Una mujer en todo el cuerpo

una-mujer-en-todo-el-cuerpoUna mujer en todo el cuerpo. Federico J. Silva. Ediciones Vitrubio.

Una mujer en todo el cuerpo es la nueva antología de Federico J. Silva, antología que recopila lo mejor de su obra poética (1996- 2014) y que se centra en la mujer, el amor y el erotismo.

Una mujer en todo el cuerpo rescata poemas de “La luz que nos hiera” (1996), “Aun amar adverso” (1996), “Ultimar en tus brazas” (1998), “Donde menos se piensa salta el gatoliebre” (2005), “Era Pompeia” (2005 y 2012) y “Palabrota de poeta” (2014), además de la inclusión íntegra del poemario “Este hombre que está junto a ti al borde extático del precipicio” (2005). (Fuente Canarias7.es).

No se puede decir que los poemas de Federico J. Silva no contengan pasión. Si la poesía se caracteriza por ser la máxima manifestación de las emociones, Una mujer en todo el cuerpo sería la exaltación de estas emociones en caída libre, como su métrica: un viaje de experiencias pero también de experimentos y donde el amor -y desamor-, el sexo, la posesión y el goce o la ironía, forman parte de esta antología donde el orador expone con atrevimiento sus intenciones.

Aviso urgente

esto es una amenaza

cuarenta años te amaré

así será tu posguerra

La intensidad de las imágenes que el lector percibirá en un goteo inacabable, un diálogo incesante, dotarán a los versos de un ritmo muy personal, casi autobiográfico y muy fresco.

Así no

[…] no quisiera yo

que quisieras ser mis pequeñas cosas 

o dueña de un imperio diminuto

no te quisiera yo lavando mis pañuelos

colgando en la mañana mis calcetines rojos […]

Federico J. Silva cuenta y expresa en sus versos un gran viaje al amor: desde el amor sencillo, cotidiano, al amor desvergonzado, el impúdico, pero también el doliente y hasta a veces, el amor con resentimiento y con envidia.

Correos os acerca a mi

no escribas cuánto me añoras

los dedos remíteme

con que cada madrugada 

al fondo del mar

insomne desnuda sonámbula

me conmemoras 

En algunos poemas, el autor toma a grandes poetas como pistoletazo de salida para sus versos, bebiendo de sus fuentes, como por ejemplo a Ovidio –Ergo etiam cum me supremus adederit ignis, vivam, parsque mei multa superstes erit: Por lo tanto es también la llama final del fuego conmigo, yo viviré , parte de mí va a sobrevivir-, o a Quevedo. Gracias a ellos, Federico J. Silva, crea y construye su propio cosmos.

La poesía no deja de ser una verdad relativa ya que explica nuestra propia certeza pero es que además debe ser creíble para llegar a los demás. Para ello, el poeta debe realizar una especie de strep-tease, desnudando su alma: a veces de manera sugerente y en otras de forma ruda pero siempre intensa y donde la veracidad y la sinceridad son imprescindibles. Federico J. Silva se desnuda y, además, nos hace sonreír pero también emocionar. Una mujer en todo el cuerpo es una selección de poemas de los de verdad, que rebosan franqueza y autenticidad. Todo un deleite. 

 

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