«Una loca»

«Una loca»

Por Liliana Souza.

En abril. En un día determinado, el 21. En un año preciso, 1930. Nace en San Pablo, Brasil, quien generó una obra excitante que estimula los sentidos con una variedad notable de tonos y registros. Y en ese juego con las tonalidades, se extiende un espacio para lo poético. Su nombre: Hilda Hilst.

«Somos iguales a la muerte. Ignorados y puros. Y mucho después (cuando el cansancio brote de nuestras alas) seremos pájaros blancos en procura de un Dios».

Hilda cuenta que sus poemas surgen ante la necesidad de nacer. Creo, que al decir de Fernando Pessoa, nacen de su ambición de estar sola. Porque también cuenta que a sus 33 años, se recluye en su Casa del Sol, donde suele hospedar a amigos relacionados con las artes. Se recluye, a escribir incesantemente con el fin de crear una verdadera obra literaria. Se mantiene a resguardo y reniega de vida social para entregarse por entero a la palabra. Poeta, dramaturga y cronista. Su primer libro de poemas “Presagio” data de 1950. El último “De amor”, de 1999. En 2001, la editorial brasileña Globo, decide publicar su obra completa. En 2014, una editorial argentina, traduce y publica “Cartas de un seductor” y “La obscena señora D”. Recibe los más importantes premios literarios de Brasil. En 1962, Premio PEN Clube de San Pablo. En 1969, Premio Anchieta. La Asociación Paulista de Críticos de Arte le otorga, en 1977, Mejor libro del año y en 1981, Gran Premio de Crítica. En 1984 y 1993, Premio Jabuti. En 1985, Premio Cassiano Ricardo. En 2002, Premio Moinho Santista, en categoría poesía.

 

 

Hilda Hilst es un cuerpo en carne viva que oscila entre delirio, soledad y amor. Transgresora al límite. Conviene leerla para abordar un mapa literario complejo y raro, en el que sonidos, vocablos e imágenes se entrelazan armoniosamente. Lo sagrado y lo profano. Lo trascendental. La difícil relación entre Dios y los hombres.

«Cuando era joven ya escribía bien. Los críticos decían que no era posible que una mujer bella y joven escribiera de esa forma. Ahora que estoy vieja y fea, dicen que mis textos son de difícil acceso, que soy una loca».

Una loca, imposible. A modo de brújula sobre el mérito y la permanencia de las obras, digo que su figura se llena de aire, de sol. De rumores, reverberaciones y ecos. Como los últimos días en Casa del Sol, al escribir sin cesar y celebrar el fin de la vida. En febrero. En un día determinado, el 4. En un año preciso, 2004. Muere una autora de culto. Su recuerdo cabe en una sola lágrima.

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Liliana Souza nació en 1958,  en Avellaneda. Actualmente reside en Don Bosco, Quilmes, Pcia. Buenos Aires, Argentina y donde coordina un Taller Literario.

Como poeta obtuvo 19 primeros premios nacionales,  y  reconocimientos en España y EE.UU.

Sus trabajos se incluyen en antologías, diarios, revistas y sitios web. También en libros publicados en Méjico y España.

Difundió poesía editando los espacios “Quilmespoesía”,  “poemás”  y  “poemás o menos”,  con el auspicio de la Universidad Nacional de Quilmes y Biblioteca Pública José Manuel Estrada.

Colabora con Agenda del Sur, Diga 33,  Paloma y La palabra que sana,  escribiendo artículos sobre literatura.

En 2010 publicó “esa otra forma”.

En 2012 “cuarto de costura”.

En 2015 “la doliente”.

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