Los huéspedes de pago

Los huéspedes de pago. Sarah Waters. Traducción de Jaime Zulaika. Anagrama.

Por Cristina de @abrirunlibro

Sarah Waters nació en Gales, Gran Bretaña, en 1966. Estudió literatura inglesa en las universidades de Kent y Lancaster, y ha publicado artículos sobre género, sexualidad e historia en revistas como Feminist Review, Journal of the History of Sexuality y Science as Culture. Ha recibido numerosos galardones, entre ellos el Somerset Maugham y el Sunday Times Young Writer of the Year, y ha quedado finalista de los premios Booker y Orange. En 2002 recibió el British Book Award a la mejor novela por Falsa identidad, el BA/Nielsen Book Data Author y el de la Crime Writers’ Association. En enero de 2003 fue seleccionada por la revista Granta en su lista decenal de los mejores Young British Novelists.

Sinopsis

Londres, 1922. La sociedad está en pleno proceso de cambio y las consecuencias de la Primera Guerra Mundial siguen muy presentes. A Frances Wray la contienda le arrebató a sus dos hermanos, y ahora vive con su madre viuda en una mansión de una zona residencial a las afueras de Londres. Madre e hija, de clase alta, pasan apuros económicos, y, para aliviarlos, deciden alquilar parte de su residencia a unos huéspedes de pago.

Sus inquilinos son un joven matrimonio con aspiraciones burguesas, Leonard y Lilian Barber. Él tiene ambiciones y ella luce coloridos quimonos y pone música en el gramófono. Frances y su madre deberán amoldarse a la pérdida de intimidad que supone la llegada de la pareja, y entre propietarias y huéspedes se establecerá una relación a veces incómoda, marcada por la diferencia de clase. Pero Frances irá descubriendo que comparte más cosas de las que pudiera parecer con Lilian, y entre ambas mujeres se forjará una complicidad de secretos compartidos y una peligrosa pasión que desembocará en un acto violento de terribles consecuencias…

 

Reseña

Que la Gran Guerra cambió a la sociedad inglesa y especialmente el rol de la mujer dentro de ella, es bien sabido. La mujer llegó a tomar un papel representativo dentro del mundo laboral —algo impensable en la época victoriana—, y se incorporó a puestos de trabajo, antes exclusivos para hombres, como podía ser de oficinistas o de maestras. Una vez finalizado el conflicto, fueron muy criticadas y se las juzgó como las causantes directas de que los ex-combatientes se quedaran sin empleo al encontrarse éstos ocupados por mujeres. Los años veinte en el Reino Unido no fueron especialmente “felices” como en otras partes del mundo y se recuerdan como años de grandes cambios: soldados inválidos sin techo ni ocupación, mujeres trabajando para mantener a sus familias, o familias monoparentales como es el caso de Los huéspedes de pago donde las protagonistas, Frances y su madre, de clase alta y que viven en una gran casa en el distrito de Camberwell al sur de Londres llamado Champion Hill, se verán obligadas a hospedar extraños para poder subsistir. 

Corre 1922 y la señora Wray y su hija soltera Frances, de casi treinta años de edad, pasan grandes apuros económicos. Dos hijos han muerto en la guerra y el padre, al poco tiempo de la muerte de los hijos, fallece dejando grandes deudas. Frances y su madre deberán alquilar parte de la casa a un matrimonio joven con aspiraciones a entrar en la cerrada clase alta inglesa y vivir en Champion Hill como huéspedes, podría ser el primer paso. Él, Leonard, descarado y sociable, y ella, Lilian, una muchacha extravagante, romperán la rutina de las Wray que verán cómo la presencia del joven matrimonio en su casa cambiarán sus hábitos. 

Ésta es una extensa novela de 616 páginas donde Sarah Waters volverá a tratar un tema recurrente en su obra anterior como es el lesbianismo —ella misma se autodefine como escritora lésbica—, y donde nos reflejará los grandes cambios sociales de la época así como los múltiples tabúes e impedimentos sociales sobre la homosexualidad. 

Los huéspedes de pago se dividiría en dos partes muy diferenciadas aunque no lo esté como tal de forma explícita: una nos hablará sobre la sociedad de la época y, también, sobre los amores prohibidos. La minuciosidad del entorno, la ambientación de aquel período, y la pasión de Frances por su inquilina, es magnífica. La otra parte nos hablará sobre criminalidad, y se convertirá en una novela de intriga que despertará una expectación muy alta por saber cómo se sucederá el desenlace.

Igualmente, como lectora, en todo momento la historia me ha parecido muy cercana al folletín por el gran ritmo de la trama y por elementos claves como la meticulosidad decimonónica en los detalles, la pobreza de Frances, la pasión de las dos amantes, el engaño a terceros… Y cómo no, el suspense altísimo a medida que se acerca el final. Todo ello implicará que la novela se encuentre muy bien narrada —a excepción de algunos puntos en la traducción o corrección del texto—, y que la trama resulte muy ágil a pesar de las dimensiones del libro. Los múltiples personajes que aparecerán estarán muy bien definidos y, en general, resultará un libro muy potente con un suspense alto. Lo mejor, la ambientación y los elementos tan pormenorizados a través de la narrativa ligera y realista de Sarah Waters.

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