Dailan Kifki

Dailan Kifki

Por Liliana Souza.

El 1° de febrero de 1930, una espléndida mujer, resolvió que la vida y sus muchos nacimientos, confirman que la muerte, no mata. Dicen que el pasado es un acto de creación. Sin embargo, la memoria como figuritas de papel para recortar y armar, redescubre y organiza. La memoria, con pequeños resplandores amplía puntos de mira.

«en el país de Nomeacuerdo doy tres pasitos y me pierdo»

En el país de la buena literatura, María Elena Walsh, no se ha perdido. Como auténtica juglar, recitó, cantó, denunció. ¿Qué más? Fue poeta, escritora, música, cantautora, compositora. ¿Qué más?

La rebeldía, el desencanto, su amor a la naturaleza y a los niños quedaron reflejados en poemas, novelas, cuentos, canciones, ensayos y artículos periodísticos. ¿Qué más?

Entre su vasta obra, recomiendo “Dailan Kifki”, uno de sus libros infantiles más reconocidos. La primera edición data de 1966, pero fue republicado en infinidad de ocasiones.

Los escritores nunca dejan de jugar con la forma, el soporte. Nunca dejan de inventar. María Elena, tampoco.

Dailan Kifki es un elefante, tan grande como se pueda imaginar. Alguien lo abandona en la puerta de una casa y desde el primer párrafo, cambia absolutamente la vida de quienes la habitan. ¿Qué más?

La historia desborda ternura, aún en las situaciones desopilantes. Sus cuarenta y ocho capítulos, mezclan lo cotidiano con la fantasía. ¿Qué más?

« … fui corriendo a la carpintería. Golpeé bien fuerte y apareció el carpintero, con su preciosa barba de viruta que le llegaba hasta el ombligo.

—Buenos días, señor carpintero -le dije-, vengo a ver si para esta tarde puede hacer unos cuantos muebles para mi familia.

—¿Usted está loquita? -me contestó.

—No, señor carpintero, le pagaré el doble si es necesario.

—Je -dijo el carpintero-, ¿y la madera, eh?

— Bueno, supongo que usted, como buen carpintero, tendrá madera.

—Je -volvió a decir-, no hay madera.

— No me diga … ¿no hay madera?

—No hay. Y el carpintero se me acercó, tanto que me pinchó la oreja con la barba, y me dijo: _ ¿Usted sabe de dónde se saca la madera?

— Por supuesto -le contesté-, de los árboles.

—Je, ¿y dónde están los árboles?

— Por todas partes, en los bosques, en las calles, en …

—Je, pero si usted corta los árboles sin permiso, viene el policía y … chas chas.

— ¿Y entonces qué hacemos, señor carpintero? -le pregunté-. ¿De dónde sacamos la madera?

No me contestó, pero me condujo a su taller. Encendió un farol, levantó una tabla del piso y sacó un cofre. Adentro del cofre había una caja. Adentro de la caja había otra caja. Adentro de esa caja había un portafolios. Adentro del portafolios había una cartera. Adentro de la cartera había un estuche de terciopelo. Adentro del estuche de terciopelo había un monedero. Adentro del monedero había un paquetito de papel de seda. Adentro del paquetito de papel de seda había un poroto. El carpintero lo lustró un poco con la manga y me lo tendió.

— ¿Y qué hago con este poroto, señor carpintero?

— ¿Cómo qué hace? ¡Lo siembra!

— ¿Lo siembro? ¡Y para qué, se puede saber?

— ¡Cómo para qué? Del poroto saldrá un brote y del brote una ramita, de la rama saldrá un tronco y del tronco un arbolito y allá arriba, muy arriba, cantarán los pajaritos.

— ¡Pero señor carpintero -le dije angustiada-, cuando el árbol crezca y tenga pajaritos nos va a dar lástima cortarlo para hacer madera!

— Je, qué le vamos a hacer, si quiere madera, plante el poroto. Y me cerró la puerta en la nariz …»

El texto amerita acercarlo a nuestros chicos que, ávidos de leer y leer, quieran ser atrapados por personajes y desventuras. La belleza ensancha sus corazones en amplitudes. ¿Qué más?

Dicen que el pasado es un acto de creación. Dicen que el 10 de enero de 2011, una espléndida mujer, resolvió que el estar o el no estar, no significa dejar un lugar vacío.

Dicen que María Elena Walsh, murió. En el país del Nomeacuerdo, doy tres pasitos y la encuentro. ¿Qué más?

***

Liliana Souza nació en 1958,  en Avellaneda. Actualmente reside en Don Bosco, Quilmes, Pcia. Buenos Aires, Argentina y donde coordina un Taller Literario.

Como poeta obtuvo 19 primeros premios nacionales,  y  reconocimientos en España y EE.UU.

Sus trabajos se incluyen en antologías, diarios, revistas y sitios web. También en libros publicados en Méjico y España.

Difundió poesía editando los espacios “Quilmespoesía”,  “poemás”  y  “poemás o menos”,  con el auspicio de la Universidad Nacional de Quilmes y Biblioteca Pública José Manuel Estrada.

Colabora con Agenda del Sur, Diga 33,  Paloma y La palabra que sana,  escribiendo artículos sobre literatura.

En 2010 publicó “esa otra forma”.

En 2012 “cuarto de costura”.

En 2015 “la doliente”.

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