La voz de los árboles

La voz de los árboles. Tracy Chevalier. Traducción de Juanjo Estrella. Duomo Ediciones.

Por @latitaquelee

La mayoría de nosotros conoce a Tracy Chevalier por su obra más famosa “La joven de la perla” y aunque a esa novela la siguieron otras ocho —recientemente  se ha publicado “New Boy” obra inspirada en el Otello de Shakespeare y que aún no la tenemos aquí traducida—, ninguna alcanzó la fama de aquella bella historia que exploraba la relación entre la sirvienta Griet y el pintor barroco Johannes Vermeer.

En aquella exitosa ocasión la escritora americana se inspiró en el retrato titulado “La joven con la perla” que el pintor holandés inició en el 1665. El cuadro —que podéis admirar si pasáis por la Haya—, se recrea en la mirada de una misteriosa muchacha, también conocida como la Mona Lisa del Norte, adornada con un turbante azul y luciendo la famosa perla. En esta ocasión, para “La voz de los árboles”, Chevalier se ha inspirado en un capítulo dedicado a las manzanas extraído de un libro de botánica que hablaba del pionero y héroe popular estadounidense Johnny Applessed,  y es que de eso va la cosa: de manzanas, de naturaleza, de árboles y de colonos americanos.

La numerosa familia Goodenough, que hasta ahora ha sobrevivido en las fértiles tierras de la Nueva Inglaterra del siglo XIX, se ve obligada a desplazarse hacia el oeste en busca de un nuevo asentamiento donde instalar a sus cinco hijos. Para reclamar el territorio, James, el padre de la familia, debe sacar adelante unos cincuenta árboles, tarea complicada especialmente en las difíciles y fangosas tierras del Pantano Negro de Ohio. Pero a las dificultades técnicas se añade otra, más terrible aún, la guerra continua que mantiene con su perturbada esposa Sadie, una mujer enganchada a la sidra que producen algunos de sus manzanos y que ha visto morir ya a cinco de sus hijos.

  Las duras condiciones del día a día de los colonos en ese inmenso país, que aún está en formación, es lo que veremos mientras James y Sadie se emplean en cuerpo y alma a librar su guerra particular. La naturaleza, a menudo dista mucho de ser una aliada, y el cultivo y cuidado de los manzanos de la familia —con denominación de origen incluida—, acaba siendo todo un arte. Un arte que Robert, el hijo más espabilado de Sadie, parece absorber con entusiasmo.

La novela da un giro cuando sitúa el foco de la acción en Robert. Aquí de golpe se acelera rompiendo el ritmo de la narración. Las aventuras y desventuras del hijo espabilado pasan en un primer momento muy rápido, apenas se esbozan en algunas cartas que éste envía a la familia mientras recorre un país de Este a Oeste. Un gran país repleto de buscadores de oro, de cazafortunas, delincuentes y por suerte suya, de tratantes de plantas. Aquí hay que hacer un inciso y anotar que los botánicos y comerciantes de plantas John Chapman y  William Lobb, son personajes reales que Tracy Chevalier, tras una cuidada investigación, ha introducido en su novela.

Si bien es verdad que la idea de entrar en la conquista del Oeste de la América anterior a su guerra civil a través de una familia de colonos resulta a priori muy interesante, la novela no llega a cumplir del todo las expectativas debido a las descripciones meticulosas de la exuberante naturaleza con la que cuenta el país americano. Las largas explicaciones sobre ciertos procesos botánicos, ralentizan una historia que te atrapa y te suelta de forma intermitente.

***

Tracy Chevalier creció en Washington. Se mudó a Inglaterra a los 22 años y trabajó durante un tiempo como editora. En 1994 se graduó en la Universidad de Anglia del Este con un máster de escritura creativa. Su novela La joven de la perla es un bestseller internacional. Fue adaptada al cine, con una película que estuvo nominada al Óscar y cuyos protagonistas son Colin Firth y Scarlett Johansson; también se llevó al teatro para el West End. Sus siguientes novelas han sido aclamadas por la crítica y gozan de un gran éxito entre los lectores.

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