Alias Grace

Alias Grace. Margaret Atwood. Traducción de Mª Antonia Menini. Ediciones B.

Por Cristina de @abrirunlibro

Margaret Atwood (Ottawa, Canadá, 1939), Príncipe de Asturias de las Letras 2008 y candidata al Premio Nobel de Literatura, se especializó en literatura inglesa en el Radcliffe College. De su padre, entomólogo, heredó el interés por el detalle y la observación científica de la realidad, características ambas de su quehacer literario. Ha residido en diversos países europeos y ha sido presidente de la Unión de Escritores de Canadá. Narradora, ensayista, poeta, conferenciante y activista cultural, ha publicado numerosos títulos. En narrativa sobresalen: El cuento de la criada, Alias Grace, La mujer comestible, Ojo de gato, La novia ladrona, El asesino ciego (Premio Broker 2000) y Oryx y Crake (todas ellas publicadas en Ediciones B).

Sinopsis

La célebre autora de El asesino ciego y El cuento de la criada parte de un hecho real para internarse en las zonas más recónditas de la mente y trazar un vívido cuadro de la sociedad decimonónica, sus contradicciones y complejidades.

En 1843, a los dieciséis años, Grace Marks se vio involucrada en el asesinato de Thomas Kinnear y su amante a manos de James McDermott, mozo de cuadra. Años más tarde, el médico Simon Jordan intenta rescatar de Grace los recuerdos del homicidio.

Reseña

Las novelas decimonónicas son muy del gusto de aquí quien escribe, la administradora de esta página. Y aunque no es el tipo de novelas para cualquier modelo lector —existen narrativas de época, sobre todo en el XIX, donde especialmente los folletines aumentados con páginas y páginas sin nada que decir o de diálogos innecesarios, han creado cierto resquemor entre lectores ansiosos por leerlo todo—, soy una fiel enamorada de aquellos relatos en los que es una transgresión saltarse un párrafo o una frase, y ya no hablemos de páginas, porque todo el conjunto adquiere tal belleza que no importan los discursos de tres hojas, ni el realismo contado al detalle —¡una manzana!—, sino que toda la miscelánea adquirirá un valor tan amplio que es ahí donde precisamente se aprenderá, se disfrutará, y se comprobará que la literatura es otra cosa muy diferente al fast food de la narrativa actual como ya hablé en otra reseña y que no voy a comentar de nuevo. Y aunque para gustos los colores, soy defensora de las obras de extensión siempre que se encuentren bien ejecutadas ya que a este tipo de literatura no le sobra ni un punto ni una coma o una oración subordinada, por poner ejemplos. Y este es el caso del libro Alias Grace: una obra decimonónica escrita en 1996 que nos relata la historia real de una criada en Canadá que cuando contaba dieciséis años de edad, en el año 1843, fue acusada de asesinar al ama de llaves y al dueño de la casa donde servía. Grace era especialmente atractiva y enseguida la sociedad quiso ver en ella a una ambiciosa mujer capaz de matar por celos. (El ama de llaves y el dueño eran amantes).

Y así Margaret Atwood crea una historia novelada sobre la figura de Grace, donde la intriga por saber si aquella muchacha fue o no, una asesina —fue puesta en libertad veintinueve años después de su encarcelamiento y siempre fue una presa modelo—, más el mundo paralelo que construye Atwood en torno al hecho real, con una narrativa profusa con párrafos de longitud abundante y construida toda ella de forma soberbia, evocará al gótico sureño, es decir, allí donde los fantasmas no surgen para crear temor sino como hecho cultural como es el caso de la única amiga de Grace ya muerta, Mary Whitney o de la madre de la propia Grace, y donde también se mostrarán los males de aquella época. 

Alias Grace fluirá entre el suspense y el realismo en un libro que se encuentra relatado a través de dos voces narrativas, una en primera persona por la propia Grace y otra en tercera por el joven psiquiatra, el Dr. Jordan, quien tratará a Grace ya que ésta no logra recordar nada del día de los hechos. La minuciosidad sobre la vida de la muchacha, la propia investigación del Dr. Jordan —de gran importancia en toda la novela la labor del médico ya que en aquél entonces surgieron los primeros “alienistas” y también el hipnotismo como terapia, ofreciendo varios apartados sobre el inicio de los tratamientos psiquiátricos; también sabremos extensamente sobre la vida del doctor—, los trabajos que realizará la presa para el alcaide, sus fobias, o sus recuerdos, se encuentran tratados con la máxima prolijidad así como también la sociedad victoriana de la época, con sus prejuicios y convencionalismos. 

Sólo quieren verme porque soy una célebre asesina. Al menos eso es lo que se ha escrito. Cuando lo vi por vez primera me extrañó, pues se habla de una célebre cantante, una célebre poetisa, una célebre espiritista o una célebre actriz, pero ¿qué es lo que se tiene que celebrar en un asesinato? Pese a todo, es muy duro que te apliquen la palabra «asesina». La palabra posee un opresivo olor almizcleño, como el de las flores marchitas en un jarrón. A veces, de noche, me lo susurro a mí misma: «asesina», «asesina». Y me parece que cruje como una falda de tafetán sobre el suelo.

Margaret Atwood denuncia el entorno social victoriano y la terquedad de la comunidad. Con descripciones prácticas, el lector que disfrute con esta lectura terminará sintiendo las consecuencias de aquel comportamiento rancio y arcaico de la mayoría de los que rodearon a Grace. Dosificándose la intriga, Alias Grace y las 624  páginas que la componen, en mi parecer, no sólo no decepciona la recomendación que recibí en su día por parte del escritor Toni Hill, sino que yo también la recomiendo fervientemente a aquellos lectores que les guste la buena literatura. Un libro a mi entender magistral, de una autora con una destreza muy intensa para construir una novela repleta de sofismas y bajo una visión muy particular sobre un caso real que conmocionó a la sociedad canadiense. Una mujer que puede poner música y poesía a la prosa aunque la trate con la característica de la realidad. Una maga. 

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