El juego de la luz

El juego de la luz. Louise Penny. Traducción de Maia Figueroa. Ediciones Salamandra.

Louise Penny (Toronto, 1958), comenzó trabajando como periodista y locutora radiofónica para la Canadian Broadcasting Corporation. Debutó en 2005 con Still Life, con la que consiguió el favor del público, el aplauso de la crítica y multitud de premios, y que consolidó su carrera literaria. Las once novelas del ciclo dedicado al inspector jefe Armand Gamache y la localidad de Three Pines han sido traducidas a veintitrés idiomas y han merecido cinco Agatha Awards y cinco Anthony Awards, entre otros muchos premios y distinciones. Además, sus últimos títulos se han situado en los primeros puestos de la lista de libros más vendidos del New York Times. En 2013 fue nombrada Miembro de la Orden de Canadá por su contribución a difundir la cultura de su país.

Sinopsis

Clara Morrow lleva muchos años trabajando en el más absoluto anonimato como pintora aficionada en Three Pines, un tranquilo pueblecito de las afueras de Montreal. Así que, cuando el Musée d’Art Contemporain de la capital decide acoger una exposición sobre su obra, Clara no da crédito a la noticia. La sensación de irrealidad y los nervios que la atenazan la noche del vernissage se prolongan en la cena que ofrece en su casa para amigos y miembros del mundillo artístico. Sin embargo, este torbellino de emociones sólo será el preludio de una velada dramática: al día siguiente de la celebración, aparece el cadáver de una mujer en un rincón del jardín. Y no es una persona cualquiera: se trata de Lillian Dyson, quien no sólo es una reconocida crítica de arte capaz de arruinar una carrera, sino que también había sido la mejor amiga de Clara desde la infancia, hasta que una fuerte disputa las separó durante años. ¿Qué hacía en esa fiesta a la que no había sido invitada? ¿Por qué y quién la ha matado? Son preguntas elementales con las que Armand Gamache inicia la investigación, acompañado de Jean-Guy Beauvoir e Isabelle Lacoste, sus dos ayudantes más próximos.

Reseña

Three Pines, un pequeño y tranquilo pueblo ficticio del Québec, en Canadá, y muy cerca de Montreal, es el lugar donde Lousie Penny ambienta sus novelas seriales del inspector Armand Gamache, jefe del departamento de Homicidios de la Sûreté du Québec. 

Clara Morrow es pintora y vive con su marido en Three Pines. Clara es una artista anónima que vive a la sombra de su esposo, también pintor y con un mayor reconocimiento en el mundo artístico. Un día Clara recibirá la sorprendente invitación para exponer en el Musée d’Art Contemporain de la capital. Incrédula y nerviosa pero llena de ilusión, por fin llegará el gran día y la exposición será todo un éxito. Abrumada y feliz ofrecerá después del evento una cena informal en su casa para los amigos y gente del mundo artístico. Al día siguiente, y aún en una nube, Clara se dispone a leer las críticas de los periódicos sobre la exposición. Para ello se instalará en el jardín trasero de la casa cuando incomprensiblemente realizará un macabro descubrimiento: en su jardín hay una mujer muerta. Por si fuera poco la mujer ha sido asesinada y es una amiga de la infancia de Clara y una reconocida crítica de arte.

El juego de la luz es una intriga clásica al estilo anglosajón del whodunit  —quién lo hizo—, ambientada en la actualidad en lo que sería un pueblecito idílico a primera vista. Primará el misterio sobre quién asesinó a Lillian Dyson, la periodista de arte, a través de un despliegue de personajes y de sospechosos donde todos parecerán tener una razón o un motivo para haber acabado con la vida de la mujer. El enigma prevalecerá hasta el mismo final y dispondrá de un cierre tradicional en este tipo de novelas. 

Lousie Penny es una escritora muy hábil a la hora de recrear la ficción. Por un lado su personaje principal, Armand Gamache, es un hombre con una gran inteligencia emocional, educado y sensible, que ha sufrido recientemente un fuerte trauma a causa de una escaramuza con unos terroristas y por lo que aún arrastra secuelas. La autora realiza un perfil intenso para el inspector por lo que el lector, seguramente, empatizará rápidamente con el personaje ya que además, durante toda la novela, iremos obteniendo flashbacks sobre lo sucedido ese día con Gamache y su equipo: algo muy difícil de olvidar. Por otro lado tendremos el perfil de la mujer asesinada: una mujer ruin que disfrutaba haciendo reseñas negativas de los vernissage a los que acudía, destrozando las ilusiones de los artistas noveles.

Las vidas que envuelven a los personajes de esta novela —aquello que sucede de puertas para adentro—, son igual o más interesantes que el argumento principal para un libro que resulta muy entretenido. Aunque un par de situaciones se encuentran algo forzadas, El juego de la luz —cuyo título hará referencia a los contrastes de la luz sobre un lienzo—, además de disponer de un potente protagonista principal y de otros secundarios que redondean un argumento bien trazado, el debate controvertido sobre las críticas negativas donde lo que prima no es el análisis en sí sino que lo que se impone es el ego del crítico, será de lo más interesante. 

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