Ronda del Guinardó

Ronda del Guinardó. Juan Marsé. Lumen.

Por Cristina de @abrirunlibro

Juan Marsé nació en Barcelona en 1933. En 1960 publicó su primera novela, Encerrados en un solo juguete, y en 1962 apareció Esta cara de la luna. Le siguieron Últimas tardes con Teresa, que en 1966 obtuvo el Premio Biblioteca Breve, La oscura historia de la prima Montse en 1970, y Si te dicen que caí en 1973. La muchacha de las bragas de oro le valió el Premio Planeta en 1978. Cuatro años más tarde aparecía Un día volveré, seguida de Ronda del Guinardó en 1984, Premio Ciudad de Barcelona, y la colección de relatos Teniente Bravo en 1986. El embrujo de Shanghai recibió el Premio Nacional de la Crítica en 1994, y en el año 2000 se publicó Rabos de lagartija, que obtuvo tanto el Premio Nacional de la Crítica como el de Literatura. En 2005 se publicó Canciones de amor en Lolita´s club, en 2011 Caligrafía de los sueños y en 2015 la novela breve Noticias felices en aviones de papel, ilustrada por María Hergueta. En 2009 se le concedió el Premio Cervantes de las Letras Españolas. Esa puta tan distinguida es su novela más reciente.

Sinopsis

En la antesala del infierno, un viejo inspector de policía con la memoria sembrada de cadáveres, decide emprender la que acaso sea su última ronda. Debe acompañar a una adolescente al depósito de un hospital para que reconozca en unos despojos humanos al delincuente que la violó dos años atrás.

Su peregrinaje por las calles de Barcelona a lo largo de una tarde de posguerra -muy lejos, en otros ámbitos, resuenan los últimos estertores de la Segunda Guerra Mundial- se convertirá en un paulatino descenso al corazón de las tinieblas. Los círculos sucesivos del atormentado trayecto nos muestran a una población saciada de podredumbre, que, a pesar de su náusea, deja entrever la posibilidad de redención.

La ronda del inspector a través del caos y la decrepitud, entreverada con los recuerdos que surgen desde los oscuros sótanos de su mente, se convierte en el viaje del ser humano hacia los límites de su propia resistencia al horror.

Reseña

Todas las ciudades y barrios guardan secretos entre calles cochambrosas de paredes desconchadas. Con olores de comida que se escapan a través de ventanas y balcones, Juan Marsé, en 1984, realizó el retrato de un barrio de Barcelona ambientándolo en un tiempo duro como el de los años que se sucedieron a la guerra civil. Gracias a la ronda de los dos protagonistas por sus calles —un policía que carga varios muertos a sus espaldas y una niña que hubo de aprender demasiado rápido—, nació Ronda del Guinardó, premio Ciudad de Barcelona en 1984. Un libro donde el abismo y el infierno recaen sobre las cabezas de los vecinos del barrio del Guinardó. 

El inspector […] miró por última vez la desflecada palma amarilla y la ramita de laurel sujetas a los hierros oxidados del balcón, pudriéndose día tras día amarradas a los sueños de remisión e indulgencia que anidaban en el interior del hogar. Siempre sospechó que el infierno empezaba aquí, tras los humildes emblemas pascuales uncidos a esa herrumbre familiar.

Un inspector de policía tiene la orden de llevar a Rosita, una adolescente, al Hospital Clínic para la identificación del cadáver de un hombre que parece ser el individuo que la violó dos años atrás cuando era aún una niña. Rosita no quiere ver al muerto y, para ello, inventará miles de tretas esgrimiendo el mucho trabajo que debe hacer para las monjas: desde trabajar limpiando en algunas casas por horas hasta llevar una pequeña capillita de la virgen por los pisos. El inspector la acompañará en su ronda convirtiéndose en una especie de escolta de la niña para que ésta no se la juegue y escape.

Ronda del Guinardó es un libro breve en páginas, 136, pero de un realismo intenso y de personajes muy potentes como el viejo y duro inspector a punto de jubilarse, y el de una adolescente que el hambre y las desgracias han ampliado su sagacidad. Esta no es una novela policial sino una narración de los años de la posguerra donde la miseria y el ingenio para sobrevivir, falaz en algunos casos, en los años oscuros del franquismo, es lo que prima en esta novela social de Juan Marsé. Una narración muy visual hecha a base de fotogramas y con una prosa algo barroca pero contundente e irónica.

La decadencia, el deterioro de la colectividad que retrata el autor durante un único día en un barrio de Barcelona, hará de la lectura de Ronda del Guinardó una lectura intensa, difícil de digerir en algunos momentos debido a un contenido a veces despiadado y, aunque un relato breve, la degradación que nos narra nos influenciará en la lectura convirtiéndose ésta en una lectura hipnótica. Una atracción, ¿fatal?, sobre una época reflejada con autenticidad y realismo. 

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