Un misterio de altos vuelos

Un misterio de altos vuelos. Kerry Greenwood. Traducción de Esther Cruz Santaella. Ediciones Siruela.

Por Cristina de @abrirunlibro

Segunda aventura de la estilosa detective de los años 20, Phryne Fisher, a la que conocimos en Una detective inesperada. Una detective ya no tan aficionada y que se ha creado una gran reputación después de resolver su último caso. Alojada aún en el hotel Windsor en Melbourne, Phryne decide iniciar su andadura como detective profesional y comprar una casa para instalarse, ¿quién sabe si definitivamente?, con su doncella Dot en el “221B The Explanade, St Kilda”—la letra B es un añadido de Phryne a la dirección ya que la protagonista escoje expresamente esa residencia por hallarse en el número 221 de la calle. Encontraremos un par de guiños más, muy ligeros, a Sherlock Holmes ya que no hay que olvidar que Phryne Fisher aunque australiana, ha vivido en Londres. Por lo demás, ahí terminan las semejanzas con Holmes excepto en un intelecto fuera de lo común—.

Un misterio de altos vuelos — Flying Too High, publicada originariamente en 2005—, es como ya comenté la segunda entrega de la saga de Phryne Fisher que Siruela ha tenido a bien de publicar aquí. Aunque la serie originariamente cuenta con veinte títulos, incluidos Una detective inesperada y Un misterio de altos vuelos, es de agradecer que la editorial haya decidido, de momento, publicarlos seguidos y sin hacer ningún salto cronológico. Crucemos los dedos para que siga así.

El libro se inicia con el secuestro de una niña de seis años cuando ésta se escapa de casa para ir a comprar dulces. 

Candida Alice Maldon estaba portándose mal. En primer lugar, no le había dicho a nadie que se había encontrado  una moneda de tres peniques en la calle. Segundo, no le había mencionado a nadie de la casa que iba a salir, porque sabía que no la dejarían. Y tercero, como se le había caído un diente, se suponía de todos modos que no debía comer caramelos.

Este es un inicio diferente a su predecesora donde la novela empezaba con el robo de una joya durante una fiesta en Londres y donde Phryne descubría al culpable y el lugar del escondrijo. A continuación, e instalada en el hotel Windsor de Melbourne, se iniciaba la verdadera trama. En Un misterio de altos vuelos los dos enigmas —el secuestro de Candida y el asesinato de William McNaughton—, no tienen un claro valor específico dentro del libro ni tampoco sabremos cuál de ellos tiene más peso en la novela porque los dos son importantes. Además, disponen ambos de componentes lo bastante oscuros como para que el lector no pase sencillamente por encima haciendo una lectura sólo de entretenimiento. La pedofilia, el abuso sexual y el asesinato, estarán muy presentes en esta novela.

Divertida, inteligente e intrépida Phryne. La autora Kerry Greenwood ha diseñado muy bien a su personaje reflejando en la protagonista el que fue el inicio de «la nueva mujer»: la elegancia e importancia de la imagen —fue la época dorada de Coco Chanel—, y mostrando a una muchacha emancipada, liberada y activa, rompiendo con los antiguos moldes del papel de la mujer en la I Guerra Mundial. 

Las novelas de Phryne Fisher se leen con agradecimiento. La narrativa es cuidada, los enigmas están bien resueltos, y las aventuras del personaje principal —en ocasiones algo desmesuradas—, ofrecen un buen pasatiempo con sus excentricidades. Aunque no es necesario leer por orden ya que todo queda cerrado en las dos primeras entregas, sí encontraremos personajes que repiten como son Bert, Cec, Dot y, evidentemente, Phryne.

Un misterio de altos vuelos es una novela fresca de una detective privada que tanto conduce un rojo Hispano-Suiza como hace acrobacias pilotando un Tiger Moth. Una nueva mujer que sabe aprovechar cada segundo de su vida sin escatimar ni lujos ni amantes y que además puede ser una gran investigadora. Soñar es divertido con Phryne Fisher.

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Kerry Greenwood (Footscray, Melbourne, 1954), ha escrito veintisiete novelas. Además de las aventuras de la saga de Phryne Fisher (de la que Siruela ha publicado Una detective inesperada), adaptada con gran éxito a la pequeña pantalla, es autora de la serie Delphic Women. Cuando no está escribiendo, ejerce co­mo abogada en la Comisión de Ayuda Legal de Australia.

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