Plato de mal gusto

Plato de mal gusto. Álvaro Aguilera Fauró. Akal.

Por @latitaquelee 

Akal Serie Negra publica la primera novela de Álvaro Aguilera Fauró, un joven profesor de cine y literatura que ya prepara su segunda obra mientras ejerce, además, de guionista.

El personaje que ha creado se llama Palacios, a secas, nada más, el nombre corre de nuestra cuenta. Palacios es un autónomo, aunque no de los que cotizan a la seguridad social, se dedica a matar por encargo. Sí, es un asesino a sueldo, pero no solo eso, también es un hombre amargado, rencoroso, aficionado al whisky y con tendencia a la soledad. Palacios ya ha entrado en la cuarentena y siente que ha llegado el momento de tomar decisiones importantes: una dejar de fumar; otra, jubilarse, desaparecer y empezar una nueva vida.

Con esa idea acepta un último encargo que su intermediario su confianza, Lino, le ha conseguido. No le gusta, la víctima es una misteriosa y atractiva mujer con la que Palacios tendría más que un roce, pero la cosa no está para ponerse exquisito, el botín prometido es suculento y la necesidad de hacerse con un colchón para afrontar el incierto futuro le convence. Aunque sea plato de mal gusto un profesional, y Palacios lo es, siempre cumple.

Sin embargo, como a muchos autónomos de este país, una vez realizado el trabajo el pago prometido no llega. Ahí empieza la historia porque Palacios no se resignará a no cobrar por trabajar –a pesar de que sea tendencia en nuestro precario mercado laboral–,  e irá a donde haga falta y picará las puertas que sean menester para recibir el salario al que todo trabajador tiene derecho.

Por el camino, el autor nos dará pinceladas del mundo de las grandes finanzas y las todopoderosas constructoras, y es que Palacios se verá obligado a tratar con empresarios sin escrúpulos, corruptos encantados de serlo y caraduras de todo tipo. El engaño y la traición no son patrimonio de los que llevan traje en esta novela, la bajeza moral está bien repartida en esta breve historia –llega justo a las 200 páginas–, narrada de forma directa y llena de ironía en la que el autor, por boca de su personaje, nos regala interesantes reflexiones sobre el estado actual de nuestro país.

La trama es poco complicada y se resuelve bien, sin embargo, el autor nos hace “trampas” con el objetivo de sorprendernos. Palacios nos ha estado haciendo partícipes a lo largo de toda la historia, no solo de sus métodos bruscos –aunque efectivos–, sino también de sus deducciones, sin embargo, a medida que se acerca al final se las guarda y nos presenta el pastel ya cocinado. Pero se lo perdonaremos –no nos quedará otra–,  porque a poco que uno lo conoce cae en la cuenta de que la empatía no es el punto fuerte de este hombre acostumbrado a trabajar solo.

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Álvaro Aguilera (1985) nació en Madrid y pasó su infancia en el barrio de Las Águilas (Latina). Cursó estudios en Filología hispánica y en el 2005 se diplomó en la especialidad de Guion en la Escuela del Cine y el Audiovisual de Madrid (ECAM). Desde entonces ha alternado su trabajo como guionista (Estados Alterados, La Sexta) con su labor como profesor de cine y literatura en lugares como la Escuela de Cine y TV de San Antonio de los Baños de Cuba (como profesor asistente) o Foro de Creadores en Madrid. “Plato de mal gusto” es su primera novela. Actualmente trabaja en una segunda novela y ultima dos libros de poemas.

 

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