En la noche de los cuerpos

El cuadro que ilustra la cubierta de este libro es obra de Soledad Velasco

En la noche de los cuerpos. Esther Ginés. Editorial Adeshoras.

Por Cristina de @abrirunlibro

 

Esther Ginés (Ciudad Real, 1982) es periodista especializada en literatura y escritora. Ha trabajado tanto en prensa digital como en temas de gestión de contenidos y redes sociales, y también colabora de manera asidua con varios medios de comunicación. En el ámbito editorial, ha sido lectora de manuscritos y ha desarrollado su trabajo en departamentos de prensa. Es autora del blog literario Un día en Macondo.

En 2013 publicó su primera novela, El sol de Argel (Ediciones Carena), y ha participado en varias antologías, entre ellas Cine y Moda (Pigmalión, 2015). 

Sinopsis

Olivier es un pintor obsesionado con la idea de crear una obra que trascienda. En un momento de crisis creativa, decide buscar una musa que inspire su trabajo. Se fija en una joven desconocida, Laia, en la que ve todo lo que lleva tiempo persiguiendo. Toma la decisión de secuestrarla y convertirla así en el centro de sus obras. Es Cecilia, la que hasta ahora ha sido su musa, la que le ayuda a llevar a cabo este acto que cambiará las vidas de los tres y los unirá de un modo peligroso y adictivo. 

¿Hasta dónde se puede llegar por una obsesión? ¿Cuánto estamos dispuestos a arriesgar por alguien a quien se ama? Contado a través de la voz de Cecilia, En la noche de los cuerpos es un relato desgarrador sobre los límites de la obsesión, el papel de la mujer en el mundo del arte y la expiación de la culpa.

El cuadro que ilustra la cubierta de este libro es obra de Soledad Velasco, pintora figurativa expresionista, y forma parte de una serie de cinco piezas inspiradas en el argumento de esta novela.

Reseña

«para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor

he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos

para decir la palabra inocente»

Maravilloso el poema de Alejandra Pizarnik publicado en 1965 en «Los trabajos y las noches» y que Esther Ginés recupera para el título de su nueva novela En la noche de los cuerpos. Una novela donde la obsesión de un pintor por encontrar a la musa que le saque del oscurantismo le llevará a secuestrar a Laia, una joven desconocida. Para ello necesitará la ayuda de Cecilia, su anterior musa y pareja. A lo Rossetti y Siddal, Olivier, así se llama el pintor, intentará buscar en Laia a su nueva Lizzie solo que la pareja que en la vida real fueron Rossetti y Siddal, Olivier y Cecilia en este libro, estaba plagada de infelicidad y el secuestro de Laia terminará por finiquitar su relación. (En la vida real, Elizabeth Siddal Rossetti, Lizzie, fue modelo prerrafaelita y también la máxima musa de su esposo Dante Gabriel Rossetti. Elizabeth Siddal fue la reconocida modelo de John Everett Millais para el cuadro del ahogamiento de Ophelia, el célebre personaje de Hamlet de William Shakespeare)

Narrada en primera persona por Cecilia, En la noche de los cuerpos se habla sobre todo de la obsesión en el amor. De aquellos afectos que traspasan la propia personalidad y donde el antes enamorado, ahora ejerce de muñeco en manos de otro. De esa dependencia peligrosa que ya no es amor sino sumisión y que puede convertirse hasta en locura.

Desconozco  si queda algo de la Cecilia de otro tiempo, pero sé que ella no volverá. He de aprender a vivir con la nueva y hacerme a ella, como una madre que se acostumbra a amamantar a un hijo recién nacido. 

Escribir una novela de 181 páginas, o de cualquier otro número, en primera persona, es muy arriesgado. Y más si hablas de obsesiones, desamor, subordinación, y, especialmente, de todos esos sentimientos que pueden anegar a una persona cual Ophelia hundiéndose en un río mientras aún intenta recoger flores en el margen del cauce de su relación amorosa. La voz de Cecilia nos traspasará y nos enseñará la esencia abierta en canal de la protagonista porque Esther Ginés escribe con el oficio de ser lectora de años y, todo hay que decirlo, no de lecturas sin consistencia. Y eso se nota ya que sabe dotar al personaje de una voz con color y profunda. Una voz que nos recordará a la estética simbolista intentando descifrar los misterios de la vida. 

En las aguas profundas que acunan las estrellas,
blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lirio,
flota tan lentamente, recostada en sus velos…

(Arthur Rimbaud)

Nueva novela de Esther Ginés que, al igual que sucedió en El sol de Argel, vuelve a demostrar que sabe escribir libros con alma.

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