La ratonera

la-ratoneraLa ratonera. Agatha Christie. RBA.

Escrita por encargo de la BBC para los festejos del 80 cumpleaños de la Reina Mary consorte del Rey Jorge V -gran admiradora de Agatha Christie así como amante del suspense y de la intriga-, un 20 de mayo de 1947 se emitiría por primera a través de las ondas radiofónicas Three Blind Mice -Tres ratones ciegos-, un relato de apenas veinte minutos de duración escrito por Agatha Christie.

El título de este guión radiofónico hacía mención expresa a una canción popular infantil inglesa que habla de tres ratones ciegos. Sobre esta tonada se especula que encierra cierta leyenda negra que hará referencia al asesinato de tres obispos protestantes en la época de reinado de María Tudor en el s. XVI, utilizándose a los tres ratones como metáfora de los tres obispos ejecutados.

Three blind mice,/Three blind mice,/See how they run!/See how they run!/They all ran after the farmer’s wife,/Who cut off their tails,/With a carving knife.

Tres ratones ciegos,/Tres ratones ciegos,/Mira cómo corren!/Mira cómo corren!/Todos corrieron tras la esposa del granjero,/Quien cortó sus colas,/Con un cuchillo de trinchar.

Este texto radiofónico daría, años después, el inicio de la obra de arte dramático más representada en los teatros londinenses ostentando el título de obra más longeva. El nombre original, Three Blind Mice, debió ser cambiado ante la insistencia de un productor teatral que había representado una obra con el mismo título, por lo que pasó a llamarse The Mousetrap, La ratonera. Fue en 1952 cuando se estrenó por primera vez en Londres y, aunque con cambios de sala pero sin anular funciones, aún sigue en cartelera hasta nuestros días más de sesenta años después.

El libro La ratonera dispone de un texto de obra teatral donde se encontrarán las descripciones habituales de una voz en off que nos irá indicando los movimientos de los dramatis personae -personajes de la trama o elenco-, como por ejemplo Mollie sube apresuradamente las escaleras o Gilles sale de escena por el arco del recibidor con el cartel mientras Mollie enciende la radio. 

Ocho serán los personajes que aparecerán en este pequeño relato de 115 páginas que se encuentra dividido en 2 actos la ratoneray donde se ambienta en los años 50. Todo sucederá en la recién inaugurada casa de huéspedes del joven matrimonio Gilles y Mollie, Monkswell Manor, una casa en las afueras de Londres, cuando un policía llegará avisándoles que se ha cometido un asesinato en la ciudad y se sospecha que el asesino podría encontrase entre los huéspedes de la casa con la inquietante intención de seguir asesinando, ya que se ha encontrado una libreta junto a la víctima con el nombre apuntado de Monkswell Manor y la canción Three Blind Mice, Tres ratones ciegos. Por si fuera poco, una intensa nevada los dejará aislados y la línea telefónica se verá interrumpida.

A partir de aquí se inicia un claustrofóbico relato de suspense al más puro estilo de Agatha Christie, donde todos los personajes nos parecerán sospechosos pero, además, jugando al máximo con el misterio, todos podrían ser también, a su vez, una futura víctima.

Las miradas, los movimientos de los protagonistas, los gestos -recordar que seguimos con esa voz narrativa teatral que lo irá relatando-, son muy indicativos y hará sospechar al lector que cualquiera de ellos podría ser el asesino.

La trama girará en torno a un crimen cometido años atrás en una granja cercana a la casa de huéspedes Monkswell Manor, donde se cometió el abominable maltrato hacia tres niños. Durante toda la representación, o durante todo el libro, algún personaje tarareará, silbará o tocará en un antiguo piano, la melodía de la canción infantil Three Blind Mice, por lo que el ambiente será muy opresivo y misterioso. La narración, salpicada de diálogos constantes, será precisa y consistente.

El ritmo de La ratonera es incansable y además la trama es altamente visual, ayudando para ello el ambiente gótico. La urdimbre, gracias a diversos giros, llegará a alcanzar el clímax en diversas ocasiones.

Siempre se ha hablado del sorprendente final de La ratonera e incluso se conmina al público que accede a la función teatral que no lo explique para seguir con el suspense. Evidentemente, después de tantos años, muchos saben cuál es ese final pero no por ello deja de ser admirable la manera en que Agatha Christie pergeñó este guión radiofónico, después obra teatral -escribiría muchas más, en total con ésta diecisiete obras para teatro-, una de las más reconocidas mundialmente y que nadie debería perderse ya bien como novela o como escenificación. ¿Recomendable? Imprescindible.

CAE EL TELÓN

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