La cajita de rapé

La cajita de rapé. Javier Alonso García-Pozuelo. Maeva.

Por Marisa Arias @marisalyama1

Javier Alonso García-Pozuelo es licenciado en medicina y cirugía, y diplomado en cooperación internacional. Ha ejercido durante más de una década como profesor de salud pública, epidemiología y educación sanitaria, además de trabajar como redactor, corrector y editor de textos científicos. Compagina su actividad docente con su pasión por la literatura, la historia (mantiene desde hace años Cita en la Glorieta, blog colaborativo de historia y literatura) y la música, llevando a los escenarios sus propias canciones en solitario o acompañado de una pequeña banda acústica.

La Cajita de Rapé es una novela absorbente que está llena de detalles. Por citar algunos:

– La trama de investigación está muy bien perfilada y definida con sus principales protagonistas y muchos otros personajes que la hacen activa y ágil en su lectura. 

– Las sospechas sobre distintos personajes van y vienen para despertar la imaginación del lector.

– La ambientación está muy lograda. Tanto, que uno vive desde su inicio, en la época descrita.    

– Una novela cerrada en su término justo, como buena novela policíaca, uniendo las partes en un buen final, que el autor diseña en su epílogo.

Esta novela nos hace viajar a la lujosa casa de los ‘Ribalter’ y en concreto a la habitación donde apareció una criada asesinada. Este hecho, junto al robo en el mismo domicilio y en el mismo momento, rompe  la tranquilidad de esta familia adinerada.

Ahí empieza todo. Viajaremos por el Madrid de los alrededores con sumo cuidado para no perdernos y pisar  bien por sus empedradas calles.

El mismo título de la novela y el misterio que encierra, es su motor. Las sospechas sobre ricos, criados, empleados o vecinos, van y vienen para hacer pensar al lector. Un bucle de personajes bien colocados para despistar al lector. Y en esto inevitablemente, se me viene a la cabeza el estilo de las  novelas de Agatha Christie. Uno se ‘integra’ en su época y también se ‘entrega’ a su trama enredada. Todo lo que ocurre al rededor de ‘dicho objeto’ se ve complementado desde la historia, la misma política que les acompaña, o los mismos secretos de familia que se remontan a Cuba. El mapa del Madrid de entonces, se dibuja al unísono con el de su historia, política o sociedad, convirtiéndolo en su marco escénico. Una radiografía exacta. Un retrato social bien descrito que llena de  apasionante intriga las algo más de sus 400 páginas.

Y en medio de todo esto, un hombre capaz de resolver el misterio. Su nombre ‘Benitez’. Admirable inspector jefe en La Latina, que junto con un joven abogado malagueño, ‘Ortega’ y otro de sus ayudantes, ‘Fonseca’, buscan pistas  en ese Madrid de 1860 lleno de contrastes sociales. Un hombre con ‘raza’ en su profesión, que no se puede dejar seducir, más que por un buen plato de lentejas a la riojana con pan de Vallecas, valga como ejemplo. Bien moldeado y con carácter, honesto y fiel cumplidor a la verdad.

Me gustaría apuntar algo de su presentación, a la cual no pude resistirme asistir no hace mucho una templada tarde de septiembre. La Cajita de Rapé, como novedad actual en novela negra, me llevó a un bello rincón como es la librería ‘Libros De Arena’, y de la mano de José Ángel Fornas, su anfitrión, estuvimos unos escritores, lectores y sobre todo, amigos, arropando al autor Javier Alonso García-Pozuelo. El olor a libro nuevo se mezclaba con el  buen vino de nuestras copas, la buena compañía y la amabilidad hacia sus invitados de José Ángel. Todo estos detalles hicieron que nos sintiéramos como en casa y a la vez transportados a otra época.

Una exposición sobre La Cajita de Rapé de lo más interesante. Preguntas, comentarios o apuntes que desde la humildad de su autor y desde la motivación de los invitados, iban surgiendo, sobre los personajes, documentación del propio autor sobre formatos de letra, descripciones muy ajustadas, pinceladas de historia, formato de la obra o, sencillamente, detalles periodísticos (‘El Observador’) que saciaban la curiosidad de la que escribe. Desmenuzábamos con lupa toda clase de detalles. Todo esto nos hacía introducirnos aún más en la trama e incluso en un mini-debate sobre la calificación de dicha novela en sí misma.

Para mí, Javier, y a esto voy, es altamente policíaca, aunque de segundo apellido compuesto le ponga ‘histórica-costumbrista’. La parte de historia no se eclipsa, es más, sería justo lo contrario. Aquí la historia también juega su gran papel. La historia de un Madrid agitado social y políticamente en el final del siglo XIX, es el marco donde este crimen ocurre y por ello la hace tan especial y atractiva al lector. Original en el fondo y forma. Pero hay que centrarse en su principal objetivo o pilar: la investigación de un crimen y por ello la hace policíaca. Y para eso tenemos al mejor protagonista, ‘Benitez’, el incombustible inspector de La Latina.

Pocas lecturas dan tanto como esta.

Pero para terminar, regresemos a la bella librería de mi presente reciente:

Finalmente dichos minutos de profundidad en la tertulia con la novela, nos llevaban a todos, sin darnos cuenta, a la noche que caía irremediablemente. Y que nos fundía en otro debate: la novela negra y sus subgéneros. Nuestras propias fotos pusieron punto y final e inmortalizaron el momento, aunque esta historia espero y deseo tenga punto y seguido a lo que es el largo recorrido de La Cajita de Rapé.

Y el punto y seguido que también espero, su propio autor Javier, nos ponga de nuevo a sus seguidores, —entre los cuales me encuentro—, ya que nos ha metido este gusanillo de su narrativa tan personal.

¡Larga vida al inspector ‘Benitez’!

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