Habana réquiem

Habana réquiem. Vladimir Hernández. HarperCollins Ibérica.

Por Cecilia Herreros @libreria_jumi

Del ganador del premio L´H CONFIDENCIAL, nos llega HABANA RÉQUIEM, un Thiller policiaco que nos arraastra por las calles de la Habana Vieja.

Sinopsis

Cuba se tensa en medio del panorama de recesión y el Estado intenta maniobrar con un falso aperturismo económico, pero la mentalidad insular ha cambiado y el ciudadano de a pie ya no parece tan dócil como ha sido durante el último medio siglo. La marginalidad amenaza con desbordar al sistema.

En la Mazmorra, unidad de policía del hacinado distrito de Habana Vieja, los oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria, la famosa PNR, intentan enfrentarse al naufragio social, pero los propios agentes de la Ley, precarios diques de contención, actúan lastrados por sus miserias humanas.

Un presunto suicidio, un violador en serie, y el cadáver de un joven negro relacionado con drogas de diseño y tribus urbanas, son los puntos de partida argumental de Habana réquiem. Tres tenientes de la Mazmorra —el veterano Puyol, la arribista Ana Rosa y el impulsivo Eddy— son los encargados de llevar esas investigaciones a buen destino y contrarreloj. Cada uno de ellos emplea métodos diferentes, pero todos comparten una máxima: “Ser un buen poli implica a veces ensuciarse las manos”.

Reseña

Si nos atenemos a lo que está escrito en la contraportada del libro, podemos pensar que es una novela negra o “Thiller” . Es verdad que lo es por las escenas, diálogos, situaciones, que son muy particulares de este tipo de género. No solo porque los protagonistas sean  policías, asesinos, prostitutas, a los que asociamos normalmente con este tipo de novela. También porque la acción transcurre en los bajos fondos de la ciudad de la Habana, acompañado de corrupción policial y laboral, abuso de autoridad, tráfico de drogas, a todos los niveles, desde la más baja capa de la sociedad a la más alta .

A través de distintos casos delictivos y de los policías que se encargan de ellos, el autor también nos da a conocer de una manera muy cruda que Cuba no es el paraíso que intentan vender las agencias de viajes a los turistas, turistas que vienen buscando una ciudad idílica, música, mulatas, color, calor y diversión, con uno de los acentos más peculiares y bonitos de todo el Caribe y no se imaginan lo que subyace cuando las luces se apagan.

El día a día en la Habana, donde ocurre toda la acción, no es muy diferente a lo que ocurre en países cercanos o incluso en la mismísima Europa. A todos los niveles por el día, por la noche, a los pobres y a los ricos.

Descubrimos un abandono absoluto de los principales monumentos y edificios emblemáticos, donde el aperturismo del que se lleva tiempo hablando no acaba  de llegar. Existen carencias a todos los niveles y por eso  la gente “se busca la vida”.

También, y aunque esto no salga en las noticias, hay un clase de “élite” donde esas carencias no son sufridas gracias a la corrupción, especulación inmobiliaria y, como siempre, porque el rico tiene el poder y sabe utilizarlo.

En la novela hay buenos y malos pero a veces, uno no se imagina donde reside el bien y el mal. Los agentes de la autoridad no siempre se ajustan al reglamento aunque a nosotros nos parezca que se puede mirar a otro lado si el resultado va a ser mejor pero, para bien o para mal, la justicia es un derecho de todos los hombres y tenemos que ajustarnos a ella.

Creo que el autor se presenta como la voz de la disidencia cubana, ya no vive allí y seguro que como todos los emigrantes que tienen que dejar sus raíces, la echa mucho de menos y en algunas páginas se acuerda de ella a través de uno de los personajes, cuando allá por los años 50, existían sitios preciosos y con mucho “glamour”.

Quiero terminar con una reflexión muy , muy personal.

Para mí existe una gran contradicción entre lo que el turista quiere encontrar: país comunista (utopía), anti –imperialismo, “tenemos que ir a Cuba antes de que el capitalismo acabe con ella “, etc… y el precio de unas vacaciones en el país caribeño más los dólares o euros que hay que llevar para “que no falte de nada” . Turistas que además buscan otras formas de diversión que también están fuera de la ley y que por el simple hecho de llevar dinero contante y sonante, hacen que la población que pasa penalidades para llegar a fin de mes, se vean involucradas también en actos delictivos y al margen de la ley, turistas que en sus países de origen son personas  tan “legales” que no se les ocurre saltarse ni un semáforo en rojo. En fín, contradicciones de la vida.

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6 thoughts on “Habana réquiem”

  1. No es habitual leer reseñas en las que desmenuzan las interioridades de las novelas pero dejando al lector las puertas abiertas para sus futuras valoraciones. Sin duda te incita a decantarte por la lectura de “Habana Requiem”.

  2. Muy buena reseña en la que el lector queda con ganas no solo de descubrir la historia principal de la novela sino de recorrer a través de ella esa Cuba que nos describe,la idílica y la no tanto para acercarnos a los problemas reales que a nosotros mismos nos acucian y con los que nos podemos sentir identificados.

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