La luna en las minas

La luna en las minas. Rosa Ribas. Ediciones Siruela.

Rosa Ribas (Prat del Llobregat, Barcelona, 1963), estudió Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona, y desde 1991 reside en Alemania, en Fráncfort. Ha escrito las novelas: El pintor de Flandes, La detective ­miope, Miss Fifty y la serie policiaca protagonizada por la comisaria hispano-alemana Cornelia Weber-Tejedor. En Siruela ha publicado, en coautoría con Sabine Hof­mann, las novelas policiacas Don de lenguas y El gran frío, traducidas con gran éxito a distintos idiomas

Sinopsis

Novela premiada con el GALARDÓN LETRAS DEL MEDITERRÁNEO 2017 otorgado por la Diputació de Castelló en la categoría de narrativa.

Se decía que durante la guerra, la otra, la nuestra, le había cogido demasiado gusto a la sangre. Una querencia de sangre. Un apetito de sangre. Como un lobo.

En el Maestrazgo, entre peñas, bosques y barrancos, un hombre camina a las afueras de un pueblo antes del alba. Aprieta un bulto contra su pecho. Cuenta la leyenda que ha nacido un niño, Joaquín, sobre quien pende un terrible destino. Pero sin embargo, su padre desea salvarle la vida y se lo entrega a su abuela para que vele por él. El pequeño vivirá, sí, pero maldito para siempre.

Cuando, siendo ya joven y consciente de la carga que pesa sobre él, pierde a las únicas personas que lo anclan a su tierra, decide abandonar Vistabella: demasiadas vidas corren peligro, la suya propia y las de aquellos a los que quiere. Intenta entonces buscar refugio en un lugar donde jamás podrá llegar la luz que cada plenilunio le convierte en algo que no desea ser. Por eso, como tantos jóvenes que en los años sesenta huyeron del hambre buscando un futuro mejor, se marcha a Alemania a trabajar en las minas de carbón. Pero a pesar del amor y de la amistad que allí encuentra, la bestia no está vencida. Y si para evitar que vuelva a hacer daño tiene que condenarla a yacer para siempre bajo tierra, arrastrará con ella a Joaquín, la parte del binomio a la que las leyendas no suelen prestar atención…

Reseña

Algunos hombres no nacen como bestias sino que se convierten en ellas cuando el entorno les es propicio.  Esperando agazapados el momento oportuno para surgir de la oscuridad y obrar impunemente amparados por épocas de guerra y holocaustos, será tan grande la sed de sangre que eso les convertirá en una de las peores especies. Y cuando la víctima es débil, mejor que mejor; más disfrutarán del poder y más brutales serán sus actos. 

«Ris, ras, ris, ras. Mataba descalzo para que la sangre le empapase los pies, mataba de cerca para que los chorros que manaban de las heridas le salpicasen la ropa. Ris, ras, ris, ras».

Joaquín es hijo de una de esas bestias y está maldito desde que nació. Su madre le ha repudiado y vive con su abuela en un mas en Vistabella, Castellón. Pero Joaquín no quiere ser una alimaña ni hacer daño a quienes más quiere. Para ello se irá a trabajar a Alemania a unas minas de carbón. Para entrar en lo más profundo de los túneles y que el plenilunio no pueda sacar a la bestia que lleva dentro; para no convertirse en alguien que no quiere ser.

«Siempre matan a quienes más quiere la persona dentro de la que viven».

Galardón Letras del Mediterráneo otorgado por la Diputació de Castelló, La luna en las minas es la nueva obra de Rosa Ribas: una novela alejada de la novela negra o policial a la que nos tiene acostumbrados pero con muchas sombras y bebiendo de las leyendas sobre la luna llena.

Los cuartos de la luna dibujaban sonrisas de amenaza cruel al crecer, burlonas al menguar.

Es casi imposible no sentirse atraído por el joven protagonista de La luna en las minas y de la desgracia a la que se ve sometido al nacer. A medida que el niño se irá haciendo mayor, en un pequeño pueblo donde el odio y la murmuración sobre su singularidad estará siempre en boca de todos, las miradas crispadas que le siguen a todas partes adónde va, las pedradas y los insultos recibidos de camino o de regreso a la escuela y las humillaciones, tocará la fibra del lector. Éste, conocedor del dolor que le provocan, le acompañará en la tristeza viviendo y respirando con él.

Dos serán los planos utilizados para una novela muy visual. En uno conoceremos al Joaquín actual y en otro iremos sabiendo del pasado, la historia, y el por qué de la desgracia del muchacho. Finalmente y gracias al desarrollo, las dos historias confluirán en una única trama que se convertirá en la huida de Joaquín hacia un final incierto.

Los diversos temas plasmados por Rosa Ribas son las raíces que revolotearán sobre el origen y entorno del protagonista y donde reconoceremos la pluma incisiva de la autora y su mirada crítica. El Maestrazgo, tierra del abuelo de la autora como nos explica al finalizar el libro, es el lugar donde reflejará la sinrazón de unos años. Existe una secuencia en el cementerio de Vistabella que no sólo es punzante sino que es tan áspera como una tierra baldía. Después, en los años sesenta, donde muchos hombres tuvieron que emigrar para dar de comer a sus familias, será la época en la que Joaquín dejará el pueblo para hacerse minero en Alemania, como tantos otros. Conoceremos a los solidarios barreneros y los dramas personales de una gente que fue tratada en muchos casos como una piara. 

Novela de matices, La luna en las minas responde a una ficción en ocasiones seca, adusta, y hasta violenta. En cambio, en otras, la ternura y el equívoco sobre la figura de Joaquín despertará sentimientos de ternura y protección hacia el muchacho. Una novela diferente de la autora de la serie de Cornelia Weber-Tejedor o de las protagonizadas por Ana Martí, pero con tantas tonalidades que la lectura será como pasar del frío más intenso al calor más profundo. Un libro diferente que nos mostrará el instinto más cruel pero también el sentimiento más entrañable.

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