Mi querido asesino en serie

Mi querido asesino en serie. Alicia Giménez Bartlett. Ediciones Destino.

Por @latitaquelee

La Bartlett nos obsequió, para acabar el año 2017, con una nueva entrega de la saga Petra Delicado, concretamente, la undécima novela que protagonizan esta excéntrica inspectora de la Policía Nacional y su quijote particular, el subinspector Fermín Garzón. En esta ocasión ambos agentes, en colaboración con la policía autonómica, deberán resolver una serie de asesinatos que tienen como víctimas a mujeres solitarias.

En el fajín que adornan ahora casi todos los volúmenes, la Editorial Destino rezaba: “Petra Delicado vuelve a lo grande. Su mejor caso.” Si bien resultaría demasiado subjetivo afirmar que es el mejor caso de Petra, —para gustos los colores—,  sí puedo asegurar que la trama de esta novela detectivesca está tan bien montada que hasta las páginas finales no tendremos claro quién es el culpable de los escabrosos crímenes.

Para los que no conozcan aún a este potente personaje femenino ahí va un breve resumen. Petra apareció en nuestras vidas en el año 1996 con el caso Ritos de Muerte, fue en ese momento cuando le presentaron a su subordinado, el subinspector Fermín Garzón. Este hombre, recién llegado de Salamanca, mostraba un carácter tan dispar al de ella que inevitablemente estaban condenados a complementarse. Petra entraba pisando fuerte en un género donde la mujer acaparaba los papeles secundarios, era la amante descarada, la esposa del policía, la víctima o la prostituta. Giménez Bartlett rompió con esa tendencia y colocó a una mujer al mando de la historia, una detective dura y arisca —de ahí le viene el Petra— pero también sensible —de ahí el Delicado—. 

En esta última entrega nos encontramos con una Petra que ya ha cumplido los cincuenta, y aunque parece que se conserva bien —no tenemos descripción física de la protagonista—, notamos como empieza a preocuparse por los inevitables “efectos secundarios” que acarrean los años. Casada con un arquitecto bien parecido que conoció en el séptimo libro de la saga, parece que la estabilidad sentimental, después de dos matrimonios fallidos, está servida. Sin embargo no resulta fácil compaginar la vida familiar con los problemas laborales y los horarios imposibles de la inspectora. Al igual que muchas mujeres profesionales mantener el listón alto en las dos facetas de la vida es un reto agotador. Es aquí, en el aspecto familiar de Petra, cuando es más Delicado, en la intimidad de su hogar, en el búnker donde intenta desconectar de los horrores de los que es testigo a todas horas.

El amor, el sexo y la pasión suelen ser el leitmotiv de los casos de la Bartlett. En esta ocasión la cosa también va por ahí. Una serie de mujeres aparecen asesinadas en Barcelona siguiendo, aparentemente, un mismo patrón: el rostro desfigurado a navajazos y una carta de amor despechado colocada encima del cuerpo. Las mujeres tenían algo en común: todas estaban solas y querían dejar de estarlo. Da pie, esa condición de las víctimas, para hablar de la soledad en todas sus formas, del miedo y de la debilidad que a menudo la acompañan. Petra encuentra fácilmente lo paradójico que resulta estar solo en una gran ciudad en permanente ebullición.

Nuestra pareja de policías nacionales tendrá que compartir, en esta ocasión, el caso con los mossos de escuadra. La rivalidad entre los diferentes cuerpos policiales está latente en todo el caso, pero por encima de lo general siempre manda lo particular. Aquí lo particular es el mosso puesto al cargo de la investigación: Roberto Fraile, un agente comedido y reservado que arrastra un drama familiar importante.  El joven deberá bregar con una Petra destronada, que a veces va por libre y que es capaz de replicarle hasta al jefe. Los años que Petra y Fermín llevan juntos ha afianzado una relación más que profesional, el humor, a veces simplón, y los chascarrillos que surgen de la confianza, tienen esta vez un espectador que, si bien al principio se escandaliza por las salidas de tono de la pareja, acaba, como nosotros, abducido.

Petra y Fermín son de otra generación —Fermín de otra más—, y eso se nota en toda la novela. Más tradicionales, más pacientes pero, sobre todo, más conscientes de las cosas verdaderamente importantes de la vida. Saber relativizar es un arte en extinción y estos dos no se dejan avasallar por el ruido y la inmediatez del mundo dos punto cero. El cuerpo a veces manda y no resulta fácil cambiar las costumbres adquiridas. Petra y Fermín son de café copa y puro, de cervecita a media mañana y de estofado de lentejas, en esos momentos se dejan ir, nos divierten y se nos dan y eso ni siquiera un asesino, aunque sea en serie, lo puede cambiar.

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Alicia Giménez Bartlett (Almansa, Albacete, 1951) ha publicado, entre otras, las novelas ExitUna habitación ajena (Premio Femenino Singular 1997), Secreta PenélopeDías de amor y engaños, el gran éxito Donde nadie te encuentre (Premio Nadal de Novela 2011) y Hombres desnudos (Premio Planeta 2015). También ha cultivado el ensayo con obras como El misterio de los sexos y La deuda de Eva. Con la serie protagonizada por la inspectora Petra Delicado se ha convertido en una de las autoras españolas más traducidas y leídas en el mundo: Ritos de muerteDía de perrosMensajeros en la oscuridadMuertos de papelSerpientes en el paraísoUn barco cargado de arrozNido vacíoEl silencio de los claustrosNadie quiere saber y Crímenes que no olvidaré. Ha recibido los prestigiosos premios Grinzane Cavour en Italia, Raymond Chandler en Suiza y Pepe Carvalho en Barcelona.

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