrió la leyenda no sólo es un libro exclusivamente ameno, sino que está muy bien elaborado gracias a un buen trabajo de ambientación en una España de la década de 1970 muy oscura —exactamente en 1972, pocos años antes a la muerte de Franco y en plena presidencia en el país de Carrero Blanco—, y protagonizada por un policía novato pero con un “olfato” muy desarrollado que hará las delicias de los amantes de la novela policial y deductiva. La muerte abrió la leyenda dispone de una narrativa ágil y bien ejecutada en un libro que ha recibido recientemente el premio de Letras del Mediterráneo 2016

Gorgonio Llaneza, comisario de la Policía y a punto de alcanzar la jubilación, acudirá obligado por sus superiores —”es necesario dar una buena imagen del cuerpo policial”, o eso le dicen—, a una radio en Vallecas, de madrugada, para una entrevista que se emitirá en directo. Mientras empiezan las cuñas publicitarias y la música que dará inicio al programa, Llaneza será agasajado con buenos embutidos y quesos, regado todo ello con un vino que hará las delicias del policía por lo que a Gorgonio se le soltará pronto la lengua y empezará a contarles una historia, su historia, de cuando se incorporó como subinspector de la Policía Criminal, en Castellón de la Plana, compartiendo comisaría con la temible Brigada Político-Social. El primer caso que se le asignó a un jovencísimo Gorgonio parecía algo sencillo a simple vista: certificar la muerte por accidente de coche de un ingeniero chileno en la carretera que conduce a Sueca. Una vez que el subinspector novato llegó al lugar, pudo comprobar que la verdadera personalidad del muerto era otra —se trataba de un héroe de guerra condecorado en Francia por haber liberado París de la ocupación nazi—, y pronto la investigación cobraría un cariz muy singular. 

Gorgonio ya es un personaje que brilla por sí solo —mejor dicho: lo ha hecho brillar su autor—,  y aunque en La muerte abrió la leyenda se nos hable de los inicios de un joven madrileño de veintidós años que por puro azar entró en la Policía,  la voz de Gorgonio durante la entrevista radiofónica nos divertirá pero también asombrará cuando nos cuente la historia real de Amado Granell, republicano, nacido en Burriana y héroe de guerra en Francia al que se le otorgó la distinción de Oficial de la Legión de Honor. Amado Granell murió un 12 de mayo de 1972 en un accidente de coche en Sueca y algunas personas sospecharon que el accidente no había sido tal. Alejandro M. Gallo recrea sobre este enigma una muy buena ficción en un caso donde la punta del iceberg se resolverá casi inmediatamente pero del que quedarán innumerables flecos y donde Alejandro M. Gallo aprovechará para tratar de forma paralela temas tan potentes de aquellos años como la BSI —Policía secreta del franquismo—, o la mismísima operación Gladio —red clandestina anticomunista bajo la dirección de la CIA en los años de la Guerra Fría—. Este cruce entre novela negra y novela histórica ahondará sobre los hechos tan terribles vividos durante los años setenta en este país y nos obligará a realizar una reflexión sobre aquellos tiempos y reafirmarnos que no deberían caer en el olvido ni, tampoco, en el perdón. 

La muerte abrió la leyenda, una historia que bajo la voz irreverente de Gorgonio y con una aparente ligereza y divertimento, contendrá una crónica con una importante carga social. Con estilo ágil, cínico y con un punto cáustico, esta es una novela negra y policial en toda regla que dispondrá de denuncia histórica para nada trivial.

Satisfacción.

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