Los años de peregrinación del chico sin color

Los años de peregrinación del chico sin color. Haruki Murakami. Traducción de Gabriel Álvarez. Tusquets.

Por Liliana Souza.

En las palabras escritas, siempre se revela la mano alzada que les dio vida. En el libro que hoy nos ocupa, hallamos el indiscutido tono de Haruki Murakami, quien nació hace sesenta y siete años, sólo para escribir. Al menos, es lo que deduzco según el brillo e inteligencia que caracteriza su prosa.

Nació en Kioto, Japón. Estudió literatura en la Universidad de Waseday. Obtuvo distinciones, el Noma Literary Prize, el Tanizaki, el Yomiuri, el Franz Kafka, el Premio Mundial de Fantasía a la mejor novela 2006, el Jerusalem Prize, el Frank O´Connor International Short Story Award. En España, ha merecido el Premio Arcebispo Juan de San Clemente, concedido por estudiantes gallegos, y distinguido con la Orden de las Artes y las Letras por el gobierno español y con el Premi Internacional Catalunya 2011. Desde el 2010, año a año, es el favorito para el Premio Nobel de Literatura, que algún día obtendrá. Algunas de sus obras: “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”; “Kafka en la orilla”; “Sauce ciego, mujer dormida”; “De qué hablo cuando hablo de correr”; “Baila, baila, baila”; “Después del terremoto”; “Tokio blues”. Esta última, resultó uno de los éxitos más importantes de la literatura mundial, superando los diez millones de ejemplares vendidos en Japón, y traducida a treinta idiomas. Fue llevada al cine por Tran Ahn Hung, director vietnamita, y estrenada el 11 de diciembre de 2010.

En 2015, editó “Hombres sin mujeres”, siete relatos que expresan desencuentros amorosos y la posterior consecuencia, la soledad de hombres que han perdido a una mujer.

Su última publicación es “Novelista como profesión”, ensayos. A punto de editarse, una cadena librera japonesa adquirió casi la totalidad de la tirada inicial. Acto de fe, si los hay.

En Los años de peregrinación del chico sin color, Tsukuru Tazaki, el protagonista, acumula tiempo. Pero el tiempo no se acumula, no se retiene. Sólo se administran sucesos. Es aquí donde la calidad de escritura revela una suerte de instantáneas que recogen las huellas del día a día. Desde la adolescencia, cuando Tsukuru se sentaba en las estaciones para observar el ir y venir de los trenes, hasta el presente, treinta y seis años y un título de ingeniero que lo habilita para diseñar estaciones de ferrocarril. Lleva una vida tranquila, solitaria, hasta que conoce a Sara, una mujer que lo atrae, y empieza a plantearse cuestiones que creía absolutamente zanjadas. Un complejo episodio de juventud que lo obliga a iniciar un viaje para descubrir diversos por qué.

« … Tsukuru se incorporó automáticamente de su asiento, y a punto estuvo de volcar la mesa. El café se derramó sobre el platillo. Pero enseguida volvió a sentarse. Junto a Sara caminaba un hombre de mediana edad. Era de constitución robusta, ni alto ni bajo, y vestía una chaqueta de tonos oscuros, una camisa azul claro y una corbata azul marino con puntitos. En su cabello, bien peinado, se entreveía alguna cana. Tendría poco más de cincuenta años. El mentón le sobresalía un poco, pero era bien parecido. En su gesto se percibía la seguridad que transpiran algunos hombres a esa edad. Iban cogidos de la mano, y parecían a gusto. Tsukuru los siguió con la mirada, boquiabierto. Como quien se queda sin palabras en el instante en que éstas empiezan a cobrar forma. Los dos pasaron caminando despacio a poca distancia de donde se encontraba Tsukuru, pero Sara no dirigió la vista hacia él en ningún momento. Estaba abstraída hablando con aquel hombre y parecía no prestar atención a lo que la rodeaba. El hombre hizo un breve comentario y Sara se echó a reír abriendo mucho la boca. Tanto que se le vieron claramente los dientes. Y la muchedumbre se los tragó en el anochecer. Aun así, Tsukuru siguió un buen rato mirando fijamente el lugar por el que habían desaparecido. Con la leve esperanza de que Sara volviera sobre sus pasos. Quizá se había dado cuenta de que Tsukuru estaba allí y regresaría para darle explicaciones. Pero ella no volvió. Tan sólo pasaban, una tras otra, personas de diversos aspectos y con diversos atuendos. Corrigió la postura sobre el asiento y bebió un trago de agua helada. Le invadió una desolada tristeza. Sintió un dolor punzante en el costado izquierdo, como si le hubieran hecho un corte con un objeto afilado. Incluso sintió como si de la herida manase sangre tibia que se le deslizaba por la piel. Sí, quizá fuese sangre. Hacía mucho tiempo que no sentía tal dolor. Quizá desde que sus cuatro mejores amigos lo habían abandonado durante el verano del segundo año de carrera. Cerró los ojos y durante un rato vagó a la deriva por ese mundo de dolor, como si se sumergiese su cuerpo en agua. Intentó consolarse pensando que al menos sentía dolor. Más penoso habría sido no sentir nada. Varios sonidos se mezclaron fundiéndose en uno solo, muy agudo, que le atravesó los oídos. Era un ruido particular que …»

El autor, entrega una novela sobre la amistad y conflictos de un grupo de estudiantes. Sin embargo, hay un lazo dulce y amoroso que une sus vidas. Algo que está a medio camino entre lo que ha sucedido y lo que se dice que ha sucedido. El ritmo, siempre encantador y atrapante, conquista al lector que no le agrada que todo esté servido. Hay que leer sin miramientos, esa es la única táctica.

Haruki Murakami es un escritor sutil, de imágenes cuidadas. Le bastan pocos trazos para definirlas. Libra al texto de líneas de ruptura, logra que discurra lo continuo. Alcanza la intensidad de quien nació hace sesenta y siete años, sólo para escribir. Como un cazador, domina el campo con la mira, ya está listo para disparar.

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Liliana Souza nació en 1958,  en Avellaneda. Actualmente reside en Don Bosco, Quilmes, Pcia. Buenos Aires, Argentina y donde coordina un Taller Literario.

Como poeta obtuvo 19 primeros premios nacionales,  y  reconocimientos en España y EE.UU.

Sus trabajos se incluyen en antologías, diarios, revistas y sitios web. También en libros publicados en Méjico y España.

Difundió poesía editando los espacios “Quilmespoesía”,  “poemás”  y  “poemás o menos”,  con el auspicio de la Universidad Nacional de Quilmes y Biblioteca Pública José Manuel Estrada.

Colabora con Agenda del Sur, Diga 33,  Paloma y La palabra que sana,  escribiendo artículos sobre literatura.

En 2010 publicó “esa otra forma”.

En 2012 “cuarto de costura”.

En 2015 “la doliente”.

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1 thought on “Los años de peregrinación del chico sin color”

  1. Me gusto la introduccion del libro ” La Peregrinacion del chico sin color” leer todo el libro debe ser muy entretenido.
    Gracias . Saludos

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