Yo fui Johnny Thunders

Yo fui Johnny Thunders. Carlos Zanón. RBA.

yo-fui-johnny-thundersCarlos Zanón, Barcelona 1966, es poeta, novelista, guionista, articulista y crítico literario. Publicó sus primeros poemas a principios de los ochenta y ha editado hasta la fecha cinco volúmenes elogiados por la crítica especializada: El sabor de tu boca borracha (1989), Ilusiones y sueños de 10.000 maletas (1996), En el parque de los osos (2001), Algunas maneras de olvidar a Gengis Khan (Premio Valencia de Poesía 2004) y Tictac tictac (2010), además de haber aparecido en varias antologías.

Como novelista, debutó en 2008 con la obra Nadie ama un hombre bueno, a la que siguió un año después Tarde, mal y nunca (Premio Brigada 21 a la Mejor Primera Novela Negra 2010) y No llames a casa (2012).

Es también colaborador habitual en varios medios de comunicación y letrista, destacando sus temas para Alicia Golpea, grupo del cual fue integrante durante la primera mitad de los noventa.

Sinopsis

Francis, Mr. Frankie, decide regresar al lugar donde vivió las primeras cosas, su barrio. Se marchó de allí persiguiendo su particular sueño de rock’n’roll, que le llevó a acariciar con la punta de sus dedos una fama tóxica y efímera. Ahora Francis vuelve para dejar atrás la miseria y la drogadicción. Pero su viejo barrio son ruinas por donde aún deambulan su padre, su medio hermana, su primera novia y algún que otro amigo. Francis quiere empezar de nuevo y hacer las cosas bien. El problema son los atajos, las canciones de tres minutos, la imposibilidad de olvidar quién fue. Para Francis la línea recta es la distancia más retorcida entre dos puntos. De momento, sus facturas y sus noches no suele pagarlas él, pero esa situación no puede alargarse mucho más. Va a necesitar algo más que promesas para salir adelante. Eso sí, en una ocasión fue Johnny Thunders.

Esta vibrante novela, traspasada por la poesía de los perdedores, retrata una Barcelona poblada de personajes que buscan desesperadamente una oportunidad que les permita ser alguien.

Reseña

Dura. Muy dura. Y buena. Demasiado buena. Sí. Porque Yo fui Johnny Thunders me ha dejado huérfana. Porque quería más de Mr. Frankie, yonqui perdedor. Porque me han dolido hasta las pestañas y no de leer, sino de las bofetadas que he recibido frase tras frase de esta novelaza de Carlos Zanón.

Me he zampado la novela de un tirón. Así. ¡Pim, pam! Sin respirar. He hecho aquello que siempre digo que no se debe hacer. Impaciente por saber más. Por seguir con el chico rock’n’roll.

Grande, muy grande, Mr. Frankie.

Y después que nos digan que es difícil definir la novela negra como género.  Y un cuerno. Primero lean a Zanón. Y después hablamos.

Francis, ahora ex-yonqui y músico en los 80, vuelve a su barrio de Horta-Guinardó en Barcelona. Para recuperar lo que perdió; olvidar quién fue: las drogas, los  recuerdos. Olvidar que él fue Mr. Frankie. Que fue grande y que hasta tocó con Thunders en el Màgic. Pero ahora, con casi cincuenta años, desea ser alguien honesto; no consumir drogas. Tener un trabajo. Recuperar a sus hijos. Pero sabe que va a ser muy difícil. En su día, tomó el camino equivocado.

Habértelo pensado antes, Francis.

Novela desesperanzada con una narrativa lírica aplastante. Llena de fuerza, desesperación y música. Libro que nos lleva a una Barcelona que no es la que nos quieren vender, sino esa Barcelona de muertos vivientes haciendo cola en los contenedores al cierre de los supermercados. Esa Barcelona de barrios que no levantan cabeza. Esa Barcelona rota. Esa.

Y ahí, Carlos Zanón, es donde ha construido Yo fui Johnny Thunders. Feroz. Salvaje. Incuestionable. Libro que gustará mucho a unos pocos, bastante a muchos y algo al resto. Porque esto es novela negra; sin frases delicadas y sin nostalgias sino con lo que hay. Que es mucho. Un libro del que no puedes escapar al igual que Mr. Frankie no puede escapar de su pasado. Ni tampoco Marisol. Ni Paco.

Y ahora, sentada delante del ordenador, reflejando todo aquello que me pasa por la cabeza, sé que acabo de leer lo que posiblemente será una de las mejores novelas de este año. Que el listón está allí arriba; muy arriba. Y que me siento desamparada Sr. Zanón.

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