El crimen del conde Neville

El crimen del conde Neville. Amélie Nothomb. Traducción de Sergi Pàmies. Anagrama.

A la venta el 14/06/2017

Amélie Nothomb nació en Kobe (Japón) en 1967. Proviene de una antigua familia de Bruselas, ciudad en la que reside actualmente, aunque pasó su infancia y adolescencia en Extremo Oriente, principalmente en China y Japón, donde su padre fue embajador. Desde su primera novela, Higiene del asesino, se ha convertido en una de las autoras en lengua francesa más populares y con mayor proyección internacional. Anagrama ha publicado Estupor y temblores (Gran Premio de la Academia Francesa y Premio Internet, otorgado por los lectores internautas), Metafísica de los tubos (Premio Arcebispo San Clemente), El sabotaje amoroso (Premios de la Vocation, Alain-Fournier y Chardonne), Cosmética del enemigo, Diccionario de nombres propios, Antichrista, Biografía del hambre, Ácido sulfúrico, Diario de Golondrina, Ni de Eva ni de Adán (Premio de Flore), Ordeno y mando, Viaje de invierno, Una forma de vida, Matar al padre, Barba Azul y La nostalgia feliz. En especial, el enorme éxito de Estupor y temblores «supone el reconocimiento, no sólo de la crítica sino también del público, de una autora que desde hace tiempo lo merece por la creación de un mundo propio, rico y singular» (Flavia Company, El Periódico). Esta escritora, que «ha conseguido el prodigio de gustar al mayor número de lectores» (Le Monde), fue elegida, en una encuesta realizada por Le Figaro a treinta y cinco críticos literarios, su escritor menor de cuarenta años favorito. En 2006 recibió el Premio Cultural Leteo por el conjunto de su obra, y en 2008 el Gran Premio Jean Giono, asimismo por el conjunto de su obra.

Sinopsis

El conde Neville acude a la casa de una vidente para recoger a su hija menor. La vidente se la encontró la noche anterior en pleno bosque, en posición fetal y tiritando de frío. Al parecer la adolescente, que responde al singular nombre de Sérieuse, se había fugado del castillo familiar. Pero, antes de llevar al aristocrático progenitor ante su hija, la vidente le toma la mano y le anuncia: «Pronto dará usted una gran fiesta en su casa. Durante esa recepción, usted matará a un invitado.»

En efecto, los Neville, excéntrica familia de alcurnia, van a celebrar en breve su fastuosa fiesta anual, a la que invitan a lo más selecto de la sociedad. Esa garden party es una tradición irrenunciable, pese a que los Neville pasan por serios apuros económicos y el conde incluso ha tenido que plantearse vender el castillo y el bosque que lo rodea. Con toda probabilidad ésta será la última gran fiesta que organicen allí. ¿Acabará, tal como anuncia la predicción de la vidente, con un asesinato?

Amélie Nothomb, en plena forma, ironiza sobre ese mundo anacrónico de la nobleza belga que conoce de primera mano. Y lo hace homenajeando y guiñándole el ojo al Oscar Wilde de El crimen de Lord Arthur Savile. El resultado es una deliciosa, juguetona y perversa fábula moderna de tintes tragicómicos, en la que bajo una capa de chispeante levedad asoma una sugestiva indagación literaria sobre el mundo de las apariencias, las relaciones familiares, los secretos del pasado, el dolor de la infancia, las incertidumbres de la adolescencia y el destino, que puede acabar dando sinuosos y sorprendentes giros… 

La crítica ha dicho

«Un cuento de hadas mezclado con tragedia griega. Como siempre en Nothomb, la melancolía y los pesares de la infancia emergen bajo la aparente ligereza, hecha de humor y elegancia, marca de la casa de la novelista» (Laurence Houot, Culturebox). 

«De una refinada perversidad. Un hermoso guiño a Oscar Wilde, que reconcilia a esos dos enemigos que son la tragedia y la comedia» (Lire). 

«Con unas pocas páginas Amélie Nothomb ya nos ha atrapado. Es la prueba de su inmenso talento» (Lucas Vuilleumier, Le Matin Dimanche). 

«Una sátira desopilante. El final hace llorar de risa» (Francis Richard, Contrepoints). 

«La flecha belga vuelve a dar en la diana» (Jérôme Béglé, Le Point). 

«Un Nothomb de excelente cosecha. Una fantasía deliciosa y con un toque de perversidad» (Véronique Poirson, L’Express).

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