Escrito en negro (Una tarde con la canalla)

Escrito en negro (Una tarde con la canalla). Martín Olmos. Pepitas de calabaza.

Por Cristina de @abrirunlibro

Martín Olmos nació en Bilbao en 1966 y lleva cinco años contando crímenes en el periódico El Correo.

Sinopsis

Colgaron a un elefante en Tennessee por matar a un pelirrojo. Le marcaron la jeta a Capone. Jack destripó a una ramera. Paco el Muelas le vendió a un primo un tranvía. Asaetaron a san Sebastián. Mataron al Jaro, que solo tenía un cojón. Al general Galtieri le salió corta la meada. Le hicieron un cuplé a un legionario. William Burroughs le voló la cabeza a su mujer. Norman Mailer acuchilló a la suya. Le dieron lo suyo a Rodney King; le zurraron los pasmas durante ochenta segundos y se volvió loca la jungla. El Lobo Feroz servía de garrafón. El Bizco del Borge miraba torcido y disparaba derecho. Lincharon a dos desgraciados en San José y se forraron los tasqueros. Se cargaron al Ringo en un burdel de Nevada; andaba guapeando a una coja. Perpetuaron el revés de Billy el Niño. En la calle de la Princesa vivía una vieja marquesa. La Dulce Neus enseñó las peras en el Interviú. El general Millán Astray era desmontable. Estamparon camisetas con la cara del caníbal y les pusimos nombres a los monstruos.

Reseña

«Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente». Thomas de Quincey en “Del asesinato considerado como una de las bellas artes”.

Premio literario Bodegas Olarra & Café Bretón de Logroño 2014, Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción de la Semana Negra de Gijón 2015, Premio Euskadi de Literatura 2015, Escrito en negro (Una tarde con la canalla) es un recopilatorio de los mejores artículos que cada domingo Martín Olmos, su autor, ha publicado en el periódico El Correo en una sección bajo el mismo título y donde nos habla de crímenes reales cometidos en varios períodos de la historia. Desde las prostitutas del East End londinense de la época victoriana, pasando Billy the Kid, para llegar, por ejemplo, hasta el crimen de la calle Legalidad en Barcelona. Cuarenta y dos crónicas que nos darán una profunda visión sobre el mal, entendido éste como absurdo, como locura o como perversión. 

Con un buen estilismo y una prosa irónica muy acertada, Martín Olmos consigue conjugar la calidad de la narrativa de estos artículos con una literatura de entretenimiento y entendiendo mientras se lee Escrito en negro (Una tarde con la canalla), aquello de que no existe alta o baja literatura sino historias bien o mal contadas, y muy bien como sucede aquí. Los artículos se encuentran aunados en bloques y tendrán la extensión adecuada para que el lector adquiera un conocimiento amplio de cada uno de los casos.

Escrito con pluma suelta y mordaz, Martín Olmos construye una gaceta negra de la maldad sin abandonar en ningún momento la sátira irracional del crimen incoherente y donde la motivación o la vesania causante puede llegar a ser esperpéntica. 

«Si uno llega a cierta edad y sigue disfrazándose de enano de la Tierra Media se le considera un friqui […] y debe de desistir de ser considerado un hombre que se viste por los pies. Si con la misma edad se embucha, como un morcón en una tripa, dentro de la elástica de su equipo de balompié, se pone una bufanda en verano y toca un bombo como de tío que anuncia un circo, entonces en un hincha, que es un hombre de una pieza que sufre episodios de histeria los domingos pero al que nadie le pone en duda su derecho de votar». En “Golazos del 38”. 

Escrito en negro (Una tarde con la canalla) podría parecer un libro dirigido a cierto público específico pero nada más lejos de la realidad ya que este compendio recupera aquellos lances de la historia sobre asesinatos y crímenes poco convencionales. Escrito con una cuidada prosa, éste es un libro con mucho carácter.

Share on Facebook77Share on Google+0Pin on Pinterest2Email this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *