Hotel Lutecia

Hotel Lutecia. Empar Fernández. Suma.

Por Cristina de @abrirunlibro

Empar Fernández (Barcelona, 1962) alterna la docencia con la escritura, tanto de ficción como de no ficción. Con su primera novela, Horacio en la memoria, obtiene el Premio Cáceres. En 2004 comienza su colaboración literaria con Pablo Bonell Goytisolo y publican Cienfuegos, 17 agosto, Las cosas de la muerte, Mala sangre y Un mal día para morir. Resulta finalista del IX Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones con El loco de las muñecas. Posteriormente publica, entre otros, Hijos de la derrotaLa cicatriz (Premio Rejadorada de Novela Breve) y Mentiras capitales. Ha quedado finalista del Premio Medellín Negro 2013 y del Ciudad de Carmona 2014. Con La última llamada resultó finalista del premio Valencia Negra 2015. Colabora ocasionalmente en prensa, como columnista, y como guionista en la producción de documentales históricos.

Sinopsis

Abril de 1945. Andreu Ribera, liberado del campo de concentración de Dachau, solo tiene un propósito: llegar a París y conseguir noticias de Rosa, su mujer. Allí, en el hotel Lutecia, la Cruz Roja asiste a los deportados y organiza cuanta información llega a la capital: interminables relaciones de muertos, de desaparecidos y, las más esperadas, de supervivientes.

Julio de 1969. André, hijo de Andreu, viaja hasta el Poble Sec en busca de respuestas. De labios de su abuelo Andrés conocerá los turbios secretos de la familia Ribera.

Una conmovedora historia que nos llevará del París liberado a la Provenza francesa y de allí a la España franquista. Unos personajes inolvidables, obstinados en la lucha por rehacer sus vidas y marcados por el recuerdo de las interminables mañanas de angustiosa espera en el hotel Lutecia.

…Y un familiar y persistente olor a lavanda.

Reseña

El Hotel Lutetia de París, el lujoso hotel Art déco situado entre la Torre Eiffel y el Parque de Luxemburgo —cerrado actualmente para su remodelación y próxima apertura en la primavera del 2018—, por el que han pasado escritores como James Joyce, André Gide o Antoine de Saint-Exupéry, tiene también una historia oscura: durante la II Guerra Mundial fue sede del Estado Mayor de la Alemania nazi. Finalizada la contienda pasó a ser centro de acogida y alojamiento de los supervivientes de los campos de concentración. Como Andreu Ribera, el protagonista de la nueva novela de Empar Fernández aunque en un hotel llamado Hotel Lutecia haciendo clara referencia al lujoso parador parisién. 

1945. Andreu Ribera es liberado del campo de concentración de Dachau y es trasladado a París. En el Hotel Lutecia buscará desesperadamente información sobre su mujer Rosa de la que no sabe nada desde la guerra.

1969. André, hijo de Andreu, viajará hasta Barcelona para buscar las raíces de su familia en el Poble Sec y también respuestas. Allí conocerá a su abuelo y descubrirá los secretos de la familia Ribera.

«Poco después el verano se abrió camino en la ciudad y la ropa ligera y los brazos por fin desnudos mostraban muñecas mínimas, piernas de alambre y espaldas descarnadas en cuerpos menguados. Andreu disfrutaba a solas del calor en el rostro y en las manos, pero continuaba atormentado por el frío en la planta de los pies a pesar de las botas alemanas que seguía conservando. Los plantones sobre la nieve a medianoche, con los deportados tiritando descalzos y sin otro abrigo que el pijama rayado que les habían entregado a su llegada, eran habituales en Dachau y pasaba factura. […] El frío se había quedado allí, adherido a la plantas de los pies entre los dedos, los huesos, con un propósito cruel: impedirle olvidar lo vivido». 

Hotel Lutecia es un libro que muestra una realidad cruel como las consecuencias que sufrieron en su propia piel los prisioneros que sobrevivieron a los campos de concentración nazi. Andreu, uno de los casi 9.000 republicanos que fue internado en uno de ellos, sufre una enfermedad crónica: no puede olvidar. Y Empar Fernández lo describe sin eludir el sufrimiento de Andreu pero con una elegancia que llega a horadar la mente del lector. Sin ser alusiva consigue lo que otros, refiriéndolo de manera rotunda, no logran alcanzar por la excesividad. La escritora, sin demostraciones desmedidas, alcanza la verdad emotiva y la funde con la angustia de su protagonista hasta llegar a un equilibrio muy difícil de conseguir pero que en ella se percibe como fácil aún siendo mucho más difícil que escribir o narrar con frases desmesuradas o con sobrados adjetivos. 

Ambientada entre París, la Provenza y el Poble Sec en Barcelona, Hotel Lutecia responde a un tipo de narrativa etiquetada como “saga familiar”: aquella que nos habla de varias generaciones de una misma familia. Quizás, con el hijo de Andreu, André, no lleguemos tanto a él como con el primer Ribera que conoceremos en el libro —sabremos de tres Ribera—, pero el primero será el que nos conquistará durante toda la lectura de la mano de su autora. 

Empar Fernández logra realizar una narrativa profunda, limpia y libre de oraciones y palabras vacías en Hotel Lutecia. Existe una momento en el libro que describe una escena de sexo que es una de las secuencias más elegantes que se pueden escribir. Una manera de dibujar los sentimientos y la erótica del amor realizada de forma excepcional. 

De hecho, en todo el libro, se puede apreciar una transcripción hermosa y hasta incólume. Cada punto, coma, y los diversos signos de puntuación, estabilizan la narrativa convirtiendo la lectura en algo placentero y bello aunque nos narre la angustia de los personajes. La ambientación de los períodos tanto en París finalizada la guerra, en la Provenza y posteriormente en Barcelona es intachable.

Una voz cálida y emotiva, la de Empar Fernández, que nos transportará a la vida y al dolor escrito todo con destreza para un libro que desprende entre las letras el aroma inconfundible y tranquilizador de lavanda. Una lectura que aunque desgarrada, reconforta la mente del lector. 

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