Caen estrellas fugaces

Caen estrellas fugaces. Jose Gil Romero y Goretti Irisarri. SUMA. 

Por Cristina de @abrirunlibro

Jose Gil Romero (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) y Goretti Irisarri (Vigo, 1974), forman un tándem creativo desde hace más de veinte años.
Tras licenciarse en Comunicación Audiovisual, crean una exitosa factoría de cortometrajes, galardonados con más de cuarenta premios en diversos festivales. Después de esto vienen años de trabajo conjunto en el mundo del guión de cine, la ficción televisiva o la animación, donde desarrollan proyectos propios y ajenos.

Sinopsis

El cielo de Madrid se tiñe de rojo sangre… El firmamento parece venirse abajo. Pero este solo es el primero de una serie de sucesos extraordinarios. A lo largo de dos intensos días de septiembre de 1859, dos personajes opuestos llevarán a cabo la investigación de estos fenómenos. Él es un hombre huraño y cínico, aferrado a la razón, antiguo investigador de falsos milagros que ya no cree en nada; ella, una joven vidente que puede percibir lo que la razón niega pero que vive atemorizada por inquietantes visiones.

Su aventura les conducirá hasta los infiernos, la ciudad de abajo, surcada por pasadizos ocultos; y también a los cielos, sobre los resbaladizos tejados. Juntos, recorrerán ese siglo XIX que se debate entre la fe y la ciencia, la luz y la oscuridad. Allí, donde acechan los monstruos, una singular belleza brilla junto a lo siniestro.

Reseña

El Madrid decimonónico del siglo XIX es la época en que Jose Gil Romero y Goretti Irisarri escogen para ambientar su novela Caen estrellas fugaces: una historia que transitará por el Madrid de la Reina Castiza, Isabel II, y que con todas las características de la novela gótica —misterio, personajes inquietantes, ambientes tenebrosos, sociedades secretas…—, los autores desarrollarán una historia muy visual de fácil lectura y presentarán a unos personajes muy apropiados para la trama y la época como son, entre otros, una vidente ciega o un abogado del diablo.

Verano, año 1859 Madrid. Todo comenzará con la mayor tormenta solar más violenta que se ha conocido en la historia —tormenta real y que no se ha vuelto a repetir desde entonces y que como curiosidad, en Madrid pudieron verse hasta auroras boreales—. En el patio de la cárcel del Saladero, antiguo saladero de tocino, aparecerá un ser ambiguo como caído del cielo. Mientras, todos son rayos y luz a su alrededor y parece que el fin del mundo ha llegado con la aparición del misterioso ser andrógino. Pero algo está naciendo en ese momento y dos serán las fuerzas que se verán confrontadas en la oscuridad. Son las fuerzas del bien y del mal. La fuerza de la belleza y la de la maldad.  

La podredumbre se desliza calle abajo, entre restos de centenarias capas de deshechos; Madrid es una cloaca. En 1859 la ciudad está rodeada todavía por una tapia que le impide crecer y atrae más desgraciados de los que puede albergar: emigrantes del rural, buscavidas, prostitutas desdentadas, ladrones y veteranos de guerra, advenedizos que matarían por entrar en la corte. La mitad de la población puede considerarse pobre de solemnidad, son muchos los que deambulan por las calles buscando donde caerse muertos. 

Los capítulos muy cortos de Caen estrellas fugaces se encuentran narrados por una voz omnipresente que irá relatando lo que sucede y lo que sucederá dentro de unos años en un Madrid futuro. Las referencias a personajes reales y a lugares que existieron o que existirán —se puede apreciar en la narrativa un claro homenaje y también guiño a Benito Pérez Galdós—, son un buen punto de este libro que se encuentra narrado de manera simple, que no con simpleza, y de forma muy ágil para que el lector se encuentre siguiendo el ritmo marcado por Jose Gil Romero y Goretti Irisarri, ambos expertos guionistas. La trama, que empezará como ya comenté con un claro referente a la novela gótica, irá abriéndose paso poco a poco hacia la fantasía para dejarnos en los últimos capítulos un cierre muy dinámico que finalmente quedará abierto para una posible continuación. Los protagonistas, tanto el abogado del diablo, Leónidas Luzón, y la médium, Elisa Polifeme, los dos investigadores que sin proponérselo terminarán envueltos en las pesquisas y corriendo serio peligro, serán los puntales de Caen estrellas fugaces. Un binomio, el de la razón y el de la intuición, que funciona muy bien durante todo el libro. 

Caen estrellas fugaces es una novela pensada para distraer y amenizar a un lector ávido de aventuras históricas y que quiera conocer, a través de la fantasía, sobre órdenes herméticas, espiritas, advocatus diaboli, y otros personajes de la época en un Madrid de cielos rojizos durante la tormenta solar más feroz de todos los tiempos.

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