Matar a otro perro

Matar a otro perro. Marek Hłasko. Malpaso.

Por Cecilia Herreros @libreria_jumi

Marek Hłasko(Varsovia, 1934 – Wiesbaden, Alemania, 1969) fue el escritor más polémico de la posguerra polaca. A los dieciséis años comenzó a trabajar de camionero. Luego probaría suerte como albañil, peón de fábrica, recepcionista o vendedor ambulante. En 1957 publicó El primer paso en las nubes, luego le siguieron El octavo día de la semana (1957) y El próximo tren al paraíso (1958), éste último coincidiendo con su rebelión contra el sistema. Tuvo que exiliarse a occidente y después de años de desarraigo, escritura y excesos en los Estados Unidos −en compañía de Roman Polanski−, regresó a Europa. Murió a los treinta y cinco años tras ingerir un cóctel de sedantes y alcohol.

Sinopsis

Híbrido de novela negra, sátira y fábula existencial, Matar a otro perro es la crónica de una estafa perpetrada por dos timadores polacos emigrados a Israel cuya especialidad es desplumar a turistas adineradas. Los pocos días que dedican a planear y ejecutar uno de sus golpes, condensados en una vertiginosa sucesión de diálogos, le bastan a Marek para articular un relato magistral y perfilar a dos de sus personajes memorables: Jakub, galán en horas bajas con un pasado traumático y más escrúpulos de los aconsejables, y Robert, el cerebro de la farsa, teórico teatral de café y gran enamorado de Shakespeare, para quién además de sacar un buen mordisco, lo fundamental es ofrecer una representación digna de su “público femenino”.

Con impecable realismo e innegables dotes para la construcción de ambientes, diálogos y personajes, Marek nos conduce a un mundo inhóspito donde la bajeza es la norma y el amor poco más que una patraña, un número de ilusionismo ensayado incansablemente e interpretado sin misericordia hasta el último detalle. Pero las apariencias suelen engañar, y en el terreno fronterizo donde coinciden la picaresca, el humor negro y la contemplación reflexiva emerge también la muy humana comedia de la piedad. No hay en este libro la menor concesión sentimental, pero sí hay sentimientos verdaderos, impuros y duros.

Reseña

Terminada la novela me deja un sabor “agridulce”. Aunque el tema no es muy original, estafadores detrás de la herencia de mujeres recientemente viudas o divorciadas, los  personajes son lo mejor de la misma. Hay dos actores principales, Jakub y Robert que basan sus “golpes” en escenas de teatro con diálogos de Shakespeare, repetidos y ensayados hasta la saciedad para que la estafa sea un éxito total.

No podemos dejar de fijarnos también en los personajes “secundarios”, como por ejemplo, el de la mujer estafada y su hijo. Aquí se dan una serie de escenas de humor “ácido”,  donde un niño consentido y rabioso con el mundo, trae a todos de cabeza y protagoniza escenas truculentas, que te hacen sonreír aunque a los que van dedicadas sus continuas “bromas”, quieran matarle. Humor negro que va creando, a lo largo de la novela, una especie de “tragi-comedia”.

Es una novela negra, muy cortita, muy concisa, donde se dan los componentes necesarios para cumplir  los cánones: bajos fondos, ladronicio, timos, y  diálogos dramáticos sobre los pasos a seguir para que el objetivo, en este caso las estafas, salgan como es de esperar.

En el lenguaje utilizado, además de continuas referencias a Shakespeare y otros clásicos, también hay  mucha prosa poética, y es que “Jakub-Maruk” era un hombre culto y sensible. Una de las frases que más repetía era:

Perdemos la vida al vivirla.

En el “Apéndice  Bibliográfico “de las páginas finales, se hace un resumen de la biografía del autor y cómo, después de leer la obra, entendemos que hay un cierto “paralelismo” con su vida. Vivió poco tiempo y lo hizo en una época muy difícil, donde vio cosas horribles, con influencias políticas y económicas negativas como el “nazismo”. Todo contribuyó a su carácter introvertido y amargado.

He leído que ya es calificada de novela de culto, algo pretencioso creo yo,  pero el tiempo lo dirá.

Os queda por descubrir el porqué del título, el animal que nombra también tiene su importancia.

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