Woolf

«Woolf». Por Liliana Souza.

“… quería escribir sobre todo, sobre la vida que tenemos y las vidas que hubiéramos podido tener. Quería escribir sobre todas las formas posibles de morir …”

Una mañana fría y luminosa, la del 28 de marzo, el de 1941, ella decide rendir tributo a la vida. ¿O a la muerte? Tiene cincuenta y nueve años. Es liviana, tenue, como a la espera de que una brisa la alcance y la borre. Es liviana, pero carga piedras en los bolsillos de su abrigo.

Virginia Woolf nació en Londres, Inglaterra, el 25 de enero de 1882. Fue novelista, ensayista, editora, y escritora de cuentos, considerada una de las más distintivas figuras del modernismo literario del siglo XX. En 1917 fundó con Leonard Woolf, su esposo, la editorial The Hogarth Press y fue miembro activo del grupo de Bloomsbury.

Sus obras más famosas son: “Fin de viaje”, 1915; “Noche y día” , 1919; “El cuarto de Jacob”, 1922; “La señora Dalloway”, 1925; “Al faro”, 1927; “Orlando”, 1928; “Las olas”, 1931; “Los años”, 1937; “Entre actos”, 1941. Por su extenso ensayo “Una habitación propia”, 1929, del que trascendió la famosa sentencia “una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción”, fue redescubierta durante la década de 1970. Este texto fue citado por el movimiento feminista, ya que expone las dificultades de género para consagrarse a la escritura en una época dominada por hombres, y refleja su propia lucha por reivindicar el papel de la mujer en la literatura. La imagen, la obra, la manera poética de mutar lo efímero por una concepción espiritual y artística, es su mejor herencia. La escritura. Uno infiere que le sirvió a la hora de construir un particular modo de entender la literatura como práctica, como experiencia sensible y como forma de pensamiento. A veces, las palabras curan el paso del tiempo. Las palabras de Virginia, son un medio de acceso por excelencia a su mundo, y a aquello que parece velado.

“ … el sol utilizó las paredes de la casa y se apoyó, como la punta de un abanico, sobre una persiana blanca; el dedo del sol marcó sombras azules en el arbusto junto a la ventana del dormitorio. La persiana se estremeció dulcemente. Pero todo en la casa continuó siendo vago e insustancial. Afuera, los pájaros cantaban sus vacías melodías …” (De Las olas). 

Una mañana fría y luminosa, la del 28 de marzo, el de 1941, Virginia Woolf camina hasta el río Ouse, cerca de su casa, en Sussex. Son las once y media. Su bastón, y una angustia con lengua de espinas, la sostienen. Tiene cincuenta y nueve años. Es liviana, tenue, pero carga piedras en los bolsillos de su abrigo. Decide rendir tributo a la vida. ¿O la muerte? No lo sabe. ¿O sí? Tiembla su voz con un temblor de agua. Lo que queda, es luz y límpido resplandor.

***

Liliana Souza nació en 1958,  en Avellaneda. Actualmente reside en Don Bosco, Quilmes, Pcia. Buenos Aires, Argentina y donde coordina un Taller Literario.

Como poeta obtuvo 19 primeros premios nacionales,  y  reconocimientos en España y EE.UU.

Sus trabajos se incluyen en antologías, diarios, revistas y sitios web. También en libros publicados en Méjico y España.

Difundió poesía editando los espacios “Quilmespoesía”,  “poemás”  y  “poemás o menos”,  con el auspicio de la Universidad Nacional de Quilmes y Biblioteca Pública José Manuel Estrada.

Colabora con Agenda del Sur, Diga 33,  Paloma y La palabra que sana,  escribiendo artículos sobre literatura.

En 2010 publicó “esa otra forma”.

En 2012 “cuarto de costura”.

En 2015 “la doliente”.

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