Elizabeth Siddal, un pájaro de alas rotas

Elizabeth Siddal, un pájaro de alas rotas

Por Cristina de @abrirunlibro

La vida y leyenda de Elizabeth Siddal ha hecho correr innumerables ríos de tinta. Modelo de pintores prerrafaelitas —fue la musa de la famosa Ophelia del pintor John Everett Millais o la Beata Beatrix del artista, y también esposo, Dante Gabriel Rossetti—, Elizabeth Siddal, además de una bella mujer, fue también poeta. 

Nació en un 25 de julio de 1829 en el seno de una familia de la que hoy llamaríamos de clase media. Desde muy pequeña se interesó por la poesía —cuentan que abriendo un paquete de mantequilla envuelta en papel de periódico descubrió unos versos de Lord Tennyson que la maravillaron—, y empezó a escribir a una edad muy temprana. Fue la mayor de cinco hermanos siendo educada en casa. Trabajando como modista en una tienda de sombreros de Londres, fue descubierta por el pintor Howell Deverell para el que posaría en el cuadro “Noche de Reyes”, 1850, basado en la obra de Shakespeare. 

Detalle de Elizabeth Siddal del cuadro “Noche de Reyes” de Howell,1850, basado en la obra de Shakespeare.

Pronto sería una de las modelos favoritas de los prerrafaelitas. Su porte digno, alta y muy delgada —se dice que sufría anorexia nerviosa—, y su cabello cobrizo, despertó la curiosidad en los pintores de la Hermandad. Allí conocería a John Everett Millais y a Dante Gabriel Rossetti con el que terminaría casándose. 

Se sabe que al inicio pudo compaginar su trabajo de modelo con el de la sombrerería. Elizabeth Siddal —en realidad se llamaba Elizabeth Eleanor Siddall pero Dante Gabriel Rossetti decidió acortar una “l”—, fue una mujer a la cuál la vida le sonreía aparentemente pero a la que un cúmulo de sucesos trágicos haría que su existencia se tambaleara alcanzando un infortunado final. Mientras posaba para la obra del pintor John Everett Millais, Ophelia, 1852, y encontrándose vestida y sumergida en una bañera con agua calentada únicamente por unas velas debajo de la tina, enfermó de neumonía. Parece ser que fue en ese momento cuando Elizabeth empezó a tratarse con láudano. 

El idilio con Rossetti no fue fácil. Después de casi diez años de relación intermitente y turbulenta contrajeron matrimonio.

“Beata Beatrix”, 1870, del pintor Dante Gabriel Rossetti. La obra fue creada después de la muerte de Elizabeth Siddal y a partir de bocetos.

Fue el propio Rossetti quien la alentó a seguir escribiendo poesía y pintar. En aquella época dejó de ser modelo para otros artistas posando exclusivamente para él pero los continuos devaneos del pintor con otras mujeres y el nacimiento de una hija muerta hizo que Siddal cayera en una grave depresión aumentando su adicción al láudano. Moriría en febrero de 1862 a causa de una sobredosis. Contaba 33 años de edad. 

Rossetti, desconsolado, decidió enterrar el cuerpo de Siddal con los versos que le había escrito en vida pero siete años más tarde se arrepintió y exhumó el cadáver para recuperar el manuscrito y publicarlo. Y es aquí cuando empieza la leyenda sobre la musa prerrafaelita ya que corrió el rumor de que el cuerpo de Elizabeth se encontraba incorrupto y que su hermoso cabello cobrizo había crecido de tal manera que ocupaba todo el ataúd. (Existe la teoría de que Bram Stoker, el autor de Drácula, se basó en la figura de Siddal para crear el personaje de Lucy Westenra).

Una vida trágica para una mujer ignorada que aunque amante del arte, fue ese mismo arte quien la destruyó. Los versos góticos que dejó destacan por ser poemas sombríos y en “Agotada”, Worn Out, un poema de amor, puede observarse la angustia que la atenazaba. 

Tus fuertes brazos me rodean,
Mi cabello se enamora de tus hombros;
Lentas palabras de consuelo caen sobre mi,
Sin embargo mi corazón no tiene descanso.

Porque sólo una cosa trémula queda de mí,
Que jamás podrá ser algo,
Salvo un pájaro de alas rotas
Huyendo en vano de ti.

No puedo darte el amor
Que ya no es mío,
El amor que me golpeó y derribó
Sobre la nieve cegadora.

Sólo puedo darte un corazón herido
Y unos ojos agotados por el dolor,
Una boca perdida no puede sonreír,
Y tal vez ya nunca vuelva a reír.

Pero rodéame con tus brazos, amor,
Hasta que el sueño me arrebate;
Entonces déjame, no digas adiós,
Salvo si despierto, envuelta en llanto.

 

Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Highgate y hoy reposa junto otros miembros de la familia Rossetti y, entre ellos, el de Christina Rossetti de quien hablé recientemente aquí.

Fuentes lizziesiddal.com , preraphaelitesisterhood , El Espejo Gótico

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