Christina Rossetti, la poeta oscura del prerrafaelismo

Christina Rossetti, la poeta oscura del prerrafaelismo

Por Cristina de @abrirunlibro

Christina Rossetti fue una de las poetas más importantes del siglo XIX junto con Elizabeth Barrett. Se dice que formó parte del movimiento prerrafaelita aunque debe asociarse más a la época y a que su hermano fue unos de los fundadores de la Hermandad ya que Christina Rossetti, por su carácter o por su condición de mujer, no perteneció a dicha asociación. 

Nacida en Londres un 5 de diciembre de 1830, fue hija de Gabriele Rossetti poeta italiano exiliado en Inglaterra, y de Frances Polidori —hermana de John Polidori, el autor de la novela de The Vampyre, médico personal de Lord Byron y supuesto amante (ver aquí)—. Tuvo tres hermanos: María, Dante y William, todos grandes artistas o escritores, destacando de entre todos ellos Dante Gabriel Rossetti, poeta y pintor, fundador de la Hermandad prerrafaelita junto con John Everett Millais y William Holman Hunt. 

La infancia y juventud de Christina Rossetti fue aparentemente feliz aunque años después, analizada la obra por un reconocido biógrafo, es posible que no fuera así. Estudió en el hogar familiar —algo habitual en la época victoriana—, de la mano de su madre Frances Polidori que ya había ejercido anteriormente de institutriz. De carácter tímido y tempestuoso hasta bien entrada la adolescencia, Christina fue educada en un ambiente muy religioso —la familia pertenecía a la Iglesia Anglicana—, ambiente que influiría en toda su obra. Enseguida demostró grandes dotes narrativas y a los siete años de edad escribió el primer poema.

En 1843, el padre, Gabriele Rosseti, caería gravemente enfermo por lo que tendría que abandonar la enseñanza y la familia entró en un estado económico muy delicado. Frances y su otra hija, María, empezarían a ejercer como institutrices. William se emplearía en la administración y Dante seguiría con su carrera artística. Christina hubo de quedarse al cuidado de su padre enfermo y dos años después, en 1845, ella misma entraría en un estado enfermizo y con unos síntomas asociados a la depresión. Su poesía se ve influenciada por la enfermedad y escribe sobre sueños alucinatorios que podrían encubrir según su biógrafo Jan Marsh, abusos sexuales por parte del padre. En la obra de Rossetti, siempre según Marsh, se observa una larga lucha interior en conflicto a causa de la religión, la ambición y la obligación familiar. 

A los dieciséis años Christina Rossetti ya había escrito más de cincuenta poemas. Su abuelo Polidori publicó en privado una colección titulada «Versos» de clara inspiración gótica basada en escritores como Matthew Lewis — El Monje (1796)—, o Ann Radcliffe —Los misterios de Udolfo (1794)—, aunque su trabajo más conocido es «Goblin Market and Other Poems» (1862) con el que cosecharía grandes éxitos. Goblin Market, un poema narrativo destinado a un público infantil donde se hablará de las diabluras cometidas por dos hermanas con unos duendes, son poemas que han sido abundantemente analizados debido a su complejidad y donde se asegura que disponen de un gran componente sexual al describir motivos como la tentación, el placer o la muerte. El primer volumen de «Goblin Market and Other Poems» fue ilustrado por su hermano Dante Gabriel Rossetti. 

A lo largo de su vida, Rossetti seguiría escribiendo poesía y prosa básicamente infantil o religiosa. Pudo casarse en diversas ocasiones pero el rechazo a los pretendientes se debía, o así ha quedado reflejado, a diferencias religiosas. Fue voluntaria durante diez años en la prisión de Highgate ayudando a prostitutas. Murió en 1894 de un cáncer de mama y sus restos se encuentran enterrados en el Cementerio de Highgate. 

Uno de los poemas más conocidos de la obra de Rossetti es «Cuando esté muerta, mi amor»When I Am Dead, My Dearest—. Un poema simbólico con claros matices románticos. En versión de Luis López Nieves el poema dice así: 

 

«Cuando esté muerta, mi amor,

No cantes tristes canciones para mí,

No plantes rosas en mi cabeza

Ni sombríos cipreses:

Sé la hierba verde sobre mí,

Con rocíos y gotas mójame;

Y si te marchitas, recuerda;

Y si te marchitas, olvida.

Ya no veré las sombras,

No sentiré la lluvia,

No escucharé al ruiseñor

Cantando su dolor:

Y soñando a través del crepúsculo

Que no crece ni desciende,

Felizmente podría recordar,

Y felizmente podría olvidar».

Fuentes Poetry FundationThe Victorian Web, Ciudad Seva.

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