Marley estaba muerto

marley_estaba_muertoMarley estaba muerto. Carlos Zanón. RBA, serie negra.

Por Cristina de @abrirunlibro

Carlos Zanón es poeta, novelista, guionista, articulista y crítico literario. Publicó sus primeros poemas a principios de los ochenta y ha editado hasta la fecha seis volúmenes elogiados por la crítica especializada entre los cuales destacan: Algunas maneras de olvidar a Gengis Khan (Premio Valencia de Poesía 2004), Rock’n’roll y la antología Yo viví aquí.

Como novelista, debutó en 2008 con la obra Nadie ama un hombre bueno. RBA ha publicado Tarde, mal y nunca (2009, Premio Brigada 21 a la Mejor Primera Novela Negra del Año. No llames a casa (2012, Premio Valencia Negra a Mejor Novela del Año), Yo fui Johnny Thunders (2014, Premio Salamanca Negra Mejor Novela del Año 2014, Premio Novelpol 2015 y Premio Dashiell Hammet 2015), y Marley estaba muerto (RBA, octubre 2015). Sus novelas han sido traducidas y publicadas en Estados Unidos, Alemania, Francia, Holanda e Italia.

Sinopsis

En la actual Barcelona hay personas que deambulan sin rumbo por las calles de una ciudad que ha dejado de pertenecerles. Una serie de historias que se engarzan entre sí formando el dibujo de una Navidad de dudoso fulgor, con más sombras que luces.

Reseña

¿Quién hubiera dicho que Leonard Cohen me iba a sobrevivir? (“Gotham y Gotham”, relato 1).

A Carlos Zanón no le importa entrar a matar al espíritu de la Navidad —ni al lector—, desde el primer capítulo con cualquier frase como la anterior y donde una persona, muchísimo más joven que Leonard Cohen, puede morir injustamente en la época de Navidad. En Marley estaba muerto las fiestas navideñas se pueden convertir en la peor pesadilla cual fantasma de Jacob Marley visitando al Scrooge de Dickens como ocurre en “Marley estaba muerto. Cuento de Navidad con espectros”. Un Jacob Marley ni vivo ni muerto en la plaza de Sant Felip Neri en el Barrio Gótico de Barcelona. Un barrio ni gótico ni moderno sino una invención más de una urbe donde Carlos Zanón reinventa sus propios cuentos y los ambienta en un lugar que tiene mucho de fake, de espejismo y de sueños rotos.

Los relatos de una gente anónima se entrecruzan para hablarnos de crimen, de deseos, de miedos y de tristezas; el autor sabe hacerlo sin piedad transformando incluso nuestros anhelos más íntimos en los peores sueños y convertir unas fiestas alrededor de una mesa en algo que nunca más vamos a volver a desear por aquello que no sea que se cumpla como ocurre en “La mesa de los cuatro Lázaros”. La ciudad estará resacosa de festejos navideños y poblada de historias negras en la Barcelona que tan bien le sienta al escritor y viceversa; un lugar donde sonará la música a todo gas aunque no sean villancicos sino Morrissey, Dire Straits, Elvis Presley, Walter Salas-Humara, o a The Beatles entre otros. 

La Pregunta.

—¡Va, joder!

¿Preparado?

¡Sí!

—¿Lennon o McCartney?

La muerte rondará a los personajes en cualquier momento, en cualquier distrito y de cualquier manera en forma de adicción, de soledad y hasta incluso de amor como ocurre en la pizzería Lord Byron:

No quiere mejores ropas o zapatos […] Sólo quiere algo suyo en medio de esta ciudad terrible […] Sólo la quiere a ella, sólo quiere a Fiona. F-i-o-n-a.

O a través de un Papá Noël demente que puede presentarse en primavera como en “Tío Noel loco”. Los Reyes Magos podrán ser muy cobardes como el Melchor de “Romeo 99%”; pero también habrá mujeres que siempre llevarán en el corazón —para que nadie lo vea—, mallas y uñas de color rosa como en “Anoche soñé que alguien me amaba”. Zanón sabe cómo apuntar y, además, haciendo diana allí donde nadie lo espera.

Decía Emil Cioran que el hombre despide un olor particular: de entre todos los animales sólo él apesta a cadáver. Y Carlos Zanón tiene el don del olfato y destapa el cadáver escondido en cualquier persona, en cualquier calle o plaza de cualquier barrio, o detrás, incluso, de una canción.

¿Lennon o McCartney? Pues va a ser que Zanón, Carlos Zanón.

 

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